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martes, septiembre 28, 2021

NUEVE DOMINGOS AL DIVINO NIÑO JESÚS

NUEVE DOMINGOS AL DIVINO NIÑO JESÚS

NUEVE DOMINGOS AL DIVINO NIÑO JESÚS
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.

Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo.  Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

PRIMER DOMINGO

CONSIDERACIÓN: JESÚS CAMBIA EL AGUA EN VINO

Lectura del Santo Evangelio según San Juan – En aquel tiempo: Hubo una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la Madre de Jesús, Fue invitado Jesús con sus discípulos a la boda, y no tenían vino, porque el vino de la boda se había acabado. En esto dijo a Jesús su Madre: No tienen vino. Díjole Jesús: Mujer: ¿Qué nos va a mí y a ti? Aún no es llegada mi hora. Dijo la Madre a los servidores: Haced lo que Él os diga. Había allí seis vasijas de piedra para las purificaciones de los judíos, en cada una de las cuales cabían cien litros. Díjoles Jesús: llenad de agua las vasijas. Y las llenaron hasta el borde. Él les dijo: Sacad ahora y llevad al mayordomo. Y se lo llevaron.

Luego que el mayordomo probó el agua convertida en vino – él no sabía de dónde venía, pero lo sabían los servidores que habían sacado el agua – llamó al novio y le dijo: Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; pero tú has guardado hasta ahora el vino mejor. Este fue el primer milagro que hizo Jesús en Caná de Galilea, manifestando su gloria, y creyeron en Él sus discípulos.
Palabra de Dios.

EJEMPLO
HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS EN LA ANTIGÜEDAD

Cuentan los antiguos narradores que la devoción al Niño Jesús empezó en el Monte Carmelo, en Israel, pues a este hermoso monte, cercano a Nazaret, iba frecuentemente el Divino Niño acompañado de sus padres José y María y de sus abuelitos, san Joaquín y santa Ana, a pasear y a rezar, y que los piadosos hombres que allí se reunían para orar le fueron tomando aprecio y cariño al amabilísimo Niño, y que después de que el Divino redentor subió al cielo, siguieron recordando con gran cariño y devoción al Niño Jesús. Luego cuando los carmelitas se extendieron por Europa fueron llevando la devoción al Divino niño por todas partes.

Ya en el año 1.200 san Antonio de Padua, y en el año 1.500 san Cayetano, le tuvieron mucha devoción al Niño Jesús, y por eso en los cuadros se pinta a cada uno de estos dos santos, llevando en sus brazos al Divino Niño.

Para quienes vinieron a popularizar más la devoción al Divino Niño Jesús fueron santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz (1.550). De santa Teresa se narra que, subiendo por una escalera hacia un corredor, le pareció ver al niño Jesús que la saludaba muy amablemente. Desde entonces la santa llevó siempre en sus viajes una estatuita del Divino niño y en todas las cosas de su comunidad mandaba a colocar y honrar una bella imagen del Niño Jesús, que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.

La santa gozaba componiendo y cantando villancicos al Niño de Belén. Le gustaba mucho este:

Veante mis ojos
Dulce Jesús bueno.
Veante mis ojos
Muérame yo luego.

San Juan de la Cruz, en una navidad, emocionado ante la hermosa imagen del Niño Jesús, exclamó lleno de entusiasmo:

Mi dulce y tierno Jesús,
Si amores me han de matar,
Ahora tienen lugar.

Los padres carmelitas y las hermanas Carmelitas, siguiendo el ejemplo de sus santos fundadores, santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, se han propuesto propagar donde quiera que llegan la devoción al milagroso Niño Jesús, que no es la creencia de que una imagen de yeso, metal, tela o cartón nos vaya a hacer un milagro (porque las imágenes no pueden hacer milagros a nadie) sino el honrar los 12 primero años de Jesús en la tierra, los años de su infancia, y por los méritos que Jesús ganó en sus 12 años de niñez, pedir a Dios todos los favores que necesitamos.

En el año 1.636 Nuestro señor le hizo a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento una promesa que se ha hecho muy famosa: “Todo lo que quieras pedir, pídemelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada”.
Muchísimos devotos en el mundo entero han hecho el ensayo de pedir favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús, y han obtenido favores admirables.

HABLA JESÚS

No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho. Basta que tengas fe y me ames con fervor: si quieres agradarme más, confiad más. Si quieres agradarme inmensamente, confiad inmensamente. Háblame pues como hablarais al más íntimo de tus amigos, como hablarías a tu madre o a tu hermano.

¿NECESITAS HACERME EN FAVOR DE ALGUIEN UNA SUPLICA CUALQUIERA?

Dime el nombre, sea el de tus padres, el de tus hermanos o amigos o personas encomendadas a tus cuidados. Dime enseguida qué quisieras que hiciera actualmente por ellos. Yo he prometido “Pedid y recibiréis, todo el que pide recibe”. Pide mucho, mucho. No vaciles en pedir. Pero pide con fe, pues yo he dado mi palabra: “si tenéis fe, aunque sea tan pequeña como un granito de mostaza le podréis decir a una montaña: “Quítate de aquí y lánzate al mar” y os obedecerá”
Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que ya os ha sido concedida, y la obtendrías”.

PRÁCTICA

Leeré una página de un buen libro.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe:
Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María libradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

SEGUNDO DOMINGO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.

Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

CONSIDERACIÓN: JESÚS CURA A UN SORDOMUDO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos. En aquel tiempo: Dejando Jesús de nuevo las tierras de tiro, se fue por Sidón hacia el mar de galilea, atravesando las tierras de la Decápolis. Y le llevaron un sordo y mudo, rogándole que le impusiera las manos. Y tomándole aparte de la muchedumbre, metiole los dedos en los oídos, y juntando con saliva el dedo le toco la lengua; y mirando al cielo, suspiro y dijo: Epheta, que quiere decir, ábrete; y se abrieron sus oídos y se le soltó la lengua, y hablaba expeditamente. Les encargó que no lo dijesen a nadie, pero cuanto más se los encargaba, mucho más lo publicaban, y sobremanera se admiraban, diciendo: Todo lo hace bien; a los sordos hace oír y a los mudos hablar.
Palabra de Dios

EJEMPLO

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS EN PRAGA

Narran las antiguas tradiciones que, en Andalucía, España, había hace varios siglos un santo religioso Carmelita que se dedicaba a hacer imágenes, y que deseaba mucho hacer una estatua bien hermosa del Divino Nino Jesús. Y repetía una frase muy parecida a la de Santa teresa: “Veante mis ojos, dulce Jesús bueno. Veante mis ojos. Muérame yo luego. Y que tantas veces pidió a nuestro señor la gracia de poder contemplar cómo era el rostro del Divino niño, que un día vio que se le aparecía el Niño Jesús sonriendo y bendiciendo. El santo religioso procuro grabar en su memoria lo mejor que pudo el rostro del Divino Niño y se dedicó luego a fabricar la estatua que le quedo hermosísima. Murió después muy contento de haber podido contemplar el rostro de nuestro amable Redentor.

