Comenzamos una nueva semana, de la mano de Dios, en la que necesitamos su fuerza para que volvamos a lo esencial de la vida cristiana, al amor y que desde ese sentimiento vivamos y fundemos todas nuestras relaciones con los demás.
En este domingo IV del tiempo ordinario nos encontramos con el texto de san Mateo (5, 1-12) que nos presenta el discurso inaugural de la montaña.
Comienza el discurso con las 8 bienaventuranzas. Jesús está sentado, rodeado de sus apóstoles, sus discípulos y la multitud. Todos buscadores de Dios, necesitados de una Palabra que los ilumine, les ayude a entenderse y a entender lo que viven; necesitados de un reino nuevo que los haga felices. Las bienaventuranzas nos dicen quién es realmente feliz, qué hacer para no perder la paz ni la felicidad; son la ruta por la cual debemos caminar para llegar a vivir a plenitud en el Reino de Dios.
Bienaventurado es sinónimo de feliz, de bendecido porque quien las vive alcanza la plenitud del Reino, de la experiencia de Dios.
Las bienaventuranzas aparecen como una inversión de los valores que nos han enseñado; es feliz quien se abandona porque confía plenamente en Dios y no en las cosas que se tiene. Son felices los que fundan la vida en la experiencia de Dios y desde Él son mansos, humildes, buscadores de paz; los de corazón limpio y los que lloran, pero nunca dudan que tendrán el consuelo eterno.
Bienaventurado es santo porque vive el proyecto de Dios. El proyecto de vida del cristiano está en hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en las bienaventuranzas; aquí está el imitar en todo a Jesús.
Jesús es el bienaventurado
Jesús es pobre, manso, humilde… Jesús es expresión de la santidad, del querer del Padre en el amor. Jesús nos propone construir un mundo mejor desde el amor que se palpa, que se entrega con alegría, que se desarma para que Dios lo reconstruya. Las bienaventuranzas nos llevan a saber esperar, a construir, desde lo que puede ser nuestro y si cambiamos la manera de obrar, el Reino. Bienaventurado el que pone su confianza en el Señor, camina de su amo y se sabe y entiende como instrumento de salvación.
Con mi bendición:
P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.
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8. Oración para antes de un viaje
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11. Nueve domingos al divino niño Jesús
16. Oración antes de la confesión
18. Oración para antes de tomar una decisión
19. Ave María en varios idiomas
20. Coronilla de la divina misericordia

Fuente: P. Jaime Palacio
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