CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CORAZONES SANTÍSIMOS DE JESÚS Y MARÍA Génesis 14, 18-20; Salmo responsorial: 109, 1. 2. 3. 4; 1Corintios 11, 23-26; Lucas 9, 11b-17 Domingo 29 de Mayo de 2016 Festividad del Cuerpo de Cristo La fiesta de hoy, Corpus Christi, tiene la grandeza y la importancia del Jueves Santo; el […]
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Misioneros Oblatos o.cc.ss
lunes, noviembre 23, 2020

HOMILÍA PARA EL 29 DE MAYO DE 2016

CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CORAZONES SANTÍSIMOS DE JESÚS Y MARÍA
Génesis 14, 18-20; Salmo responsorial: 109, 1. 2. 3. 4; 1Corintios 11, 23-26; Lucas 9, 11b-17
Domingo 29 de Mayo de 2016
Festividad del Cuerpo de Cristo

La fiesta de hoy, Corpus Christi, tiene la grandeza y la importancia del Jueves Santo; el misterio de Dios hecho pan, hecho alimento, hecho comida para el mundo.

Ya desde el A.T. se había manifestado Dios a su pueblo con el pan del cielo, Dios había notado el hambre de su pueblo y lo alimentó; el pueblo tenía hambre de Dios y Dios lo alimentó, tal vez ésta sea la misma hambre de nuestro pueblo, estamos ávidos de Dios, pero al mismo tiempo ávidos de una palabra sincera, ávidos del pan de la esperanza, del pan del amor y del pan de la ternura.

Nuestros hermanos secuestrados están hambrientos del pan de la libertad, en medio de una pequeña masa que los oprime; del pan del calor humano que yace en sus familias, en medio de un ambiente hostil que los envenena. El pan de la fortaleza le piden estos hermanos nuestros a Dios en la fiesta del Corpus Christi, ojalá también, los actores del conflicto le pidan a Dios el pan de la racionalidad para sembrar la semilla de la paz y no la semilla de la desilusión y de la guerra.

Nuestros hermanos que viven en soledad le piden al Señor, el pan de la compañía; los tristes le piden al Señor el pan de la alegría, los enfermos le piden al Señor el pan de la salud, los pobres le piden el pan de cada día y los desempleados le piden el pan del sustento diario.

Hermanos y hermanas, la fiesta del Corpus no es la fiesta del pan de los ángeles, es la fiesta del pan de la vida, JESUCRISTO, que se parte y se comparte en las realidades cotidianas de la vida al pueblo de Israel cansado por el agobio de la esclavitud, Dios le concedió el pan de la libertad, el pan de la serenidad, el pan de la perseverancia en un futuro mejor, ESTE ES EL DIOS EN EL CUAL CREEMOS, EN UN DIOS DE AMOR Y DE MISERICORDIA, QUE NOS SACIA A DIARIO CON EL PAN DEL AMOR Y DEL PERDÓN, ES EL PAN HECHO BENDICIÓN Y PROTECCIÓN PARA SU PUEBLO; es el pan que le dió Melquisedec a Abraham, nuestro padre de la fe.

En el N.T. el pan es Jesucristo dándose a si mismo por amor; es este el gran misterio que encontramos expuesto en la 1ra carta de San Pablo a los Corintios (cap 11), éste es el relato más antiguo que hace alusión a la cena del Señor, en el cual el mismo Jesús se hace comida y bebida para el mundo, Jesús no le da cosas a la gente, le da la vida y no de cualquier manera sino en la cruz, efectivamente hermanos y hermanas, Él es el pan vivo bajado del cielo, quien coma de ese pan no morirá para siempre.

Finalmente desde el evangelio de San Lucas en el cap 9 que habla sobre el milagro de la multiplicación de los panes y de los pescados, llama la atención la expresión inicial:" LA GENTE IBA EN BUSCA DE JESÚS", la gente no lo buscaba por pura curiosidad, aunque al prinicipio si, ahora buscan en Él, el pan de la palabra y el pan material; Jesús sacia su espíritu y sacia su hambre física, les da palabra y pan.

Llama la atención también de este evangelio la expresión: "Reunánlos en grupos de 50", hace referencia a quienes habían vivido la experiencia del Espíritu en Pentecostés, personas que estaban ávidas de Jesucristo, palabra de vida y pan de eterna salvación, esas personas hoy somos nosotros.

Cuando el evangelio afirma que Jesús antes de producir el milagro, elevó sus ojos al cielo, nos está invitando a orar en todo tiempo y en toda circunstancia.

Finalmente dice el evangelio que la gente quedó satisfecha; esta parte nos ha de hacer pensar en que Jesús sacia nuestra hambre de infinito y de trascendencia y nos ha de lanzar a afirmar JESUS BASTA, obviamente sin desconocer las realidades temporales en las que vivimos.

Que nuestra Madre del Cielo nos haga entender que el milagro de la multiplicación de los panes y de los pescados, se ha de producir en nuestra mente y en nuestro corazón.

P. Ernesto León D. o.cc.ss

HOMILÍA PARA EL 29 DE MAYO DE 2016

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