Esta bella imagen fue obsequiada por los carmelitas a una princesa que se dirigía a Checoslovaquia a casarse con el príncipe de Praga en 1.556, y allá la llevó ella. Y le colocó después los vestidos más lujosos de su hijito el pequeño príncipe de Praga. Y allí empezó el Divino Niño a hacer maravillosos prodigios a quienes lo honraban y le tenían fe (Recordemos, lo que honramos no es una imagen. Lo que honramos con la devoción al Niño Jesús son sus años de infancia. Sus primeros 12 años de existencia en esta tierra. Las imágenes no hacen milagros, porque son seres muertos).

(Pero la imagen nos recuerda al Jesús que está en el cielo, y a Él es a quien honramos con esta devoción).

La princesa de Praga dejó al morir su bella estatua del Niño Jesús a los padres Carmelitas recordándoles mucho que honraran al Divino Niño porque ella había notado que las personas que le rezaban el Niño Jesús obtenían favores muy especiales.

Entonces un padre Carmelita, el padre Cirilo de la Madre de Dios, se propuso honrar al Niño Jesús, y los prodigios comenzaron a multiplicarse. Su convento que estaba en ruinas empezó a recibir ayudas inesperadas. Una familia que se dedicó a honrar y hacer honrar por otros al Niño Jesús, recibió tantos favores y se le alejaron tantos problemas que no se cansaban de narrarlo a todos los que trataban con ellos. La ciudad de Praga rodeada por miles y miles de protestantes que deseaban destruirla se vio libre de una manera prodigiosa, después de haberle prometido el Niño Jesús hacerle un gran templo.

Y así la devoción al Divino Niño Jesús se hizo sumamente popular y las gentes obtenían formidables ayudas del cielo al pedirlas por los méritos de la infancia de Jesús.

La paz renacía en los hogares desunidos. Los hijos perdidos volvían a sus hogares. Los negocios que iban hacia el fracaso volvían a la prosperidad. Los pecadores sumidos en los vicios dejaban su vida de pecado y empezaban a ser buenos…. Y por todas partes la gente entusiasmada narraba favores y más favores del Divino Niño, porque Jesús dijo: Todo el que pide recibe. Y el Niño Jesús apareciéndose en una visión al Padre Cirilo le dijo: Si me honráis, yo os honraré. Si sois generosos conmigo, yo seré generoso con vosotros.

HABLA JESÚS

Dime por muchas personas una palabra siquiera, pero una palabra de amigo, una palabra de corazón y fervorosa. Recuérdame que he prometido: Todo es posible para quien tiene fe. Mi padre dará cosas buenas a quienes se las pidan. Todo lo que pidáis a mi padre en mi nombre, os lo concederá.

Me gustan los corazones generosos que llegan en cierto modo a olvidarse de sí mismos, para atender a las necesidades de los demás.

Así lo hizo mi Madre en Caná en favor de unos esposos en cuya fiesta se había acabado el vino. Me pidió un milagro y lo obtuvo. Así lo hizo aquella mujer cananea del evangelio la cual con tantos ruegos me suplicó que sacara de su hija el demonio y consiguió esa gracia especialísima.

Háblame pues con sencillez de los pobres a quienes quieres consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelan volver al buen camino, de los amigos alejados que quisieras ver otra vez a tu lado, de los hogares desunidos para los cuales deseas la paz.

Recuerda a Marta y María cuando me suplicaron por su hermano Lázaro y obtuvieron su resurrección. Recuerda a Santa Mónica que después de rezarme durante treinta años por su hijo que era tan pecador, obtuvo que se convirtiera, y llegara a ser el gran San Agustín. No olvides a Tobías y su esposa que con sus oraciones obtuvieron que les fuera enviado el Arcángel San Rafael a que defendiera a su hijo en el largo viaje, lo librara del demonio y de los demás peligros y lo devolviera sano, rico y muy feliz al lado de sus familiares.

PRÁCTICA

Visitaré a un enfermo, o ayudaré a un pobre.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe: Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María libradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

“Llegue a nosotros la Bondad del señor y haga prosperas las obras de nuestras manos”. S. Biblia Salmo 90

TERCER DOMINGO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.
Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

CONSIDERACIÓN: JESÚS DESEA LA CONVERSIÓN DE LOS PECADORES

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas. En aquel tiempo; Se acercaban a Él todos los publicanos y pecadores para oírle y los fariseos y escribas murmuraban diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos. Y Él les propuso esta parábola diciendo: ¿Quién habrá entre vosotros que teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va en busca de la perdida hasta que la halle? ¿Y una vez hallada, alegre la pone sobre los hombros y, vuelto a casa, convoca a sus amigos y vecinos, porque ha hallado la oveja perdida? Yo os digo que en el cielo será mayor la alegría por un pecador que haga penitencia que por noventa y nueve justos, Que no necesitan de penitencia. O ¿Qué mujer, teniendo diez monedas, si se pierde una, no enciende la luz y barre la casa y busca cuidadosamente hasta hallarla? Y, una vez hallada, convoca a las amigas y vecinas, diciendo: Alegraos conmigo, porque he hallado la moneda, que había perdido. Tal os digo que será la alegría entre los Ángeles de Dios por un pecador que hace penitencia.
Palabra de Dios

EJEMPLO

LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS EN EL MUNDO ENTERO

La devoción al Niño Jesús empezó a recorrer en marcha triunfal a toda Europa desde hace 300 años, y a América llego acompañada de miles de prodigios desde el siglo XIX ganándose el alma popular en poco tiempo. Veamos algunos ejemplos (Recordemos: lo que honramos con la devoción al Divino Niño no es una imagen de yeso o madera o papel, etc.…, sino la infancia de Jesús, sus doce primeros años, los años de la hermosísima inocencia y de la contagiosa amabilidad; los años de la niñez de Jesús; todos los méritos que Él ganó para nosotros en sus 12 primeros años de vida. Por los méritos de la infancia de Jesús pedimos favores a Dios.

Las estatuas, las imágenes, los cuadros no hacen milagros, porque son de yeso, de papel, de madera o de telas. El que hace milagros es Jesús mismo que escucha nuestras oraciones. Pero la imagen de Jesús nos recuerda al amable Redentor que nos escucha desde el cielo.

