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lunes, septiembre 28, 2020

PARA ESTA SEMANA AGOSTO 26 DE 2018

PARA ESTA SEMANA AGOSTO 26 DE 2018

Es comer para llenar de esperanza la espera y de alegría la vida.
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito, Carmelitas Cúcuta y de tantas partes del mundo. Reciban mi saludo cordial que lleva los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús que en su amor se hace Pan para nuestra vida y bebida para nuestra sed. Jesús ha venido a colmar nuestros anhelos infinitos de eternidad y a hacernos pregustar los dones de la eternidad. En su comida, “su carne”, nos funde en Él, nos fusiona haciéndose Él protagonista de nuestra vida y nos acerca al Padre, haciendo de nuestro corazón el cielo.

La propuesta de Jesús era clara:

Comer su carne para tener vida, beber su sangre para no morir. Jesús contiene por su esencia divina la eternidad; Él es la resurrección, quien le come no morirá para siempre. Él ha venido del cielo, es maná para la vida, para el camino. Comiendo a Jesús tenemos la vida y experimentamos la cercanía amorosa del Padre que nos llena de fuerza, que Él mismo se hace nuestra fuerza.

Es una propuesta, una invitación clara y directa: hay que comerle para tener vida; no es comer por comer y luego morir, es comer para vivir, para ser presencia de Dios, para resucitar. Es comer para llenar de esperanza la espera y de alegría la vida. Es comer para combatir en la cotidianidad y para recuperar las fuerzas para cuando el cansancio y la fatigan nos lleguen sobre todo cuando nos dedicamos a hacer el bien.

“¿Quién puede hacerle caso?”

A Jesús deberíamos hacerle caso cada uno, pero de manera especial los cansados y agobiados, los que tenemos hambre y sed de justicia, los que pensamos muchas veces que no vale la pena hacer el bien o tenemos la tentación de ser prepotentes y orgullosos. A Jesús le pueden hacer caso los pobres, los que atraviesan desiertos en la vida; los que caminan sintiendo el vacío o la ausencia de Dios. Nosotros lo necesitamos; nosotros deberíamos hacerle caso y tomar la decisión por la vida, por la eternidad, por la divinidad; por Dios mismo y si hay que cambiar hagámoslo, si tenemos que renunciar renunciemos, si tenemos que tomar decisiones para vivir y entrar en la divinidad tomémoslas. Dios nos espera; Jesús se nos ofrece como alimento.

Jesús les dice a los discípulos que en esta tierra somos pasajeros, que corporalmente estamos de paso, que tenemos un principio que no muere y es el espíritu de Dios que es vida y que es justo a Dios, al espíritu que nos acompaña que nosotros debemos obedecer.

Nuestro señor Jesucristo es el más fiel reflejo de la divinidad y la más clara expresión de lo que Él quiere de nosotros. Jesús nos muestra en la vida y nos enseña en su Palabra lo que es y significa ser imagen y semejanza de Dios. Por eso hay que tener a Jesús como alimento, como ejemplo y sobre todo como Señor y salvador. Las Palabras de Jesús son espíritu y vida.

Somos libres de creer o no, de vivir en Jesús o no, de seguirle o no, pero si lo aceptamos es para comer su cuerpo, si nos quedamos con Él es para vivir y para ser en nuestros actos reflejos, esplendor del cielo; si le aceptamos es porque sabemos que Él tiene Palabras de vida eterna y esas Palabras que son de Dios las acogeremos para hacerlas eficaces por la fuerza del Espíritu Santo. Profesemos con fe que Jesús es el Mesías, el Santo de Dios, el que nos acerca el cielo y nos da vida eterna.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.

PARA ESTA SEMANA AGOSTO 26 DE 2018

Más reflexiones del Padre Jaime Alberto Palacio González, ocd

Fuente: http://ow.ly/8nfQ30moWSS

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