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viernes, junio 22, 2018

EL HIJO DEL CARPINTERO

EL HIJO DEL CARPINTERO

EL HIJO DEL CARPINTERO

Se encuentra en un portal muy pobre
El Niño de María y José;
El Niño que en Belén naciera
Buscando nuestra redención.

/Ven, ven, ven mi Jesús, ven, ven, ven, ven, ven, que te quiero yo,
Ven, ven, ven mi Jesús, ven, ven, ven  mi amor./

Adoremos al Niño que acaba de nacer;
En un portal muy solo sobre pajas tiritando
Entre la mula y el buey.

La Virgen lo adormece, el buey le da calor;
Y todos los pastores de rodillas le adoraban
Por ser nuestro Salvador.

/Ven, ven, ven mi Jesús.../

Hoy suenan todas las campanas
Alegres porque ya llegó,
Del cielo nuestro Niño bello,
El Niño que en Belén nació.

/Ven, ven, ven mi Jesús.../

Allá por el oriente salía una gran estrella
Avisando a los reyes que en Belén había nacido
El Dios de la humanidad.

Los reyes visitaron, al Niño Rey de Dios
Y todos le llevaron oro mirra y el incienso
En señal de adoración.

Ven, ven, ven...

Diciembre nuestro mes de gloria,
Comienzo de la redención;
La paz a nuestras almas llega,
Trayendo nuestra salvación.

Ven , ven , ven.......

navidad

EL HIJO DEL CARPINTERO

Santa Sede

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SALMO 92

SALMO 92, 1-3

Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
Publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

SALMO 92, 4-6

Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
«¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

SALMO 92, 7-9

Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.

SALMO 92, 10-12

Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.

SALMO 92, 13-15

Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

SALMO 95

SALMO 95, 1-3

Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;

SALMO 95, 4-7

En sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

SALMO 150

SALMO 150, 1-3

Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,

SALMO 150, 4-6

Alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.

EL HIJO DEL CARPINTERO