En Checoslovaquia el Cardenal Kaspar fue uno de los más grandes propagandistas de la devoción al Niño Jesús. Cuando era todavía un joven apóstol, una vez algunos alumnos le pidieron que les narrara la historia de la devoción al Niño Jesús y algunos milagros del Niño Dios. Él sabía muy poco de esto y no pudo narrar nada. Esto lo lleno de vergüenza y se propuso estudiar bien la historia de la devoción al Niño Jesús y aprenderse muchos milagros obrados por Él. Y en adelante empleó toda su vida en propagar la devoción al Niño Divino y vio prodigios admirables en los que seguían esta devoción.

En Alemania, desde 1.697, año en el que un gran misionero recorrió los pueblos llevando una imagen del Divino Niño y explicando los favores admirables que Dios concede a quienes se los piden por los méritos de la infancia de Jesús, la devolución al “Pequeño Grande, como lo llamaban la gente llena de fervor los corazones y fueron tantos los favores obtenidos del cielo por esta devoción que se publicó un libro narrando los prodigios obtenidos por los devotos del Niño Jesús.

Bélgica ha sido una de las naciones que más ha honrado al Niño Jesús. Junto a una imagen suya que hay en el convento de las Hermanas Carmelitas, se han obrado tales maravillas en favor de los devotos del Divino Niño que los fieles le tienen un inmenso amor y la pequeña iglesia se convirtió en santuario nacional visitado por peregrinos llegados de todas las partes del país. Y se han conseguido verdaderos milagros que han dejado admirados a todos.

Dicen que en Bélgica el Niño Jesús tiene tantos altares cuantos corazones de devotos hay allá, porque cada uno lo venera y adora en su espíritu cada día.

Y allí hay unas personas que le parece haber recibido de Dios el llamado a repartir por todas partes imágenes y estampas del Divino Niño y han llenado el país de estampas e imágenes, aumentando enormemente la devoción y consiguiendo muchas bendiciones del cielo.

Ante la imagen del Divino Niño en Bélgica sucede como en otros países: a toda hora del día se ven fieles de toda clase, edad y condición, postrados orando al Señor, implorando protección por sus problemas y necesidades y continuamente llegan personas a dar gracias por grandes favores recibidos.

HABLA JESÚS

¿Y PARA TI NO NECESITAS ALGUNA GRACIA?

Hazme, si quieres, como una lista de tus necesidades y ven y léela en mi presencia. Recuerda el caso de mi siervo Salomón que me pidió sabiduría y le fue concedida en gran manera. No olvides a Judith, que imploró gran valor y lo consiguió. Ten presente a Jacob que me pidió prosperidad (prometiéndome dar para obras buenas la décima parte de lo que ganara) y le concedí muy generosamente todo lo que deseaba y mucho más. Sara me rogó y le aleje el demonio que la atormentaba. Magdalena oró con fe y la libré de sus malas costumbres. Zaqueo por su oración dejo su apego dañoso al dinero y se transformó en hombre generoso. Y tú…. ¿Qué es lo que deseas que te conceda?

Dime francamente que sientes orgullo, amor a la sensualidad y a la pereza. Que eres egoísta, inconstante. Que descuidas tus deberes. Que juzgas muy severamente a tu prójimo olvidando mi prohibición. No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados por Dios. Dime que hablas sin caridad de los demás. Que te preocupas más por el que dirán los demás de ti, que por el que opinará Dios. Que te dejas llevar por la tristeza y por el mal genio. Que reniegas de tu vida, de tu pobreza, de tus males, de tus oficios, del trato que recibes. Olvidando lo que dice el libro Santo: “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman”.

Dime que tienes la costumbre de decir mentiras, que no dominas tu vista ni tu imaginación, que rezas poco y sin fervor, que tus confesiones son hechas casi sin dolor y sin propósito y que no evitas después las ocasiones de pecado y por eso vuelves a caer siempre en las mismas faltas. Que tu misa es mal atendida y que tus comuniones son hechas casi sin preparación y con poca acción de gracias. Que tienes pereza y miedo para hacia el apostolado. Que a veces pasas varios días sin leer una página de la Biblia…

Y yo te recordaré mis enseñanzas, que pueden traer una transformación total para tu vida. Te diré de nuevo: Dios humilla a los orgullosos, pero a los humildes los llena de sus gracias… si eres descuidado en tus pequeños deberes, también lo serás en los grandes. De toda palabra dañosa que digáis tendréis que dar cuenta en el día del juicio.
Dichosos los que escuchen la palabra de Dios y la practiquen.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe:
Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María libradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

CUARTO DOMINGO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.

Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

CONSIDERACIÓN: JESUCRISTO ES NUESTRO PASTOR

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. El asalariado, el que no es pastor, dueño de las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata y dispersa las ovejas, porque es asalariado y no cuida de las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, y conozco a las mías y las mías me conocen a mí, como el Padre me conoce y yo conozco a mi padre y pongo mi vida por las ovejas. Otras ovejas tengo, que no son de este rebaño, y es preciso que yo las traiga, y oigan mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.
Palabra de Dios.

EJEMPLO
HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS EN EUROPA

En Francia hay imágenes del Divino Niño en todas las regiones del país. La que más contribuyó a difundir esta devoción en ese país fue la Venerable margarita del Santísimo Sacramento quien en 1.636 oyó de labios de nuestro Señor esta admirable promesa: Todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada. Se dedicó a propagar la devoción al Divino Infante, y la protección milagrosa del Niño Jesús fue tan visible que despertó un indecible entusiasmo entre los fieles.

Pronto la devoción al pequeño Grande, se apodero de los puntos clave de la nación, y predicadores se dedicaron a hablar a la gente de las maravillas que obtiene un alma cuando honra la infancia de Jesús. Su más simpática devota fue santa Teresita del Niño Jesús (1.897).

En Irlanda, país muy católico, la devoción al Niño Jesús se ha caracterizado por el fervor con el que la gente le hace la novena, y porque en muchísimos hogares se encuentra la imagen del queridísimo Niño, Hijo de Dios. Especial devoción le tienen en esa nación los obreros, para conseguir empleo o para no perder el que ya tienen.

En Italia, el país donde vive el Papa, la devoción al Niño Jesús empezó en grande desde el año 1.888, en que en Arenzano entronizaron la imagen del Milagroso Niño. Cuando la gente lo vio aparecer, todos exclamaban: “Que lindo, que lindo” (El mismo Papa León trece tenía una imagen del Niño Jesús en sus habitaciones pontificias) los devotos se quedaban admirados al ver el rostro tan amable de la imagen del Divino Niño y le tomaron inmenso cariño y gran confianza.

Los numerosos devotos que obtenían favores del Niño Jesús contaban por todas partes las gracias obtenidas; y esto atraía más devotos.

Torrentes de gracias y maravillas llegaban a quienes le rezaban con fe, y de las más apartadas regiones del país acudían a rezarle al Divino Principito. Sus continuos prodigios electrizaban a las muchedumbres. Y el Santuario del Niño Jesús en Arezano se convirtió en uno de los sitios de peregrinación más famosos de todo el país. Y el Papa concedió indulgencia especial a quien visitara el Santuario del Divino Niño por 9 domingos.

