PARA EL FIN DE SEMANA: SEPTIEMBRE 1 DE 2016. No es seguir a ciegas, no es seguir por seguir. Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Los mejores deseos para el fin de semana que se aproxima y […]
">
Misioneros Oblatos o.cc.ss
viernes, julio 03, 2020

PARA EL FIN DE SEMANA: SEPTIEMBRE 1 DE 2016.

PARA EL FIN DE SEMANA: SEPTIEMBRE 1 DE 2016.

No es seguir a ciegas, no es seguir por seguir.
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Los mejores deseos para el fin de semana que se aproxima y una oportunidad grande para compartir con los seres queridos lo mejor de cada uno.

En el Evangelio del próximo domingo (Lc. 14, 25-33) se nos aclara que si nuestra preferencia como discípulos, como cristianos, como seguidores, no es Jesús; si Él no es nuestro todo, nuestra riqueza, nuestro centro, difícilmente podremos dar testimonio del Evangelio, nuestra predicación será creíble y pienso que nunca alcanzaremos a forjar en el mundo que Dios tiene para la humanidad. Si no estamos dispuestos a renunciar, a perdonar, a ayudar. Si no estamos dispuestos para el servicio, para darnos, para gastar el amor con el que Dios nos ama, nunca podremos decir que somos de Jesús aunque le sigamos a donde vaya.

Dejarse a sí mismo para dejar que Dios sea en cada uno; renunciar para tenerlo todo, vivir para morir, amar para perdonar y acoger, ser para existir en los demás: son tareas o propuesta del Reino, lo mismo que aquellas que hablan de ser últimos para ser primeros, humildes o pequeños para ser grandes.

Y Jesús es sensato, advierte que no es un seguir a ciegas; no es seguir por seguir. Esto es de renuncia. Lo de Jesús es un proyecto del Padre; lo de Jesús implica conversión, cambio. Lo de Jesús implica ser artífices de un mundo nuevo y en paz. En nosotros debe engendrarse el hombre nuevo, el que ha nacido del agua y del Espíritu, el que entiende que amando todo es diverso, todo tiene otra perspectiva y que todos somos uno en Dios.

El Proyecto de Dios tiene qué ver con el amor a sí mismo, con el amor a Dios y sobre todo, con la forma de amar a los demás. Somos manantiales de amor porque Dios que es la fuente nos habita y desde nosotros puede mostrar a los demás todo el amor con el que Él los está amando. En Cristo somos expresión concreta, rostro del amor y de la misericordia de Dios como lo fue Cristo que era en Dios, que era Dios.

Lo principal que cada uno debe examinar en este caminar con Jesús y en Jesús, es precisamente la propia convicción de que hay que ser pobres, hay que confiar en Dios y en Él poner toda esperanza y toda seguridad. Cualquier cosa que nos ate, que no nos permita ir al encuentro del otro y descubrir su valor; cualquier realidad que se asemeje al tesoro que se apropia del corazón y es distinta al Reino, es una riqueza que empobrece. El dejarlo todo nos dará la libertad necesaria para poder seguir en fe al Señor. Aquí nada material estamos buscando aunque lo dejemos todo y aquí hay que llegar sin nada para que Dios lo pueda ser todo

Seamos de Dios, escuchemos su Palabra y tomemos en serio este proyecto de amor.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.