CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CORAZONES SANTÍSIMOS

Homilía septiembre 6 de 2026

CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CORAZONES SANTÍSIMOS
HOMILÍA PARA EL DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

– CICLO A – SEPTIEMBRE 6 DE 2026
Ez 33,7-9; Salmo 94; Rom 13,8-10; Mt 18,15-20.

Queridos hermanos en los Corazones Santísimos de Jesús y María.

La palabra de Dios que es deleite para el alma del creyente nos sorprende hoy con una expresión bella en boca de San Pablo: “A nadie le debáis nada, más que el amor” (Rom 13,8) y digo que es bella porque manifiesta la identidad de Dios; ¿Cuál es? el amor, y un amor creador, redentor y santificador que, involucrando al ser humano se convierte para este en un imperativo en su pensar, en su sentir y en su actuar, me refiero al deber de amar, pues para amar nos ha creado el Señor, dice San Agustín.

En el fondo se trata de un acto de entrega

En tanto en cuanto solo aquel que ama puede darse, ofrecerse, donarse e inmolarse por amor a los demás, esto fue lo que hizo Cristo en la Eucaristía y en la Cruz, acontecimientos oblativos, que a manera de invitación siempre vigentes son para el discípulo que ha decidido abrazar la vida del Crucificado – Resucitado un reto y un desafío constantes.

Para efectos de un mayor entendimiento del sentido de la expresión paulina arriba mencionada, vale la pena considerar tres relatos bíblicos a través de los cuales es posible rastrear los gestos amorosos de Jesús para con la humanidad y, por supuesto, establecer la deuda de amor de la humanidad con aquel que nos amó primero; se trata de tres relatos en donde la Palabra proclamada en este domingo se vuelve vida y horizonte de comprensión del mandamiento nuevo del amor instaurado por Jesús de Nazareth.

Encuentro de la pecadora con Jesús

El primer relato narra el encuentro de la pecadora con Jesús (Jn 8,11), el juicio había comenzado y la sentencia era una realidad: apedrear a la mujer y en medio de este contexto los escribas y fariseos prestos a la ejecución de la misma y Jesús incorporándose dijo: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra, y luego le dijo a la mujer: tampoco yo te condeno y en adelante no peques más”; pues bien, al término de esta maravillosa escena no puedo afirmar sino que se trató de un acto generoso de amor  por parte del Señor y al instante se constituyó en la mujer “una deuda de amor con Él”, esto se puede llamar agradecimiento, conversión, cambio de vida, corresponsabilidad, disposición para servir y a amar, apertura al cambio o simplemente generosidad de corazón para manifestarse grata con aquél que la salvó de la muerte.

Zaqueo

El segundo relato tiene que ver con Zaqueo, el recaudador de impuestos para Roma (Lc 19,1-10), este hombre era odiado por la gente por el trabajo que desempeñaba; sin embargo, en lo profundo de su corazón él quería conocer a Jesús y cuál sería la sorpresa que, mientras Jesús pasaba al lado suyo le dijo: “Zaqueo baja en seguida, porque hoy tengo que quedarme en tu casa”, el relato termina con un cambio de vida rotundo y con las palabras del Señor: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”; como se puede concluir, lo quedó en el corazón de Zaqueo fue una deuda de amor con Dios y con el prójimo y empezó a pagarla cuando dijo: “voy a darle a los pobres la mitad de lo que tengo y si le he robado algo a alguien le devolveré cuatro veces más”.

Ojalá nosotros experimentemos una deuda de amor para con Dios al reconocer que todo lo que somos y tenemos ha sido pura generosidad de Dios y ojalá al tiempo podamos ser conscientes de nuestra deuda de amor para con nuestros hermanos, empezando con los de nuestra propia casa.

Tomás Apóstol

Finalmente, el tercer relato da cuenta de Tomás Apóstol a quien le comentaron sus amigos que el Señor había resucitado y la respuesta de él fue: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mis dedos en sus manos y mi mano en su costado no creeré” (Jn 20,25), el relato continua su marcha y cuando Jesús se les aparece de nuevo a los apóstoles incluyendo a Tomás, éste termina confesando con el alma: “Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28); como se puede evidenciar, aquí surgió una deuda de amor por parte de Tomás hacia Jesús y con seguridad desde aquél momento quiso ser su discípulo sin ninguna dilación y tal deuda de amor fue saldada cuando el apóstol atravesado por una lanza dio su vida por amor a Cristo en el año 72 d.C.

Deudas de amor

Como se ha manifestado, los gestos de amor por parte de Jesús a la pecadora, a Zaqueo y a Tomás constituyeron una deuda de amor para con Él y los hermanos y, a la postre, se esforzaron por pagarla amando a su prójimo y a Dios Nuestro Señor.

Llegados a este punto es bueno concluir que, en la Sagrada Escritura es posible encontrar innumerables datos sobre el actuar de Jesús con la gente que produjo deudas de amor, de la misma manera cada uno de nosotros contemplando el actuar de Dios en nuestra vida y el actuar de innumerables personas en favor nuestro, hemos de reconocer que tenemos con ellos grandes deudas de amor, pensemos rápidamente en nuestros padres, en su esposo o esposa, en sus hijos, en los hermanos de comunidad, en los vecinos, en los profesores, en los amigos y así en mucha gente que siendo una bendición de Dios para nosotros solo han necesitado un “gracias” nacido del corazón para que quedaran saldadas nuestras deudas de amor con ellos.

Hoy le suplicamos a nuestra Madre del cielo que le paguemos a su Hijo nuestras deudas de amor amando al prójimo como a nosotros mismos y que convencidos de la Palabra proclamada en este domingo, todo lo hagamos al decir del Venerable Padre Julio María Matovelle “Ob Amorem Dei” (Todo por amor de Dios).

Honor y gloria a los Corazones Santísimos de Jesús y María.

P. Ernesto León D. o.cc.ss
Superior General de Oblatos.


Lo más leído: Las 20 oraciones destacadas en www.oblatos.com

1. Jesús en ti confío

2. Oración a la Santa Cruz

3. 15 minutos en compañía de Jesús sacramentado

4. Oración de una mujer por la salud de su esposo

5. Padre Nuestro

6. Plegaria de la mañana

7. Oración para antes de leer la biblia

8. Oración para antes de un viaje

9. Oración por los padres difuntos

10. Oración de la noche

11. Nueve domingos al divino niño Jesús

12. Novena del trabajo

13. El Magnificat

14. Oración por los hijos

15. Oración de cumpleaños

16. Oración antes de la confesión

17. Alma de Cristo

18. Oración para antes de tomar una decisión

19. Ave María en varios idiomas

20. Coronilla de la divina misericordia

Homilía septiembre 6 de 2026

Santa Sede

Más Homilías del Padre Ernesto León

Homilía septiembre 6 de 2026