Unos le ofrecían el primer domingo de cada mes, y otros los 9 domingos seguidos.

Formaron la Asociación de devotos del Divino Niño que en poco tiempo tenía ya más de 300.000 socios y que ahora cuenta con más de dos millones de inscritos. Fundaron una revista llamada: El mensajero del Niño Jesús, que publica ahora más de 60.000 ejemplares mensuales.

De ese gran Santuario del Milagroso Niño Jesús en Arenzano, Italia, aprendió el Padre Juan del Rizzo la devoción al Divino Niño, que el propago durante toda su vida en Colombia.

HABLA JESÚS

HOY POR HOY, ¿QUE NECESITAS?

¿Qué puedo hacer por tu bien? Si supieras los deseos que tengo de favorecerte. Yo di de comer a cinco mil hombres con solo cinco panes, Yo calmé la tempestad cuando los apóstoles me despertaron. Yo resucite la hija de Jairo cuando su padre me pidió que fuera a resucitarla. Tú también tendrás que repetir con el profeta: ¿Quién ha clamado a Dios y no ha sido escuchado?
¡No te avergüences, pobre alma! Hay en el cielo tantos justos y tantos santos de primer orden, que tuvieron los mismos defectos que tú tienes. Pero rogaron con humildad y poco a poco se vieron libres de ellos.

Porque yo no vine a buscar a los justos sino a los pecadores. Y porque un corazón humillado y arrepentido, Dios nunca lo rechaza. El mejor regalo para Dios es un corazón arrepentido.

Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales. Salud, memoria, simpatía, éxito en el trabajo o en los estudios o negocios. Entenderte bien con todas las personas. Ideas nuevas para tus empresas, amistades que te sean provechosas, buen genio, paciencia, alegría, generosidad, amor de Dios, odio al pecado, etc., etc. Todo eso puedo darte y lo doy, y deseo que me lo pidas, en cuanto no se oponga, antes bien, favorezca y ayude a tu santificación. Pero en todo debes siempre repetir mi oración del huerto: Padre no se haga mi Voluntad sino la tuya. No se haga como yo quiero, sino como quieres Tu. Porque muchas veces lo que una persona pide no le conviene para su salvación, y entonces nuestro padre Dios le concede en cambio otros regalos que le harían mayor bien.

PRÁCTICA

Por amor a Dios: callaré cuando esté de mal genio.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe:
Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María libradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

“Dijo Jesús: Aprended de Mi que soy manso y Humilde de Corazón y hallaréis la paz para vuestras Almas”.

QUINTO DOMINGO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.

Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

CONSIDERACIÓN: JESÚS CURA A UN CIEGO

Lectura del santo evangelio según san Lucas. En aquel tiempo: Tomando aparte a los Doce, les dijo: Mirad, subimos a Jerusalén y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas del hijo del hombre: será entregado a los gentiles, y escarnecido e insultado, y escupido y, después de haberle azotado, le quitarán la vida, y al tercer día resucitará. Pero ellos no entendían nada de esto; eran cosas ininteligibles para ellos, no entendían lo que les decía. Acercándose a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino, pidiendo limosna.

Oyendo a la muchedumbre que pasaba preguntó que era aquello. Le contestaron que era Jesús Nazareno que pasaba. Él se puso a gritar diciendo: Jesús, hijo de David, ¡ten piedad de mí! Los que iban adelante le repetían para que callase, pero el gritaba cada vez más fuerte: Hijo de David, ten piedad de mí. Deteniéndose Jesús, mando que se lo llevasen, y cuando se le hubo acercado, le preguntó: ¿Qué quieres que te haga? Dijo el: Señor, que vea. Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo. Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Todo el pueblo, que vio esto, dio gracias a Dios.

Palabra de Dios.

EJEMPLO

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS EN ESPAÑA

Quizás la nación donde la devoción al Niño Jesús está más extendida es España. Cada devoto del Milagroso Niño se encarga de ser su propagandista. Santa Teresa y San Juan de la Cruz y la comunidad de Carmelitas se encargaron de difundir entre el pueblo esta bella devoción. Y a principios del Siglo XX hubo un español, el Señor Montalt, seglar fervoroso que consideró que su misión sobre la tierra era propagar la devoción al Milagroso Niño Jesús. Le parecía que honrar la infancia del Jesús era algo digno de todo esfuerzo. Fundó la revista llamada: El mensajero del Niño Jesús, y se dedicó a difundirla por todo el país. Allí se narraban los milagros y favores del Divino Niño y se presentaban lecturas amenas, formativas y agradables. Él sabía que las buenas lecturas convienen y hacen mejores a las personas.

Organizó una asociación en honor del Divino Niño y cada 25 de mes lo consagraban a honrarlo con actos especiales en Barcelona, la señora Carlota María obtuvo ser sanada milagrosamente de una gravísima enfermedad por el Niño Jesús y se dedicó a propagar su devoción y a invitar a sus amistades a rezar ante la imagen del Divino infante, y pronto la devoción al niño Jesús se hizo famosa en toda la ciudad. Ahora hay miles y miles de corazones agradecidos que bendicen al pequeño Grande por tantos favores recibidos de su bondad.

De España pasó la devoción del Niño Jesús a Perú donde son tantos los milagros que se han obtenido que la gente le tiene un gran afecto y devoción. Luego pasó a Chile donde la devoción creció rapidísimamente y el número de devotos del Divino Niño es inmenso, por las bondades sin cuento que Él ha prodigado a los que les rezan con fe. Allí se ha edificado un bello librito titulado: devocionario del Niño Jesús y ha tenido enormes éxitos. Una vez más se sigue cumpliendo la promesa de Jesús: Lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada. Orad sin cansaros. Todo el que pide recibe. Todo lo que pidáis al padre en mi nombre, os lo concederá.

HABLA JESÚS

¿TIENES AHORA MISMO ENTRE MANOS ALGÚN PROYECTO?

Cuéntamelo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿Qué piensas, que deseas? ¿En qué puedo ayudarte?

Ojalá recordaras siempre la frase del Salmista: “Lo que nos trae éxitos no son nuestros afanes. Lo que nos trae éxitos es la bendición de Dios. Encomienda a Dios tus preocupaciones y se te cumplirán tus buenos deseos”.

Los Israelitas deseaban ocupar la Tierra Prometida. Me lo suplicaron y se lo concedí. David deseaba vencer a Goliat. Me rogó, y lo obtuvo. Mis apóstoles deseaban que se les aumentara su fe. Me imploraron ese favor y les fue otorgado con enorme generosidad. Y tú… ¿Qué deseas que te conceda?

