CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CORAZONES SANTÍSIMOS

Magisterio y vida

QUE HACEMOS

El hacer del oblato (fin externo o misión), consiste en acoger y proclamar el Reinado Social del Sagrado Corazón de Jesús, haciendo propio el anhelo manifestado por el Hijo de Dios y expresado por la Iglesia.

En tal sentido, las virtudes por cuya consecución debe de preferencia trabajar el Instituto son dos: caridad y sacrificio; pues son las que de un modo especial nos enseña Nuestro Divino Salvador considerado como Víctima.

Por la práctica y predicación de estas virtudes procurará el Instituto propagar en el pueblo cristiano la vida eucarística, la cual nos hace partícipes de los frutos de la Redención Divina y el horizonte transformador del mundo y de la sociedad.

Por lo anterior, La pastoral misionera oblata está marcada por las opciones de la nueva evangelización a saber: La familia, Iglesia doméstica, en la cual se fragua el futuro de la humanidad; los jóvenes, a través de su promoción humana y cristiana en orden a la animación vocacional y a su misión evangelizadora en el continente; Evangélica y preferencialmente por los pobres, firme e irrevocable pero no exclusiva ni excluyente; Responsable con la creación, al promover una ecología humana abierta a la trascendencia que respetando la persona y la familia, los ambientes y las ciudades, sigue la indicación paulina de recapitular todas las cosas en Cristo y de alabar con Él al Padre; finalmente, uno de los signos de los tiempos al que más nos llama el Espíritu Santo en este inicio del tercer milenio es la movilidad humana, como realidad nueva y dramática en nuestros países.

En consonancia con lo mencionado y animada la pastoral congregacional por el espíritu del Ob Amorem Dei (Todo por amor de Dios) y la fuerza del Trabajar, Amar y Padecer, seis son los campos de acción oblato: la educación, la atención parroquial, la animación de santuarios, los medios de comunicación social, las misiones y las obras de impacto social.

Santa Sede

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