Viernes, diciembre 09, 2016

CUANDO LOS REYES VIERON AL NIÑO

CUANDO LOS REYES VIERON AL NIÑO

Cuando los reyes vieron al niño,

en un portal cerquita de Belén,
se confirmó la tradición más fiel
que habla de su gloria, hasta la eternidad.

Cuando los reyes vieron al niño,
en un portal cerquita de Belén,
sin vacilar el mundo va de fiesta
y cada corazón musita esta oración.

Dios del cielo, que hiciste la mañana
y también que brille más el sol.
Dios del cielo, bendice nuestras almas,
tú que traes el amor.

Cuando los reyes vieron al niño,
en un portal cerquita de Belén,
eres la fuente, la luz resplandeciente,
Señor omnipotente, la gloria eres tú.

Dan don, dan din don.
Dan don, dan din don.
Dan don, dan din don.

Ya las campanas tocan la fiesta
por que ha nacido Dios el salvador,
el sol le dio de rayos su fulgor,
para loar de gloria toda una eternidad.

Dios del cielo, Señor del universo,
que la tierra nos muestre el camino,
Dios del cielo, venimos a adorarte,
el que ofrenda el alma mía.

Cuando los reyes vieron al niño,
en un portal cerquita de Belén,
sin vacilar el mundo está de fiesta
y cada corazón le canta esta canción.

Dan don, dan din don.
Dan don, dan din don.
Dan don, dan din don.

Ya las campanas tocan la fiesta
por que ha nacido Dios el salvador,
el sol le dio de rayos su fulgor,
para loar de gloria toda una eternidad.

Cuando los reyes vieron al niño,
en un portal cerquita de Belén,
se confirmó la tradición más fiel
que habla de su gloria, hasta la eternidad.

Cuando los reyes vieron al niño,
en un portal cerquita de Belén,
se confirmó la tradición más fiel
que habla de su gloria, hasta la eternidad.

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Salmo 92

1 Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
2 publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
3 Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

4 Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
5 «¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
6 El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

7 Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
8 Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
9 Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.
10 Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
11 Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
12 Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.
13 Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
14 Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
15 Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

Salmo 95

1 Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
2 con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
3 Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;
4 en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
5 suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
6 Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

Salmo 150

1 Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
2 Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
3 Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,
4 alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
5 Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
6 ¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.

CUANDO LOS REYES VIERON AL NIÑO

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