Misioneros Oblatos o.cc.ss
jueves, octubre 28, 2021

QUIENES SOMOS

QUIENES SOMOS

NUESTRA IDENTIDAD

Somos los Misioneros Oblatos de los Corazones Santísimos de Jesús y María, Congregación fundada por el Venerable Padre Julio María Matovelle el 6 de octubre de 1884 en la ciudad de Cuenca, aprobada y bendecida por el Obispo Miguel León el 29 de septiembre de 1887.

QUIENES SOMOS
Se trata de una Comunidad religiosa que, siguiendo el legado de su fundador, tiene como objetivo alcanzar la santidad de sus miembros en el seguimiento de Jesucristo, mediante el humilde servicio, el carácter de víctima y la vida de Hostia y de Inmolación, es decir, el “don de sí mismos”, que los lleva como oblatos a abrazar el sacrificio por amor hasta entregar incluso su vida por los demás.
El “don de sí mismos”, desde la perspectiva oblata se ha de entender como un acto de “entrega”, contemplado este concepto como la salida de “sí mismos” que se aplica a Jesús y a la humanidad presente en Él (oblatos); el primero saliendo de sí mismo como ofrenda para Dios y la segunda, saliendo de sí misma para generar relaciones de hermandad en el marco de la justicia y la solidaridad.

Por lo mencionado, “la entrega oblativa” no puede ser otra cosa sino “la donación personal y total del hombre a Dios en Sacrificio espiritual”, tal es la óptica paulina de Romanos 12, 1-2:

“Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual. Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto”. Rom 12, 1-2

En esta dinámica paulina, el concepto “oblato” no tendrá jamás un contenido significativo si no apela a la riqueza que contienen los términos: “entrega”, “víctima”, “ofrenda”, “don”, “inmolación”, “sacrificio por amor” y “regalo”, claro está en contexto eucarístico, lo cual implica volver la siempre la mirada al holocuasto por excelencia de Jesucristo en la Cruz y en la Eucaristía, evento que mueve los hilos de la historia para que, convertida en oblación, todos los días sea un canto de acción de gracias al Creador a la escucha del apóstol Pablo: “Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma” (Ef 5,1-2).

Por lo anterior “los religiosos oblatos, siguiendo la vida que llevó Nuestro Señor Jesucristo, se esforzarán por la santificación, por el camino de la caridad, la propagación de la vida eucarística mediante la vivencia de los consejos evangélicos y de la Palabra de Dios, para glorificar a Dios y para acoger y proclamar el Reinado Social del Sagrado Corazón de Jesús”. (Const, Art. 4)
Tal proceso no podrá llevarse a efecto sin que la vida oblata esté fundamentada sobre cinco pilares espirituales que a continuación se mencionan; insertos desde luego en las fibras de las Constituciones y Directorio primitivos de 1884, pasando por la reforma de 1930, 1975, hasta la actualización constitucional de 1994 y 2014: La Santísima Trinidad, el Santísimo Sacramento, los Corazones Santísimos de Jesús y María, El Reinado Social de Jesucristo y el voto de inmolación.

A manera de síntesis, los oblatos por su identidad ya descrita, “han de recordar que deben ser hostias inmoladas en aras de la caridad, para la gloria de Dios y la salvación del mundo, mediante el seguimiento de Jesucristo, testimonio de la caridad del Padre en el mundo”. (Const, Art. 2)

Ahora bien, este don de la vida oblata, generosidad del Espíritu Santo a la Iglesia y al mundo, los Misioneros Oblatos lo han compartido con los laicos a través del M.O.L. (Movimiento Oblato Laico) el cual, se denomina “movimiento” por buscar, desde la comunión con la espiritualidad y el apostolado congregacionales, el desarrollo y la propagación del carisma oblato en la sociedad como lo pide la Iglesia; “laico” por estar formado por hombres y mujeres bautizados; “oblato” por reconocerse unido por origen y carisma a la familia oblata; y “matovellano” por estar inspirado en la vida, obra y espiritualidad del Venerable Padre Julio María Matovelle.

quienes somos

El objetivo principal del M.O.L. es promover y desarrollar la identidad, espiritualidad, vocación y misión de los laicos desde el carisma y espiritualidad oblatos, para que apoyen y asuman la pastoral de la Congregación como un espacio que les permita ejercer su compromiso bautismal en busca de su santificación.

Una persona puede ser Misionero Oblato Laico en tres modalidades:
- Voluntario
- Asociado
- Agregado

El voluntario oblato es la persona que de manera libre, altruista y solidaria opta, a partir de un compromiso serio con Jesucristo e identificado con el carisma y la espiritualidad oblata, por apoyar y efectivizar el Plan Pastoral de la Congregación en determinado campo, dedicando su tiempo completo, capacidades y recursos en la tarea evangelizadora. No vivirá en los conventos de la Congregación, pero el Superior le proveerá habitación y alimentación en otro lugar, por un período no menor a un mes y no mayor a un año.

El asociado oblato es la persona que se identifica con el carisma y la espiritualidad oblata, no tiene relación laboral con la Congregación pero que, asumiendo la mística oblata, de manera voluntaria, dedica tiempo y entrega a la obra, proyecto o misión de la Congregación con la que tiene afinidad.

El agregado oblato es la persona que manifiesta adhesión a la Congregación, y por lo tanto a la Iglesia, como expresión de su vocación bautismal, y quiere ayudar al proyecto oblato, o a una obra en particular, con recursos económicos, materiales o profesionales, ya que su situación de vida no le permite dedicar tiempo completo a alguna obra específica.

“No es necesario ser soldado para defender la patria, ni sacerdote para ser apóstol de Dios, cada uno de acuerdo con sus condiciones, puede hacerlo desde su propia trinchera o desde su altar”.
(Venerable Padre Matovelle)