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viernes, abril 23, 2021

HOMILÍA ABRIL 4 DE 2021 DOMINGO DE RESURRECCIÓN

CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CC.SS DE JESÚS Y MARÍA
HOMILÍA ABRIL 4 DE 2021 DOMINGO DE RESURRECCIÓN
Hch 10,34ª 37-43; Sal 117, Co 3,1-4, Jn 20.1-9

Hoy hermanos y hermanas,  nuestra Iglesia está de fiesta por la resurrección del Señor y no celebra este acontecimiento mediante ritos externos sino mediante la novedad de vida en sus miembros y por eso hoy entonamos en compañía del salmista: “Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo” y cantamos este estribillo porque el resucitado nos lo inspira, porque la vida nueva que hemos recibido de Cristo es decir nuestra propia resurrección, ha sido una realidad en el aquí y en el ahora de nuestra historia personal y comunitaria.

En el salmo 117 de hoy, proclamamos: “la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”

Expresión con la que todo el mundo cristiano afirma, que en Jesucristo y éste resucitado se fundamenta la fe, se nutre de esperanza y se acrecienta la caridad; de aquí se sigue que sería inútil celebrar una y otra semana santa sin haber entendido el misterio de la resurrección del Señor no como un evento cultual y ritual, sino como una vivencia íntima que ha dejado como resultado la resurrección de nuestra vida, una vida construida sobre la piedra angular: Jesucristo; edificada sobre los cimientos sólidos del resucitado y no sobre la arena de nuestras convicciones relativas; erigida sobre roca del autor de la vida y levantada sobre la peña de aquél que nos dice todos los días: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Cuando el creyente ha edificado su casa sobre la roca firme del Señor resucitado y siguiendo la lógica de la carta a los Colosenses, busca siempre los bienes del cielo porque sabe que los de la tierra son perecederos, busca su perfeccionamiento en todas las áreas de la vida porque ha descubierto el sentido de lo expresado por Jesús: “Sed perfectos como mi Padre Dios es perfecto”; y en este mismo sentido ha hecho conciencia de la necesidad de resucitar todos los días y sin desfallecer, de renovarse siempre y de cultivar su vida en los valores más excelsos para bendecir y alabar el nombre de aquél que con la vida derrotó los ejércitos de la muerte.

No se trata en esta fiesta de la resurrección del Señor de correr presurosos para contemplar el sepulcro vacío como signo de resurrección

Ni tampoco de vivir tal evento como una tradición inherente al mundo católico; se trata de correr a prisa y con fe firme hacia el encuentro personal con nuestro Divino Salvador; mientras María Magdalena fue a ver el sepulcro del Señor al amanecer cuando aún estaba oscuro, nosotros intentemos ver al Señor resucitado a plena luz del día porque nuestro corazón ha resucitado, porque nuestros pensamientos son nuevos, porque nuestra vida sintiéndose ahora iluminada por Jesucristo vivo y actuante en nuestra realidad es capaz de afirmar con convicción: “No está aquí, ha resucitado”.

Hermanos y hermanas que Cristo resucitado se manifieste para todos los pueblos como luz y salvación no solamente en estos días santos, sino a lo largo de la existencia; que contándonos entre los testigos de su resurrección permanezcamos incólumes ante los ataques del enemigo; que en los momentos de dolor permanezcamos unidos al resucitado y que cuando nuestra cruz se haga más pesada, podamos seguir ensalzando su nombre porque es Él quien le da sentido a todo lo que hacemos.

Señor Jesús rey de la gloria y de la vida que no termina, te suplicamos que hagas resucitar en nuestro contexto la tan esperada paz

Que resucite en nuestros ambientes el amor por el trabajo honrado y limpio, que resucite en nosotros el entusiasmo por ser generadores de paz en nuestras familias y en nuestros sitios de trabajo, que resucite en nosotros el buen trato con los demás porque en ellos también tu resucitaste; que resucite para quienes tienen hambre el pan de cada día, que resucite tu presencia en la vida y en el corazón de quienes te han menospreciado, que resucites tu Señor en la vida de cada uno de aquellos que te buscan con sincero corazón.

María Santísima llénanos de la vida de tu Hijo y haz que con tu amor y tu ternura seamos generadores de nueva vida en nuestras realidades cotidianas.

P. Ernesto León D. o.cc.ss

HOMILÍA ABRIL 4 DE 2021

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