Domingo de la Palabra
Al comenzar quiero hacerles la invitación a que en esta semana nos acerquemos a la Palabra de Dios que transforma el corazón e ilumina nuestras mentes para saber tomar, desde Dios las mejores decisiones. La Palabra de Dios es luz en el sendero y fuente de inspiración para todos los que de alguna manera queremos cumplir su voluntad.
En el Evangelio propuesto para este tercer domingo del tiempo ordinario (Mt. 4, 12-33) se nos dice que Jesús es aquella luz que en medio de las tinieblas nos ilumina. La luz que trae consigo Jesús es comparada con lo que genera en el ser humano la misericordia y la compasión cuando se ha vivido en el pecado. El perdón trae alegría y lo que genera el verdadero encuentro con Jesús es solo comparable a la alegría que puede sentir el pecador cuando se encuentra con alguien que le perdona y le hace sentir amado. Pido al Señor que en nuestra oscuridad nosotros tengamos el profundo anhelo de la luz que es Cristo, es en su amor que encontramos la verdadera paz.
Jesús es la luz que brilla para los que habitan en las sombras de muerte, en las tinieblas y justo es en medio de los gentiles, donde abunda el pecado, que se necesita la luz, el amor, la misericordia. Es el lugar que Jesús escoge para establecerse, para invitar a la conversión y para anunciar que el Reino de los cielos está cerca.
Esa gran noticia se recibe y se entiende cuando disponemos el corazón, cuando organizamos la vida conforme al proyecto de Dios.
Para Dios todos somos importantes, todos hacemos parte del Reino y todos deberíamos tomarnos en serio el amor a nosotros y a los demás. Lo del amor es primero es buscar y llamar a los que están lejos, invitar a la conversión a los pecadores y predicar que el reino está cerca, que la nueva forma de ver y de entender la vida ya es un hecho.
La obra de la salvación que el Padre le ha encomendado a su Hijo requiere de personas capaces de entregar la vida, de renunciar a todo. Gente sencilla que acepte la llamada del Señor y que día a día esté dispuesta a estarse con Jesús, recibir los dones y hacerse pescadores de hombres. Con el llamado que hace Jesús a sus primeros discípulos él va formando su nueva familia que día a día se va acrecentando. Una familia que al seguirle entiende que la Palabra de Dios tiene fuerza y transforma, que en Jesús la enfermedad desaparece y los dolores se superan. Los discípulos en el caminar con Jesús entienden que ellos también obrarán el bien con la fuerza y el poder de Dios que en Jesús recibirán.
Llamados todos a convertirnos porque el Reino de los cielos se ha acercado. EL Reino implica la soberanía de Dios. El Reino de Dios se acercó, Dios se movió para traernos la salvación y el movimiento que ahora debe hacer el hombre es el de la conversión, abrir el corazón a Dios.
Con mi bendición:
P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.
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4. Oración de una mujer por la salud de su esposo
7. Oración para antes de leer la biblia
8. Oración para antes de un viaje
9. Oración por los padres difuntos
11. Nueve domingos al divino niño Jesús
16. Oración antes de la confesión
18. Oración para antes de tomar una decisión
19. Ave María en varios idiomas
20. Coronilla de la divina misericordia

Fuente: P. Jaime Palacio
Más reflexiones del Padre Jaime Alberto Palacio González, ocd