¿Qué puedo hacer por tus amigos? Por tus superiores, por las personas que viven en tu casa, en tu barrio, en tu vereda, ¿por aquellos por los cuales tendrás que dar cuenta el día del juicio?
Jeremías oró por su ciudad, Jerusalén, y Dios la llenó de bendiciones. Daniel oraba por sus paisanos y obtuvo que se les disminuyeran muchas penas.

¿Y tú que me pides para tus vecinos, para tu barrio, para tu región, para tu patria?...

¡Y por tus padres! Si están muertos recuerda que “es una obra santa y buena rogar a Dios por los muertos para que descansen de sus penas”.

Y si están vivos, ¿Qué deseas para ellos? ¿Más paciencia en sus penas, salud? ¿Un genio agradable? ¿Entendimiento y comprensión en toda la familia? Los ruegos de un hijo no pueden ser desechados por quien estuvo treinta años dando ejemplos de amor filial en Nazaret.

PRÁCTICA

Daré una ayuda al Templo o a una Obra religiosa.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe:
Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María líbradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

“La oración sube al cielo y no se devuelve sin traer ayudas de Dios” S. Biblia.

SEXTO DOMINGO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.

Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

CONSIDERACIÓN: JESÚS SE TRANSFIGURA GLORIOSO

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. En aquel tiempo, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte, a un monte alto, y se transfiguró ante ellos; y brilló su rostro como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la nieve. Se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él y tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ¡Señor, que bien estamos aquí! Si quieres, haremos aquí tres habitaciones una para ti, una para Moisés y otra para Elías. Aún estaba el hablando, cuando les cubrió una nube luminosa, y salió de la nube una voz que decía. Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia; escuchadle. Al oírla, los discípulos cayeron sobre su rosto, sobrecogidos de gran temor. Jesús se acercó y tocándolos dijo: Levantaos, no temáis. Y alzando ellos los ojos, no vieron ya nadie, sino solo a Jesús. Al bajar del monte les mando Jesús, diciendo: No deis a conocer a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.
Palabra de Dios.

EJEMPLO

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS EN CHILE

Entre los incontables milagros y prodigios que el Divino Niño ha obrado en favor de sus devotos, hay uno que tiene el mérito de haber contribuido a que en todo Chile se propagara de manera portentosa la devoción a la Santa Infancia del Señor.

Oigamos como lo narra la misma persona que lo obtuvo, la cual lo declaró bajo juramento, con testigos. Dice así: Me atacó una terrible enfermedad de flebitis a una pierna, que me postró por 19 meses en una cama sin poderme mover, y con fiebre continua. Toda la pierna estaba horriblemente hinchada. Un dolor agudísimo en un tobillo me impedía andar y no me permitía ni siquiera colocar el pie en el suelo. El único modo de calmar los intensos dolores era tener el pie en alto, colgado de un cable. Desde el tobillo hasta la rodilla la pierna estaba totalmente hinchada y permanecía fría como un témpano de hielo.

Un día me visitó una persona muy devota del Niño Jesús y me recomendó que empezara una novena al Divino Niño. Y fue al templo del Niño Jesús y pidió a los sacerdotes que me encomendaran en la Santa Misa. Los médicos ya hablaban de que era necesario cortarme la pierna. Yo prometía en mi corazón al Milagroso Niño Jesús que si me curaba me dedicaría a propagar su devoción. Por más de un año todos los tratamientos médicos habían resultados inútiles. Llego el día de la Fiesta del Divino Niño. Los padres de la parroquia me mandaron una invitación para que asistiera a la procesión. Me costaba mucho asistir porque los dolores que sentía al moverme eran muy grandes. Sin embargo, me hice llevar en una silla de ruedas.

Cuando llegamos a la iglesia ya la procesión había partido. Entonces me quedé allí junto al sitio de las veladoras y me puse a rezar el Santo Rosario con toda fe.

Al final del Santo Rosario y cuando ya la imagen del Niño venia llegando al templo, sentí algo raro en la pierna. Emocionada exclamé: ¿Qué es esto? ¿Qué me pasa en la pierna que me hormiguea? Está caliente. Ya no me duele. Se está deshinchando. Miren como me queda el zapato (que era enorme y cuyos cordones eran larguísimos para que alcanzaran, y ahora habían quedado totalmente sueltos). Y entusiasmada grité: estoy sana. Completamente sana. Quiero ir ante la imagen del Niño Jesús para darle las gracias.

Mis acompañantes me miraban atónitos. Yo me levanté de la silla de ruedas y corriendo me dirigí hacia la imagen del Divino Niño, caminando ágilmente, después de que hacía 19 meses que no podía caminar.

Al Padre que dirigía la procesión le dije: “Padre, el Niño Jesús me ha curado milagrosamente de una enfermedad. Esto es un milagro maravilloso”.

El Sacerdote me miró asombrado y respondió: “Quiera el Divino Niño que así sea. Esperemos a mañana y que los médicos determinen que le ha sucedido”.

Después de rezar un buen rato ante la imagen del Milagroso Amiguito celestial, salí caminando de la iglesia y en el atrio estuve largo rato saludando a mis amistades y recibiendo las felicitaciones de todos los que me habían visto postrada e inmóvil de que me amputaran el pie.

Al llegar a mi casa me estaban esperando las personas de servicio en la puerta para ayudarme a bajar de la silla de ruedas y subirme en brazos al segundo piso, y en medio de la admiración de todos subí corriendo las escaleras para abrazar a mi marido que estaba allí con varios amigos que habían ido a consolarme en esta grave enfermedad, pues creían que de la procesión yo volvía terriblemente adolorida y casi moribunda.

Los muchos amigos presentes no se cansaban de examinar el pie. Me invitaban a hacer movimientos con el pie y no sentía dolor alguno. Corrí por toda la casa para que todos me viesen y se convencieran de que mi curación había sido instantánea y completa. Todos pudieron comprobar que no quedaba rastro alguno de la enfermedad. Mi pie estaba exactamente igual al otro, y pude ponerme los zapatos que ya no usaba desde hacía 19 meses, y no sentí la mínima molestia.

Al día siguiente fui examinada por los eminentes médicos que antes habían tratado inútilmente de curarme. Todos quedaron admirados y no pudieron dar otra explicación a esta curación total e instantánea sino a una intervención milagrosa del amadísimo Niño Jesús a quien con tanta fe le habíamos hecho la novena y le habíamos suplicado la curación.

Han pasado varios años. He vuelto a mis actividades y no he vuelto a sentir ni el más leve dolor o molestia en el pie, como si jamás hubiera estado enferma. Con los testigos que presenciaron tan admirable favor del Divino Niño, afirmo con juramento todo lo que en esta narración he declarado, y quiero propagar durante toda mi vida la devoción al Milagroso Niño Jesús.

Firmado: Rosa Fernández de Ruiz

NOTA
Con la publicación en periódicos y revistas de este milagro obrado ante tantos testigos, la devoción al Divino Niño se extendió por todas las clases sociales como un incendio por un reguero de pólvora por todo Chile.

