OIGAN A DÓNDE TAN APURADO ESE GENTÍO VA Oiga, ¿a dónde tan apurado ese gentío va, Por las calles corriendo hacia las afueras de la ciudad? Niños, jóvenes, viejos, toda la multitud, caminando de prisa, con alegre inquietud. Tanta alegría, tanto entusiasmo se escucha por doquier. Que los días gloriosos del Rey David parecen volver. […]
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lunes, noviembre 19, 2018

OIGAN A DÓNDE TAN APURADO ESE GENTÍO VA

OIGAN A DÓNDE TAN APURADO ESE GENTÍO VA


Oiga, ¿a dónde tan apurado ese gentío va,
Por las calles corriendo hacia las afueras de la ciudad?
Niños, jóvenes, viejos, toda la multitud,
caminando de prisa, con alegre inquietud.

Tanta alegría, tanto entusiasmo
se escucha por doquier.
Que los días gloriosos
del Rey David parecen volver.

Pero miren quién es, si es el Carpintero de Nazaret.
Que en un burro montado está entrando en Jerusalén.
Hosanna, hosanna, hosanna, al Hijo de David que llegó.
Bendito es el que viene a nosotros en nombre del Señor.

Oiga, ¿por qué esos hombres los mantos se quitan al andar
Y los van colocando sobre el camino de la ciudad?
Y, ¿quién es ese hombre que sonriendo va
a los niños que aclaman gritando sin cesar?

Lo alaba el pueblo entero
venido de todo Israel.
Que los días gloriosos
del Rey David parecen volver.

Pero miren quién es, si es el Carpintero de Nazaret.
Que en un burro montado está entrando en Jerusalén.
Hosanna, hosanna, hosanna, al Hijo de David que llegó.
Bendito es el que viene a nosotros en nombre del Señor.

OIGAN A DÓNDE TAN APURADO ESE GENTÍO VA

Santa Sede

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SALMO 92

SALMO 92, 1-3

Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
Publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

SALMO 92, 4-6

Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
«¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

SALMO 92, 7-9

Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.

SALMO 92, 10-12

Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.

SALMO 92, 13-15

Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

SALMO 95

SALMO 95, 1-3

Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;

SALMO 95, 4-7

En sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

SALMO 150

SALMO 150, 1-3

Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,

SALMO 150, 4-6

Alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.

OIGAN A DÓNDE TAN APURADO ESE GENTÍO VA