“Solo Dios Basta” Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús que en esta semana nos hace una invitación concreta a que confiemos en Dios, […]
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jueves, octubre 22, 2020

PARA ESTA SEMANA: NOVIEMBRE 9 DE 2015.

“Solo Dios Basta”
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús que en esta semana nos hace una invitación concreta a que confiemos en Dios, en el Padre; confiando en Dios seremos generosos y no tendremos miedo de compartir lo que tenemos. La confianza nos lleva a entregarnos a los demás.

Todos tenemos para dar, poco o mucho, no interesa; lo que vale ante Dios siempre es la intencionalidad al darnos: si es para que nos reconozcan y agradezcan será triste ese dar porque lo único que hacemos es querer encontrarnos en lo que damos, pero si el dar es porque tenemos el deseo infinito de ayudar desde lo que somos y tenemos y amamos, eso permitirá encontrar a Dios providente que nunca falla. Es un acto de confianza que acerca a Dios.

Confiar, creer, abandonarse, son verbos que nos hablan de la experiencia de la fe. Esa fe que no habla tanto de creer en Dios como de creerle a Dios. Esa fe que en los momentos de prueba, de tristeza, de enfermedad, de pobreza, de abandono, de sequedad se hace fuerte y ayuda a descubrir que realmente el único que permanece para siempre es Dios. Esa fe que se hace sólida, cuando ya no hay de quién más apoyarse; esa fe que se hace misericordia cuando el alma y el corazón se sacian de pecados y ya nadie le apuesta a creerte, a amarte, a darte oportunidades. Esa fe que se hace la única riqueza en la pobreza.

Solo sabe de la bondad, de la generosidad, de la providencia de Dios quien realmente ha experimentado que lo que quedaba se acabó. Cuando a Dios se llega con las manos vacías Él es el único que las puede llenar. Quien sabe esperar en Dios sabe hasta dónde Él llega cuando se le ama con confianza.

Capaces de darlo todo, de dar hasta quedarse sin nada. Dar en silencio sin cuestionar sin miedos a morirse son actos de fe de personas que saben por quién y para quién vive, saben quién es el centro y la razón de sus vidas. Saben que confiar en Dios es ya seguir teniendo todo porque Él lo es Todo. “Solo Dios Basta”

Necesitamos apostarle a Dios con lo nuestro para que Él siga apostándole al mundo con lo de todos. Dios no abandona porque en el mundo hombres y mujeres comprometidos desde el amor y dejando todo con confianza dan lo suyo a los demás, es una espiral de fe que se hace obras, que se vuelve caridad. Para dar hay que confiar; no hay que tener miedos; hay que creer y tener la certeza que cuando nada hay por fin nos tenemos a nosotros mismos y tenemos a Dios que en la libertad del desprendimiento llena todo vacío que queda en el corazón y recompensa todo esfuerzo que hacemos para darlo todo.

La propuesta es darse, entregarse, ser razón y causa de esperanza, de alegría, de paz y de amor de muchas personas; al darnos nos perdemos: pero el que pierde la vida por mi causa y la del Evangelio, la gana para la vida eterna nos dice Jesús.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd