EL EXTRANJERO Se me antojaba acariciando la arena con sus pies no lograba ver sus ojos, más sentía algo en Él era extranjero en mi tierra, en mi casa, en mi ser. Coro Pero ya soñaba en El … bis Quieres visitar mi casa, pregunté… en ella hay vino, aceite, hoguera y calidez el extranjero […]
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martes, noviembre 20, 2018

EL EXTRANJERO

EL EXTRANJERO

Se me antojaba acariciando la arena con sus pies
no lograba ver sus ojos, más sentía algo en Él
era extranjero en mi tierra, en mi casa, en mi ser.

Coro
Pero ya soñaba en El … bis

Quieres visitar mi casa, pregunté…
en ella hay vino, aceite, hoguera y calidez
el extranjero alzando sus ojos contestó…

Coro
Pero ya soñaba en El…bis

No, María, a tu casa no puedo entrar aún
muchos dicen que te aman más eso no es verdad
ellos se aman a sí mismos a tu lado
yo soy el único quien te ama

No, María, a tu casa no puedo entrar aún
muchos dicen que te aman más eso no es verdad
ellos ven en ti la belleza que muere
yo veo la hermosura de tu alma que no morirá

Coro
Pero ya soñaba en El…bis

No, María, a tu casa no puedo entrar aún
muchos dicen que te aman más eso no es verdad
ellos se aman a sí mismos a tu lado
yo soy el único quien te ama

No, María, a tu casa no puedo entrar aún
muchos dicen que te aman más eso no es verdad
ellos ven en ti la belleza que muere
yo veo la hermosura de tu alma que no morirá

No, María, a tu casa no puedo entrar aún
muchos dicen que te aman más eso no es verdad
ellos ven en ti la belleza que muere
yo veo la hermosura de tu alma que no morirá

Desde aquel día yo María, María Magdalena
me vi en la pureza de sus ojos
y sentí que algo nuevo nacía en mí
una mujer nueva nacía en mí.

No, María, a tu casa no puedo entrar aún
muchos dicen que te aman más eso no es verdad
ellos ven en ti la belleza que muere
yo veo la hermosura de tu alma que no morirá.

EL EXTRANJERO

Santa Sede

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SALMO 92

SALMO 92, 1-3

Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
Publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

SALMO 92, 4-6

Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
«¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

SALMO 92, 7-9

Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.

SALMO 92, 10-12

Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.

SALMO 92, 13-15

Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

SALMO 95

SALMO 95, 1-3

Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;

SALMO 95, 4-7

En sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

SALMO 150

SALMO 150, 1-3

Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,

SALMO 150, 4-6

Alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.

EL EXTRANJERO