MAJKA BOZJA BISTRICKA En 1545 los musulmanes, en su afán por conquistar Europa, llegaron a una pequeña capilla en la Colina del Vino con la poca sana intención de desbaratar lo que allí pudieran desbaratar. Como era de esperar, el pueblo, que no era muy proclive a la fe de Mahoma, no tuvo más remedio […]
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lunes, noviembre 19, 2018

MAJKA BOZJA BISTRICKA

MAJKA BOZJA BISTRICKA

MAJKA BOZJA BISTRICKA

En 1545 los musulmanes, en su afán por conquistar Europa, llegaron a una pequeña capilla en la Colina del Vino con la poca sana intención de desbaratar lo que allí pudieran desbaratar.

Como era de esperar, el pueblo, que no era muy proclive a la fe de Mahoma, no tuvo más remedio que refugiarse en una ciudad que, cerca de la tal colina, se hacía llamar Bistricka.

Pero no tomaron tal camino en solitario sino que, como se espera de unos buenos hijos, llevaron a su Madre con ellos. Era una pequeña imagen, de la Virgen Santísima, la que los acompañó en aquel, digamos, viaje de supervivencia, hacia una libertad que se les quería arrebatar bajo el yugo musulmán.

Prudentes donde los haya y sabedores de las costumbres del moro, religiosos de la zona tuvieron a bien esconder en aquel lugar donde habían tenido que huir para salvar sus vidas (es decir, Bistricka) la imagen que les acompañaba, la llamada Majka Bozja Bistricka, o sea, la Madre de Dios de Bistricka, pues tal es la traducción de la advocación, al castellano, de la Patrona de Croacia.

Patrona de Croacia

Pero la imagen de Majka Bozja (la Madre de Dios), como no podía ser de otra forma, tuvo mucha relación con acontecimientos sobrenaturales que ocurrieron entre sus hijos de aquella zona de la cristiandad. De tal forma, que tras varios hechos milagrosos, en el año 1756, el gobierno de Croacia ordenó se construyera el altar mayor del templo que acogía a la imagen que tanto había hecho por sus hijos.

Así, lo que había sido templo que acogiera a la imagen de la Madre de Dios pasó a ser considerado como un santuario, digamos, símbolo, de la nación croata. Pero no acabaron ahí las cosas porque, a pesar de los múltiples intentos de los musulmanes de conquistar aquella región y tras 400 años de acoso y derribo de la misma fueron finalmente expulsados reinando, de nuevo, la paz de Dios entre sus habitantes.

No extrañe, por tanto, el cómo sucedió lo que sucedió y, en fin, lo que María hizo por ellos, se considera como símbolo de la resistencia católica croata pues así es el amor que se tiene por la misma.

Y esto, como hijos de María, también nos incumbe a los que nos consideramos deudores de las gracias de la Madre de Dios.

Seguramente, no hay mejor forma que reconocer el amor que se le tiene a la Madre de Dios, Majka Bozja croata y, también, Madre nuestra, que mediante una oración, ahora Letanía, a la que, con fervor, se invoca allí donde quiso María dejar su huella.

Y dice, la misma, lo siguiente:

“Te alabamos, Oh Madre de Dios
ya que eres santa y grande,
porque eres maravillosa y humilde.

¡María, ruega por nosotros!
Alabemos a la Madre de Dios,
porque es grande su humildad
y compartió su gracia
en el valle Bistricka
¡Oh, reina de los más bellos, Oh, Vladarice prudente!
¡Oh, Madre querida!

Deja que brille tu gloria ahora y para siempre,
porque eres pura e inocente
y tus deseos son más blancos que el lirio
y eres la única criatura
concebida sin la mancha del pecado.

Tú eres la Reina de los Ángeles,
eres la reina de los profetas,
tú eres la reina de los cristianos
que reinará sobre todas las naciones
y en ellos la gloria para siempre.

Que reine sobre nosotros
en su corona estrellada.

Ardor croata, corazón,
en el que vivir tu gloria
de generación en generación,
Porque eres Madre humilde
que en el valle de Bistricka
optó por el trono.

Y reinará sobre las colinas, y reina sobre los corazones.

Y los del valle y todos los que abarca la patria
abrazan efusivamente
el resplandor de su amor.

La Reina de Croacia

¡Oh, Madre, humilde
¡Oh, Bistricka María!
Tú no nos dejas,
cetro del cielo de oro acuñado
debido a su corona
construida con amor.

Por lo tanto, que sea tu gloria, María.
Por lo tanto, que sea tu gloria, María
Deja que sea tu gloria en el tiempo y la eternidad.
Deja que sea tu gloria en la fe, la esperanza y el amor.

R. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
R. Sí, dignos de las promesas de Cristo.
Oremos. Él nos ayudó a pedir al Señor,
Honorable intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen,
que disfrutamos en Su paz.
Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.”

Eleuterio Fernández Guzmán

Fuente: https://infocatolica.com/

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