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lunes, septiembre 28, 2020

PARA ESTA SEMANA JUNIO 7 DE 2020

PARA ESTA SEMANA JUNIO 7 DE 2020

La Santísima Trinidad.
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito, Carmelitas Cúcuta y de tantas partes del mundo. Mi saludo que lleva los mejores deseos de paz y bien en el Señor. Que Él siga colmando de esperanza y sobre todo de paz, este tiempo en el que las circunstancias nos ha llevado a un encuentro mucho más íntimos con nosotros y la familia.
Este domingo celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad, una fiesta que nos habla del amor y que nos invita a amar. Dios enamorado que se revela, Dios revelado que nos salva, Dios en lo más íntimo que nos acompaña.

Dice la oración primera (colecta) de la misa de hoy que hay un Dios Padre que envía la Palabra de verdad (su Hijo, Palabra que estaba junto a Él y se hace carne) y también al Espíritu (que nos santifica) y que con ellos vienen revelado a nosotros el misterio admirable de unidad y de comunión de un Dios que siendo Uno es Trino, que tiene su tiempo y momento en la historia de la revelación y que nosotros solo por la fe podremos acercarnos a estos grandes misterios y sumergirnos en ellos.

En el deseo incansable que mantiene Dios por la salvación del mundo, por el orden de las cosas, por la plenitud de nosotros los humanos, no tiene “reparos” en abrirnos los cielos para manifestarse a nosotros como lo que es: Dios de amor. Dios en Jesús y en su Espíritu nos reveló su vida para que de alguna manera nosotros aprendamos a vivir en el amor y en la paz.

Las lecturas de este domingo de la Trinidad nos presentan a Dios como el Padre del amor, de la misericordia.

Como Dios de pacto, de Alianza dispuesto a caminar con el pueblo que él mismo había elegido y que da unas normas de vida y de relación que solo pretenden la armonía y la paz del pueblo. Jesús luego aparece como enviado; es el rostro del Padre; como aquel por el que todo fue hecho y que ahora viene en el nombre de Dios Padre a llevar a plenitud una obra que Dios con muchos hombres y mujeres a través de la historia de Israel había iniciado y acompañado. Esto todo era con la fuerza y el poder del mismo Dios. Jesús se dejaba conducir por el Espíritu y que luego el Padre Dios nos lo daría para que la Iglesia siguiera la obra de Jesús.

Escribir sobre la Trinidad es escribir sobre el amor.

Un amor que se entrega, que se muestra, que se palpa, que acompaña, que salva porque nos hace nuevos. La Trinidad es el misterio de un Dios enamorado de su obra, que ha hecho todo para que su obra alcance la plenitud para la que fue hecha. La Trinidad habla de la manera que Dios ama. Amor que se abre, amor que se entrega y que se levanta en lo alto para que quien le mire se sepa no solo amado sino también salvado. El amor que se tienen el Padre y el Hijo no permanece cerrado, sino que se hace abrazo que se abre a todo el mundo.

Quiero terminar la reflexión con una cita de santa Teresita en su Historia de un alma: “Soy de la tal condición, que el miedo me hace retroceder, mientras que el amor no sólo me hace correr sino volar”. Y la Trinidad se nos ha revelado para hacernos volar.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.

Fuente: http://ow.ly/cTc750A10NJ

PARA ESTA SEMANA JUNIO 7 DE 2020

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