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lunes, septiembre 28, 2020

PARA ESTA SEMANA JULIO 15 DE 2018

PARA ESTA SEMANA JULIO 15 DE 2018

Los dones de Dios son para compartir, para dar.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito, Carmelitas Cúcuta y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien para la semana que comenzamos. Una semana para abrirnos al Evangelio y para acoger a Jesús y a sus enviados en nuestra casa y así llenarnos de la paz que Dios nos da.

Las personas de Dios deben saber también que Dios lo es todo y que estando con Él lo único que necesitamos para salir adelante es abandonarnos, confiar en Él. Dios es todo lo que el ser humano puede necesitar cuando se empeña en ser bueno, cuando desea de corazón ayudar a los demás, cuando quiere entregarse. El hombre debe entender que la paz, la salud, la libertad, la alegría verdadera, son dones de Dios que se pueden dar, compartir con los demás.

Entendamos que todas las personas de Dios estamos siendo invitadas a dar lo mejor, invitados a salir de nosotros y de nuestros espacios de comodidad para compartir con los demás al Dios que nos habita, que nos redime.

Hoy Jesús nos invita a ir, a salir.

Nos invita a ponernos en camino y a llevar lo que necesitamos para caminar, llevemos bastón, sandalias. Que la riqueza que nos acompañe sea el mismo Dios que nos alimenta, nos cuida. Que llevemos a Dios, llenemos los espacios de paz y libertad. Aprendamos a desear siempre el bien. Unjamos a los enfermos; seamos salud y liberación. El mundo necesita de Dios, necesita de misioneros y predicadores; el mundo nos necesita: siempre alegres, siempre dispuestos, siempre de Dios.

Al ser enviados por Jesús tenemos la autoridad de Él. El Padre Dios y su Espíritu Santo nuestra fuerza, nuestra luz. Son los dones de lo Alto los que se derramarán sobre cada uno para luego ser entregados a las personas que nos encontremos. El anuncio de la conversión va acompañado del testimonio de una vida sencilla, pobre y de una cantidad de cosas que podemos hacer por los demás. Y si alguna de las personas a las que llegamos por voluntad de Jesús no quiere aceptar el don de Dios que le ofrecemos entonces “seguimos”. ¡El proyecto de Dios no puede detenerse en los incrédulos, en los que no nos aceptan tal vez por ser demasiado humanos!

Los discípulos van de dos en dos lo que hace que su testimonio sea creíble.

Se apoyan en el bastón, es decir en el poder y en la autoridad de Dios, solo en Él descansarán. La misión es una obra de Dios, requiere la disposición y disponibilidad, la confianza y el desprendimiento por parte de los apóstoles, pero también la acogida de nuestra parte. El Evangelio se hace fecundo en corazones abiertos, deseosos de amar y llenos de paz. La experiencia de Jesús nace de un encuentro: la necesidad de Dios y de convertirnos y la acogida, desde el corazón, del mensaje del Evangelio que nos libera y nos sana. La verdadera evangelización no es obra de los hombres, ni se funda en nuestra sabiduría ni nuestro trabajo; debe fundarse, mantenerse y sostenerse en la fuerza de Dios.

Sintámonos invitados por Jesús a salir a predicar el Evangelio, a llevar la paz y el mensaje de salvación a todas partes. Enamoremos de Dios; hagamos de Dios nuestra fuerza en la acción y nuestra palabra en el silencio. Que Dios siga su tarea de salvar y que nosotros todos nos sintamos comprometidos con esa misión. Vayamos sin miedos, sin prevenciones y con pocas cosas que el mundo nos necesita y en el nombre de Jesús invitemos a todos a la conversión.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.

PARA ESTA SEMANA JULIO 15 DE 2018

Más reflexiones del Padre Jaime Alberto Palacio González, ocd

Fuente: http://ow.ly/3gzq30moX4e

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