HABLA JESÚS

Si tienes algún familiar que necesita un favor, dirígeme por él o ella tus oraciones, que yo haré de tu familia un templo de amor y consuelo, y derramaré a manos llenas sobre tus familiares las gracias y auxilios que necesitan para ser felices en el templo y en la eternidad.

¿Y por mí? ¿No te sientes con deseos de mi gracia y amistad? ¿No quisieras hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas tal vez mucho, pero que viven alejados de la religión o no la practican cómo deberían?

Soy dueño de los corazones y los llevo dulcemente, sin prejuicio de su libertad, hacia la santidad y el amor de Dios. Pero necesito personas que oren por ellos.

En el evangelio deje esta promesa: “El Padre Celestial dará el buen espíritu a los que se lo pidan”. Pídeme para tus familiares ese buen espíritu, ese acordarse de la eternidad que les espera, ese prepararse un buen tesoro en el cielo haciendo en esta vida muchísimas obras buenas y orando sin cesar.

Al trabajar por la salvación de los de tus familiares y de otros, no olvides nunca la estupenda promesa del Profeta: “Los que enseñen a otros a ser buenos, brillaran como estrellas por toda la eternidad”.

PRÁCTICA

Entraré a un Templo y haré una breve oración.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe:
Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María libradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

SÉPTIMO DOMINGO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.

Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

CONSIDERACIÓN: JESÚS MULTIPLICA LOS PANES

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. En aquel tiempo, partió Jesús al otro lado del mar de Galilea, de Tiberiades, y le seguía una gran muchedumbre porque veía los milagros que hacía en los enfermos. Subió Jesús a un monte y se sentó con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Levantando los ojos, Jesús contempló la gran muchedumbre que venía hacia Él y dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para dar de comer a estos? Esto lo decía para probarles, pues bien sabía lo que iba a hacer. Luego dijo Jesús: “Manden que se levanten”. Había en aquel sitio mucha hierba verde. Se sentaron pues, los hombres en número de unos cinco mil.

Tomó entonces Jesús los panes y, dando gracias, dio a los que estaban recostados, e igualmente dio peces a cuantos quisieron. Así que se saciaron. Dijo Jesús a los discípulos: “Recojan los fragmentos que han sobrado para que no se pierdan”. Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos de fragmentos que de los cinco panes de cebada sobraron de los que habían comido. Los hombres, viendo el milagro que había hecho, decían: “Verdaderamente este es el Profeta que ha de venir al mundo”. Y Jesús conociendo que iba a venir para proclamarlo y hacerlo rey, se retiró otra vez al monte Él solo.

Palabra de Dios.

EJEMPLO

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS EN COLOMBIA

Desde 1907, la devoción al Divino Niño ha venido extendiéndose por toda Colombia. Primero fueron las comunidades Carmelitas, y después la comunidad Salesiana, quienes se han encargado de difundirla, pero los que más han propagado la devoción han sido las personas que han recibido favores prodigiosos del Divino Principito. Recordemos uno sucedido en 1.915 y que contribuyó mucho a difundir esta devoción. Está afirmado con juramento y apoyado por la firma de Sr. Obispo, dice así:

“Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo, que viéndola una en peligro de muerte, llamamos al sacerdote, el cual la confesó y le administró el viatico y la extremaunción.

No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumáticos eran cada vez más fuertes y le daban unas convulsiones que la dejaban medio muerta.

El 10 de noviembre del año pasado, cuando en uno de los terribles ataques creí que se moría, al ver que recobraba otra vez el habla, se me ocurrió una idea: Corrí a mi habitación y me traje una pequeña imagen del Divino Niño que nosotros veneramos con mucho cariño, y acercándome a la enferma le dije: “Hija, Nuestro Señor hizo la promesa de que, si te pedíamos por los méritos de su infancia, nuestra oración será escuchada. Pidámosle por los méritos de sus 12 primeros años de vida que, si te conviene para la salud del alma, te conceda la salud del cuerpo.

Dale un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos luego junto a los pies que tanto te duelen.

Ella besó amorosamente al queridísimo Niño Jesús y luego colocamos la imagen en el lecho, junto a la enferma y rezamos con toda fe.

Pasada una hora, de pronto mi hija gritó entusiasmada: ¡Papá, papá, estoy curada”! Y para demostrarme que, sí era verdad, movía los brazos y los pies en todas direcciones sin sentir el menor dolor (siendo que hasta hacía unos minutos al menor movimiento de un brazo o de un pie daba un grito de dolor). Estaba totalmente curada.

Pronto nos reunimos todos los familiares y emocionados dimos gracias al Milagroso Niño Jesús que hace tales maravillas. Después de once meses, mi hija se encuentra muy robusta y sin el más mínimo dolor de reumatismo y recomendamos a las personas necesitadas a que en cualquier angustia, dolor o necesidad invoquen con toda la confianza al Niño Jesús que tanto goza ayudando a los necesitados. El Señor Obispo que nos honra con su amistad y que había venido varias veces a visitar a la enferma, atestigua también este milagro que los médicos no han logrado explicar.
Certificamos que esta declaración es verdadera.

Firmado: Mr. Heladio, Obispo de Cali.
Firmado con inmensa gratitud al Niño Jesús, Manuel Sinisterra. Cali, 1916

Con favores semejantes, el Divino Niño Jesús ha ido tomando posesión del corazón de miles y miles de colombianos y hoy es difícil encontrar alguna ciudad importante del país donde no haya una imagen del Divino Niño. Sus devotos al propagar los favores que han recibido van difundiendo cada vez más su devoción, y Jesús sigue cumpliendo la promesa que hizo hace dos mil años: “Lo que pidan al Padre en mi nombre, se los concederá”.

HABLA JESÚS

¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame. Cuéntame alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿Quién lastimó tu amor propio? Sale mal tu empresa y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras interesarme algo en tu favor?
Acércate a mi corazón que tiene bálsamo eficaz para todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí, todo lo perdonas, todo lo olvidas, porque “las penas de esta vida no son comparables con la inmensa gloria que nos espera como predominio en la eternidad.

PRÁCTICA

Hablaré de algo que agrade y haga bien al alma.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe:
Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María libradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

OCTAVO DOMINGO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.

Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

CONSIDERACIÓN: JESÚS EN LA ÚLTIMA CENA NOS DIO EJEMPLO DE HUMILDAD Y CARIDAD

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Antes de la fiesta de la pascua, viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, extremadamente los amo.

Y comenzada la cena, como el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, con saber que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y que había salido de Dios y a Él se volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla, se ciñó; luego echó agua en una jarra y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con una toalla ceñida. Llegó, pues, a Simón Pedro, quien le dijo: “Señor, ¿tú me lavas los pies a mí?” Respondió Jesús: “Lo que yo hago, tu no lo sabes ahora; lo sabrás después”.

