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martes, mayo 11, 2021

PARA ESTA SEMANA MARZO 7 DE 2021

PARA ESTA SEMANA MARZO 7 DE 2021

El templo es casa de oración.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito, Carmelitas Cúcuta y de tantas partes del mundo. Mi saludo y los mejores deseos para esta semana en la que debemos trabajar más en procurar momentos de encuentro con el Dios de la vida, que nos habita y que ha hecho de nuestro corazón lugar de su presencia. Una semana para cuidar la relación con Dios, la intimidad con Él en la soledad.

El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús en el Templo (Jn.2, 13-24) que es el lugar, para los judíos, de la presencia de Dios.

El corazón de la religiosidad y de la piedad del pueblo elegido por el Señor. Jesús siente la necesidad de purificar, de limpiar el templo; quiere quitar todo aquello que no pertenece a la esencia de la Alianza con Dios. Quitar todo aquello que hace de la fe un negocio y que la mayoría de las veces responde es a tradiciones, costumbres y normas humanas. Y el único afectado es Dios; es difícil comprender la bondad, la cercanía, el amor de Dios en medio de tantos ritos que más que por devoción se hacen por negocio, unos para enriquecerse o tener en qué trabajar y otros para no condenarse o ser juzgados por las leyes que se escriben y quedan como mandamientos de Dios.

Y Jesús, que conoce al Padre y sabe su querer frente a la creación, tenía el poder de hacer lo que hizo y también aclararle a tantos que estaban allí, que el templo, la casa de su Padre, es casa de oración, es lugar de encuentro y de intimidad con el Padre y que para esto no se necesita nada más que la fe, el amor y el deseo de encontrarse con Aquel que siempre está para escucharnos y para ayudarnos. Y aunque el templo sea para el pueblo y la religiosidad judía el lugar de la presencia de Dios Jesús nos enseña que no es la única y que, aunque se acabe el templo o se derrumbe o lo destruyan, Dios seguirá habitando, su presencia entre nosotros no se acabará. Dios vive en nuestro corazón, su presencia está por encima de edificaciones.

Dios es peregrino, camina con su Pueblo

Nuestro Dios es inmortal y aunque crean los humanos acabarlo, Él está, Él sigue vivo y seguirá siendo el motor que anima el corazón al amor.

Jesús está viendo en el templo una imagen de su cuerpo, lugar de relación con Dios Padre amoroso y templo del Espíritu Santo y por eso para Jesús reconstruir el templo significa reconstruir la relación entre Dios y la humanidad. Ya no sea una relación con Dios basada en sacrificios sino en el amor, una relación desde el corazón. El culto basado en el comercio es muy superficial, crea una relación sin sentimientos, en cambio el culto que propone Jesús es desde el corazón y desde la certeza de Dios que nos habita.

Seamos adoradores en Espíritu y en verdad, sigamos creciendo en la fe y descubriendo el acontecer del Padre en la cotidianidad de la existencia.

Con bendición:
P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.

Fuente: http://ow.ly/yNJb50D4tDR

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