CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CORAZONES SANTÍSIMOS

Homilía septiembre 20 de 2026

CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CORAZONES SANTÍSIMOS
HOMILÍA PARA EL DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – SEPTIEMBRE 20 DE 2026
Is 55,6-9; Salmo 144; Fil 1,20c-24.27ª; Mt 20,1-16

Queridos hermanos en los Corazones Santísimos de Jesús y María.

La Palabra de este domingo resulta especialmente significativa porque a través de una pregunta el Señor Jesús inquieta la mente y el corazón del ser humano con la siguiente cuestión: ¿Cómo es que estáis aquí un día entero sin trabajar? Y la respuesta de unos cuantos fue: “Nadie nos ha contratado”; pues bien, a este respecto vale la pena introducirnos en aquello que conocemos hoy como el proyecto de vida personal.

¿Qué es el hombre?

Para comenzar, es importante establecer ¿Qué es el hombre? y aunque las ciencias humanas y sociales han dado cuenta ampliamente de esta definición, quisiera proponer dos acepciones extraídas del pensamiento del Venerable Padre Julio María Matovelle en su artículo de poesía y periodismo titulado: “La perfectibilidad física del hombre” (1876): “El hombre es la síntesis suprema de la creación; en él, como en un tálamo nupcial, se han dado un abrazo de amor el ángel de los cielos y la materia de este mundo, arreglada como en vistoso ramillete” y luego afirma: “Es el rey de la creación, la obra maestra de Dios, es el hombre; él fue puesto en el Edén, para ser el dominador, el pontífice y el centro de los demás seres; el universo todo no es más que el palacio de este sublime monarca”.

El ser humano

Estas definiciones afirman que el ser humano es la obra mas bella creada por Dios, fue hecha a su imagen y semejanza, en ella hay una chispa divina, y por tanto, su naturaleza es revelar a Dios con sus actos y palabras; sin embargo, es importante decir también que, por el influjo del mal puede convertirse en el ser más egoísta de los existentes sobre la tierra y convertirse en un villano para sus hermanos.

De acuerdo con lo anterior, ¿será posible que el hombre (el creyente) construya su vida al azar, sin un proyecto, sin un horizonte, sin un camino y sin un propósito trascendental que asegure su realización humana? Definitivamente no, no puede ser un barco a la deriva, sin un norte, sin un objetivo y sin esperanzas ciertas y duraderas afirmando con tristeza: “Nadie nos ha contratado”.

¿Cómo es que estáis aquí un día entero sin trabajar?

Lo manifestado está asociado a la pregunta del Señor en el evangelio de hoy: ¿Cómo es que estáis aquí un día entero sin trabajar? Esto significa, ¿Qué están haciendo con su vida? ¿para dónde van? ¿por qué caminar sin horizonte alguno? ¿por qué están cruzados de brazos? ¿por qué no han aprovechado el tiempo? ¿por qué permiten que el tiempo pase por su vida y no ustedes por el tiempo? ¿ya es tarde y qué legado están dejando a los suyos y a la historia? ¿por qué le están robando el tiempo a Dios? ¿por qué no administran su vida debidamente? ¿por qué no fijarle a la obra más bella de Dios un proyecto o un camino de realización integral?, estos y otros interrogantes muestran la fisonomía de la pregunta de Jesús arriba planteada y no puede quedarse sin respuesta.

El orden es el distintivo de las obras de Dios

La respuesta es el proyecto de vida personal, al respecto, diría el fundador de los padres oblatos, “el orden es el distintivo de las obras de Dios”, y si esto de alguna forma traza la fisonomía de Dios y su obra, es un imperativo para el ser humano ordenar la vida en perspectiva de cielo, este horizonte se llama santificación, y en sentido estricto, esta es la voluntad de Dios, pero para hacerla se necesita orden con el fin de que jamás el Señor nos sorprenda en el camino de la vida con la pregunta: ¿Cómo es que estáis aquí un día entero sin trabajar? es decir, sin ocuparse de la vida misma y sin ocuparse de cooperar con la extensión del Reino de los cielos.

Proyecto de vida

Al final de esta reflexión, es pertinente acentuar en la idea del proyecto de vida personal como una herramienta, diría el Cardenal Sarah en su obra “Para la eternidad” sin la cual “los hombres como los marineros de una nave violentamente sacudida por el huracán dan bandazos y pierden el equilibrio”; así las cosas, el ordenamiento de la vida en perspectiva de eternidad que supera el aquí y el ahora, organiza el tiempo, prioriza actividades, clarifica el rumbo de las personas y hace que su esfuerzo sea planificado, todo esto en función de gerenciar la vida de cara a hacer la voluntad de Dios aquí en la tierra para asegurar el cielo que nos tiene preparado Dios al amanecer, al atardecer y al anochecer de nuestras historia personal y colectiva.

Que sea el Corazón Inmaculado de María quien nos acompañe en este proceso de responsabilizarnos de la vida como el mayor tesoro que Dios puso en nuestras manos y que estamos llamados a administrarlo porque somos la obra más bella de la creación cuyo palacio es el universo.

P. Ernesto León D. o.cc.ss
Superior General de Oblatos.


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15. Oración de cumpleaños

16. Oración antes de la confesión

17. Alma de Cristo

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19. Ave María en varios idiomas

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