Le dijo Pedro: “Jamás me lavarás los pies”. Le contestó Jesús: “Si no te los lavo no tendrás parte conmigo”. Simón Pedro le dijo: “Señor, entonces no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse, está todo limpio y ustedes están limpios, pero no todos”. Porque sabía quién lo iba a entregar, y por eso dijo: “No todos están limpios”. Y cuando les lavó los pies y tomó sus vestidos y se puso de nuevo a la mesa, les dijo: “¿Entienden lo que he hecho yo con ustedes? Me llaman Maestro y Señor, y les he lavado los pies, siendo el Señor y Maestro, también han de lavarse los pies unos a otros. Porque yo les he dado ejemplo, para que hagan también como yo he hecho”.
Palabra de Dios.

EJEMPLO

EL PADRE JUAN DEL RIZZO Y LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS

En 1.914 llega a Barranquilla, Colombia, el Padre Salesiano Juan del Rizzo (cuya vida la dio a la devoción al Divino Niños Jesús y a propagar el amor hacia el amado Niño). El padre Juan fue enviado por las calles de la ciudad a pedir limosnas para la construcción del templo pero nada consiguió. Hasta que un día se le ocurrió: “Voy a pedirle a Nuestro Señor por los méritos de su infancia, que me ayude”. Y empezó a rezarle al Niño Jesús, y el éxito en su labor fue inmenso. Desde entonces, el Padre del Rizzo se convirtió en un verdadero enamorado de la devoción del Divino Niño y se propuso dedicar su vida a propagar esta devoción.

En Barranquilla propago la devoción al Niño Jesús por 13 años. Luego paso a Medellín y siguió recomendando a todos que cualquier favor que necesitaran lo pidieran a Jesús por los méritos de su infancia. Al principio el Padre Juan veneraba la imagen del Divino Niño Jesús de Praga, pero allí una antigua asociación le prohibió hacerlo, alegando que ellos tenían la exclusiva de esa devoción. Entonces el Padre se dijo: "Lo importante no es como esta vestida la imagen del Divino Niño".

Lo que vale es venerar su santa infancia, los primeros doce años de su vida humana sobre la tierra. Buscaré otra imagen del Divino Niño y propagaré su devoción. Porque quien hace los milagros no es la imagen que es de yeso, madera, cartón o telas que no son las que hacen los milagros. El que hace milagros es Jesucristo que está en el cielo, el cual ha prometido: “Tu oración será escuchada si me pides por los méritos de mi infancia”, y Dios ha demostrado con asombrosos milagros lo mucho que le gusta la devoción al Divino Niño Jesús.

Y el Padre Juan, al ser trasladado a Bogotá, el 1.935 se encontró en el Almacén del Vaticano una hermosísima imagen del Divino Niño, vestido como se visten los niños de Nazareth, su tierra: túnica rosada, cinturón verde y con los pies descalzos como los niños pobres de Israel, el grupo al cual pertenecía el niño Jesús. Es una imagen verdaderamente hermosa y atrayente. Si otros niños son tan hermosos y amables, ¿Qué tal será el Divino Niño, el más puro, el más amable y el más simpático de todos los niños del mundo?

En el barrio 20 de Julio en Bogotá, colocó el Padre Juan la preciosa imagen del Milagroso Niño Jesús en unos terrenos deshabitados y pobres, y empezó a narrar a las gentes los maravillosos prodigios que Jesucristo hace a quienes honran su santa infancia. Y los milagros empezaron a multiplicarse. Desocupados que conseguían empleo. Enfermos que sanaban. Hijos perdidos que volvían al hogar. Personas solteras que lograban formar un dichoso hogar en santo matrimonio. Negocios que se arreglaban. Angustias que se alejaban. Paz para pecadores que es el milagro más importante y que más debe desear todo buen cristiano.

El padre Juan insistía mucho a los devotos que para tener contento a Nuestro Señor es necesario cumplir el tercer mandamiento que consiste en santificar las fiestas. Y que santificar las fiestas es descansar el día del Señor y no dejar ningún domingo sin asistir a la Santa Misa.

También recordaba a las gentes que es necesario dar limosnas que a uno le cuesten, porque la limosna borra muchos pecados, según dice la Biblia.

Y no se cansaba de recomendar a todos la confesión y la comunión frecuente recordando la promesa del Libro Santo: “Un corazón arrepentido, Dios nunca lo desprecia”.

Divino Niño Jesús, Divino Niño.

HABLA JESÚS

¿Y no tienes tal vez alguna alegría que contarme? ¿Por qué no me haces participe de ellas como buen amigo? Cuéntame lo que, desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y ha hecho sonreír tu corazón. ¿Quizás has tenido agradables sorpresas? ¿quizás han desaparecido ciertas angustias o temores por el futuro? ¿Has vencido alguna dificultad o salido de algún trance apurado? Obra mía es todo esto y yo te lo he proporcionado.

¡Cómo me alegran los corazones agradecidos que como el leproso curado vuelven a darme las gracias! Pero, como me entristecen esos desagradecidos que como los 9 leprosos del evangelio no vuelven a agradecer los beneficios recibidos. Recuerda que “quien agradece un beneficio obtiene que se le concedan muchos más”. Dime un “gracias” siempre con todo el corazón.

¿Tampoco tienes algún propósito de enmienda que hacer? Leo, ya lo sabes, el fondo de tu corazón. A las personas humanas se les engaña fácilmente. A Dios no.

PRÁCTICA

Apartaré ropas o alimentos para dar a los pobres.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe:
Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María libradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

NOVENO DOMINGO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe. Escucha pues nuestras oraciones.

Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

CONSIDERACIÓN: JESÚS RESUCITADO FELICITA A QUIENES TIENEN FE

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. En aquel tiempo, la tarde del primer día de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se hallaban los discípulos por temor de los judíos, vino Jesús y puesto en medio de ellos, les dijo: “Les traigo la paz”. Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se alegraron viendo al Señor. Les dijo aun: “les traigo la paz. Como me envió mi Padre, así los envío yo. Reciban el Espíritu santo; a quienes se los retengan, les serán retenidos”. Tomás, uno de los doce llamados Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Le dijeron pues, los otros discípulos: “Hemos visto al Señor”. Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».  Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».  Respondió Tomás y dijo: “Porque me has visto has creído; dichosos los que, sin ver, creyeron”. Muchas otras señales hizo Jesús en presencia de los discípulos que no están escritas en este texto, y estas fueron escritas, para que crean que Jesús es el mesías, hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su nombre.
Palabra de Dios.

EJEMPLO
FAVORES DEL NIÑO JESÚS

Algunas de las cartas recibidas en el templo del Divino Niño Jesús en el barrio 20 de Julio en Bogotá, Colombia.

