DIARIO DE MARÍA Te miro a los ojos y entre tanto llanto parece mentira que te hayan clavado. Que seas el pequeño al que he acunado, y que se dormía tan pronto en mis brazos, el que se reía al mirar el cielo y cuando rezaba se ponía serio. Sobre este madero veo aquel pequeño […]
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miércoles, agosto 21, 2019

DIARIO DE MARÍA

DIARIO DE MARÍA

Te miro a los ojos y entre tanto llanto
parece mentira que te hayan clavado.

Que seas el pequeño al que he acunado,
y que se dormía tan pronto en mis brazos,
el que se reía al mirar el cielo
y cuando rezaba se ponía serio.

Sobre este madero veo aquel pequeño
que entre los doctores
hablaba en el templo,
que cuando pregunté,
respondió con calma
que de los asuntos
de Dios, se encargaba.

Ese mismo niño,
el que está en la cruz,
el Rey de los hombres se llama Jesús.

Ese mismo hombre ya no era un niño
cuando en esa boda le pedí más vino.

Que dio de comer a un millar de gente
y a pobres y enfermos los miró de frente.

Rió con aquellos a quienes más quiso,
y lloró en silencio al morir su amigo.

Ya cae la tarde,
se nublan los cielos,
pronto volverás a tu Padre Eterno.

Duérmete pequeño,
duérmete mi niño,
que yo te he entregado todo mi cariño.
Como en Nazareth,
aquella mañana,
¡He aquí tu sierva,
he aquí tu esclava!

diario de María

Fuente: https://youtu.be/LhWy7r3H2EA

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SALMO 92

SALMO 92, 1-3

Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
Publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

SALMO 92, 4-6

Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
«¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

SALMO 92, 7-9

Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.

SALMO 92, 10-12

Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.

SALMO 92, 13-15

Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

SALMO 95

SALMO 95, 1-3

Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;

SALMO 95, 4-7

En sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

SALMO 150

SALMO 150, 1-3

Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,

SALMO 150, 4-6

Alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.

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