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lunes, septiembre 28, 2020

PARA ESTA SEMANA MARZO 25 DE 2018

PARA ESTA SEMANA MARZO 25 DE 2018

Domingo de Ramos
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito, de Carmelitas Cúcuta y de tantas partes del mundo. Un abrazo cargado de bendiciones y les deseo una semana santa llena de paz; que el acontecer de la Pascua nos lleve a todos a tomar las fuerzas que necesitamos para “salir” y comenzar una vida nueva en Jesús resucitado que con su amor redentor nos hace capaces de la gracia de Dios Padre.

Las lecturas de este Domingo de Ramos yo las entiendo como un acto de fe, un acto propio de las personas que se saben de Dios y que tienen la certeza de que lo pasado, lo presente y lo futuro de la vida está todo en un proyecto de salvación, que las cosas ocurren para algo y que cuantos más instrumentos más melodiosa nuestra vida.

Cuando tenemos fe

Cuando la certeza de Dios, de su presencia, de su ayuda, de su amor, nos invade, cuando los demás tienen importancia en mi vida, cuando no me detengo en los enemigos, ni en los que me hacen el mal, cuando los otros que actúan diferente a mí no son un obstáculo para hacer el bien, cuando sé que la misión que me ha encomendado Dios, mi Padre, es la de amar, la de hacer del mundo un lugar agradable, de paz y de alegrías.

Entendemos que por encima, que por delante, que en mi pequeñez, están los demás que siempre también me darán la oportunidad para que yo muestre quién soy y hasta dónde puedo llegar, ese día entenderé lo qué significa morir, dar la vida, ser sepultado para dar frutos; entenderé que por encima del amor comprometido no hay nada más que el mismo amor de Dios haciéndose amor a través de nuestro propio amor.

Comenzamos la Semana Santa, días especiales para volver, para encontrarnos con Dios, para pensar, orar, compartir; para vivirlos en Dios y con grandes anhelos de hacer el bien y de querer iniciar la vida desde Dios. Días para abrir el corazón, examinar la fe, “tocarse por dentro”; días para fortalecer la fe y para acabar de entender que las cosas que hago son, sencillamente, por la convicción que tengo que Dios jamás defrauda y que la recompensa de la vida es la eternidad y el vivir por siempre con Cristo en quien nos movemos y existimos.

En Semana Santa nos encontramos de manera especial con Cristo

Que siendo Dios se humilló y se hizo obediente hasta la muerte en cruz. Obediencia que fue “reconocida” por Dios como una ofrenda de amor por la humanidad y de la cual nosotros hemos obtenido la gracia del perdón y hemos conocido los proyectos de Dios Padre de manera directa.

Jesús es la verdad del Padre, esa verdad que libera, que llena de paz y colma las expectativas de los que buscan a Dios con sincero corazón.

En el tiempo de Jesús la gente religiosa ya no sabía distinguir lo esencial de lo tradicional, lo normativo de los mandamientos, el amor de la ley. Toda la vida religiosa se volvió tan complicada, tan llena de ritos, que se llegó a desfigurar el rostro de Dios. Ya no era el Dios que salvaba, rescataba, defendía, cuidaba a su pueblo, porque lo doctores y los religiosos de la ley lo convirtieron en un dios vigilante, vengativo, cruel y ahora no era Dios el que salvaba, sino que fue la ley la que asumió ese papel. La ley que, al perder humanidad, se convirtió en el principal verdugo con el que muchos se encontraron y perdieron la vida. Por la ley fueron condenados.

En la semana santa los invito a vivir el misterio de la pasión, muerte y resurrección; los invito a sentir que Dios ha dado a su Hijo para la salvación y que la ley que ha quedado impresa en el corazón es la del amor. Seamos libres, amorosos,  misericordiosos, fieles a Dios sirviendo a los demás y entendamos que en el dar la vida está la plenitud de la vida.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.

PARA ESTA SEMANA MARZO 25 DE 2018

Más reflexiones del Padre Jaime Alberto Palacio González, ocd

Fuente: http://ow.ly/QuHX30moXEz

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