Tenía un hijo drogadicto. Ya pueden imaginar lo que es querer a un hijo con toda el alma, tener puestas en el todas las esperanzas de la familia, y de un momento a otro verlo convertido en un pobre degenerado, casi un imbécil. Nuestra angustia era espantosa. Entonces nos recomendaron que le hiciéramos los nueve domingos al Niño Jesús y que diéramos una buena limosna a los pobres. Y caso no esperado: mi hijo que nunca había tenido novia se enamoró de una joven muy virtuosa y esta buenísima muchacha logró transformarlo en pocos meses, y ahora, juiciosísimo y libre del terrible vicio de la droga, está trabajando y nos acompaña cada domingo a la misa en el templo del Divino Niño Jesús. FTD.

Me asaltaron los ladrones y me quitaron lo que llevaba. Yo grite al Niño Jesús pidiéndole socorro y tan de suerte que a los ladrones por el susto y el afán de huir se les cayó el talego donde yo había depositado mi dinero, y logré recobrarlo. Custodia Puentes.

Mi niño tenía una enfermedad en los huesos. Teníamos verdadero pavor de que llegara a quedar paralizado o deforme. Entonces le hicimos los nueve domingos al Niño Jesús y ahora, con el niño total e inesperadamente curado seguimos asistiendo cada domingo a la misa en honor del Divino Niño y contaremos a todos que su poder es inmenso y que su amor no tiene límites. M. de Sánchez.

Sufría de úlcera en el estómago, la cual me hacía sufrir mucho y parecía incurable. Le supliqué con toda mi alma al Niño Jesús que me curara, y con verdadera alegría oí decir un día al médico después de un examen detenido: “su ulcera ha desaparecido”. Gracias Divino Niño. Aura Villegas.

Dos años llevaba sin empleo. Me dijeron que pidiera este favor al Niño Jesús. Empecé a rezarle la Novena y asistir los nueve domingos a misa. De pronto, un amigo me aviso que en su compañía quedaba un puesto libre. Yo buscaba un salario mínimo. Me resultó un sueldo equivalente a tres salarios mínimos, y después de 6 meses de estar en mi nuevo empleo, la compañía me consiguió automóvil para írmelo descontando en pequeñas cuotas de mi sueldo. El Niño Jesús superó en mucho lo que yo me atrevía a pedir o desear. Le he dado la décima parte de mi suelo para los pobres y le sigo cumpliendo cada mes con mi ayuda lo mejor posible para los necesitados. Antonio Duarte.

Si hubiese conocido antes al Niño Jesús. De cuantas cosas malas me hubiera librado. Cuando empecé a practicar tu devoción, Divino Niño, empecé a creer y a recibir muchos beneficios. Cuando te hice por primera vez los Nueve Domingos empezó a mejorar mi conducta. Tomaba licor. Te prometí Divino Niño rezarle la novena y hoy me veo libre del flagelo del alcoholismo. Tenía tantos disgustos en mi familia, y tú, Divino Niño, nos devolviste la paz. Gracias J. Tabares.

A mi abuela se le reventó un aneurisma cerebral lo cual la dejó en cuidados intensivos y al borde de la muerte. Ya se le habían llevado los Santos Oleos, y los médicos daban muy pocas probabilidades de que sobreviviera, y que aun así si sobrevivía podía quedar en coma o con alguna incapacidad física. Mi abuelita siempre ha sido muy devota por la religión. A mí me habían regalado hace algún tiempo un libro de la Novena de los nueve domingos al Divino Niño Jesús. Empecé a realizar la novena con mucha devoción y fe, recordando siempre que al que se le reza no es a la imagen de yeso, sino a los doce primero años de vida del Niño Jesús. Y también recordando y aceptando que pasara lo que pasara iba a ser la voluntad de Dios. Todo salió perfectamente, hoy mi abuela está muy bien, no perdió ninguna movilidad y el cerebro está como si no hubiera pasado nada. Todo se lo debo al Divino Niño Jesús, a la santísima Virgen María y todos los santos que intercedieron por mi abuela. Muchas gracias. Hernán Darío Zambrano Angulo.

HABLA JESÚS

Recuerda mis palabras: “Si saludáis solo a los que os aman, ¿Qué premio tendréis? También los malos hacen eso. Perdonad y seréis perdonados. Un rostro amable alegra los corazones de los demás”.

Quieres hacer el propósito de no hablar mal de nadie, aunque creas que lo que dices es verdad. ¿De no quejarte de lo dura que es la vida? ¿De ofrecerme tus sufrimientos en silencio? ¿En vez de andar renegando de tus penas? ¿De apartar cada día un ratico para leer algo provechoso, especialmente la Biblia? Así se dirá también de ti: “Quien escucha la palabra de Dios y la práctica, será como casa edificada sobre roca, no fracasará”. ¿Volverás a ser amable con las personas que te han tratado mal? ¿Tendrás de hoy en adelante un rostro alegre y una sonrisa amable? ¿Aun con aquellos a quienes no sienten mucha simpatía por ti?

Y ahora vuelve a tus ocupaciones, pero no olvides los minutos bíblicos de grata conversación que hemos tenido aquí en la soledad del santuario. Guarda en lo que puedas silencio, modestia y caridad con el prójimo. Ama a mi Madre que lo es también tuya. Recuerda que ser buen devoto de la Virgen María es señal de segura salvación.

Y vuelve a visitarme otra vez pronto, con el corazón más amoroso todavía. En el mío encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.
No olvides jamás mi estupenda promesa. “Según sea tu fe, así serán las cosas que te sucederán”.

Amén. Aleluya.

PRÁCTICA

Pediré perdón a Dios por alguno de mis pecados.

GOZOS

Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida consuelo de los cristianos. La gracia que necesito pongo en tus benditas manos.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Tú qué sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, Pues eres hijo de Dios y consuelo del cristiano.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Acuérdate oh, Niño Santo que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y confianza, este favor yo te pido.
Oh, Divino Niño
Mi Dios y señor
Tú serás el dueño
De mi corazón.

ORACIÓN FINAL

Oh, Jesús: Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado. Por eso vengo a pedirte con toda fe:
Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: te amo tanto, tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir. Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore humildemente arrepentido de mis pecados.

PASTORCITO DE MI ALMA

Contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque tú vas conmigo, tu cetro poderoso me defiende, tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu sangre. Te proclamo como mi salvador y mi amigo: Como mi Rey, mi creador y redentor. Te adoro como a mi Dios y soberano señor. Demuéstrame una vez más que me amas, oh niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

Jesús, José y María bendecid nuestros hogares.
Jesús, José y María libradnos de todo mal.
Jesús, José y María salvad nuestras almas. Amén. Aleluya.
En el nombre del padre, y del hijo y del espíritu santo. Amén.

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