El mensaje del Evangelio para esta semana viene cargado de esperanza y llena las expectativas de lo que será la vida después de nuestra muerte.
Necesitamos de la esperanza para no perder la paz en las situaciones difíciles. Jesús nunca nos dejará solos ni nos abandonará, sino que por el contrario está preparando el lugar en el cielo, en la casa del Padre, para que cuando llegue el tiempo del regreso seamos siempre recibidos con el amor del Padre y tengamos en Él la misma vida de su Hijo amado. La idea es que cuando llegue el día en el que Jesús venga por nosotros y nos abrace para siempre, en ese abrazo que es eternidad y presencia de Dios, nosotros lo hayamos dado todo y merezcamos recibir la corona prometida para aquellos que han sido elegidos y santificados por amor.
Jesús nos invita a que vayamos madurando nuestra fe.
Que creamos en la unidad del Padre con el Hijo, a que entendamos la fusión que existe entre ellos dos. Quien ve al Hijo debe reconocer en Él a su Padre y no solo por las palabras que dice sino también por las obras que realiza. El Padre y el Hijo son una misma realidad, aunque sean dos personas distintas.
El Padre envía al Hijo, el Hijo obedece y revela el secreto más íntimo de la eternidad. Dios es Trino, Dios es Uno, Dios es amor. El Padre anhela la salvación del mundo, al Hijo le pertenece todo lo creado y el Espíritu es el vínculo de unidad que hace posible que el mundo y lo celeste se unan en un proyecto que tiene como pretensión la salvación. El Hijo obedece al Padre y ama con su amor todo lo que ha sido hecho con amor y por amor y está dispuesto a llegar hasta el extremo en el proyecto del Padre.
Jesús es Camino, Verdad y Vida
Por Jesús podemos llegar al Padre; Jesús nos revela al Padre y su misterio Trino y amoroso y la misión de Jesús es cumplir la voluntad del Padre que quiere que ninguno se pierda. Él no vino a condenar al mundo sino a que el mundo se salve por medio de Él. Jesús es instrumento de salvación y la salvación es la vida eterna, aquella que sólo en Él y desde Él podemos alcanzar.
Jesús es la expresión máxima del amor de Dios.
Es el signo, en la tierra, de un amor eterno que no olvida lo temporal, de un amor de Dios que no olvida lo humano. En Jesús hemos visto al Padre y hemos conocido el amor que nos tiene. Jesús además tiene la certeza de que su Padre permanece en Él y que obra en Él para el bien de la humanidad. Ambos se pertenecen, el proyecto del Reino y de la salvación es de los tres. El Padre que ama, Jesús que redime y el Espíritu que obra.
Con mi bendición:
P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.
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7. Oración para antes de leer la biblia
8. Oración para antes de un viaje
9. Oración por los padres difuntos
11. Nueve domingos al divino niño Jesús
16. Oración antes de la confesión
18. Oración para antes de tomar una decisión
19. Ave María en varios idiomas
20. Coronilla de la divina misericordia

Fuente: P. Jaime Palacio
Más reflexiones del Padre Jaime Alberto Palacio González, ocd
