PARA ESTA SEMANA MARZO 31 DE 2019 Un amor que es amable, justo, misericordioso. Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito, de Carmelitas Cúcuta y de tantas partes del mundo. Un abrazo y feliz semana. Dios nos espera con los brazos abiertos. Caminemos a […]
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miércoles, octubre 28, 2020

PARA ESTA SEMANA MARZO 31 DE 2019

PARA ESTA SEMANA MARZO 31 DE 2019

Un amor que es amable, justo, misericordioso.
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito, de Carmelitas Cúcuta y de tantas partes del mundo. Un abrazo y feliz semana. Dios nos espera con los brazos abiertos. Caminemos a su encuentro.

La parábola de la misericordia de Dios es para mí la expresión concreta de un amor que marca, que deja huellas para siempre. El amor del Padre que en libertad reconoce el derecho que tienen los hijos de irse o quedarse, de buscar futuro en otras tierras o de permanecer en la casa dando lo mejor de sí. El texto de Lucas nos presenta el amor del Padre que es reconocido por el hijo como justo, amable y generoso.

El hijo sabe bien lo que está perdiendo al irse de casa. (cf. Lc. 15, 1-3. 11-32), su dignidad, su libertad, su “señorío”.

El amor del Padre es el que el hijo menor extraña en la distancia, del que tiene nostalgia en el pecado; amor del Padre que el hijo sabe que es vida, abrazo, comprensión.

Aquí el tema no es irse o quedarse sino el entender, saber y experimentar un amor que sobrepasa cualquier realidad humana, un amor divino que da la mano y acoge lo humano para darle plenitud y la dignidad cuando por alguna circunstancia se ha perdido. Cuando por alguna razón nuestras decisiones son desacertadas, lejanas del proyecto de Dios.

El Padre tiene dos hijos y la verdad es que los dos se han ido, los dos están lejos de su corazón. Uno por querer llenar la vida de aventura y mal gastar toda la fortuna y el otro por llenar el corazón de resentimientos, de envidia y por querer ser el único en el amor del Padre que solo ha tenido amor para él. No es irse y malgastar ni quedarse pasando cuenta de cobro o factura. La idea es gozarse en el amor del Padre, estar a su lado con todo lo que el Padre es y significa, la cosa es nunca perder la dignidad, pero también, cuando se pierda, saber recuperarla y tomar conciencia de las cosas que nos dañan el corazón, la propia vida.

Cada uno de nosotros corremos el riesgo de perdernos, pero también, es confortante saber que existe en la vida alguien que nos busca, que nos espera, que más allá de la pérdida sabe gozarse del regreso, del encuentro.

Alguien como el Padre que lleno de amor no deja de “soñar” con cada uno y con un proyecto de felicidad pleno de amor unos por otros. En la vida vemos que unos se pierden a plena conciencia, otros están perdidos sin saberlo, sin darse cuenta y aun así El Padre siempre está ahí, pidiendo que entremos a la fiesta, esperándonos con amor.

El Padre sabe esperar, conoce el corazón de los hijos y es capaz de verlos, de reconocerlos e la distancia así la vida y las situaciones adversas los hayan desfigurados, les devuelve la belleza a los hijos. El Padre nos devuelve la dignidad perdida en el pecado. Dejémonos amar por el Padre, permanezcamos en su amor y reconozcamos con humildad la necesidad de su amor cuando nos equivocamos.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.

PARA ESTA SEMANA MARZO 31 DE 2019

Más reflexiones del Padre Jaime Alberto Palacio González, ocd

Fuente: http://ow.ly/OxnF30ognq5

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