PARA ESTA SEMANA: MAYO 9 DE 2016. Dispuestos para regresar al Padre Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor. Que esta semana que comenzamos sea […]
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jueves, octubre 22, 2020

PARA ESTA SEMANA: MAYO 9 DE 2016.

PARA ESTA SEMANA: MAYO 9 DE 2016.

Dispuestos para regresar al Padre
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor. Que esta semana que comenzamos sea un prepararnos de corazón para el gran acontecimiento de Pentecostés. Que nos sentimos necesitados de la fuerza del Espíritu de Dios para seguir adelante en el camino de la fe y perseverantes con todo lo que significa ser cristianos capaces, en el amor, de dar la vida por los demás.

Han pasado 40 días desde la Pascua, tiempo suficiente y necesario para que el Señor se manifestara resucitado a los discípulos, para que todos se sintieran confortados en la fe, para todos tuvieran claro que las cosas seguían adelante. Que las cosas de Dios ni con la muerte tienen fin y sobre todo cuando ha sido el amor a la humanidad la que ha motivado la encarnación. En estos 40 días la mirada estuvo sobre Jesús que ahora los exhortaba, les explicaba las escrituras, les proponía retos. Jesús en los momentos de miedo o de grandes inquietudes se les hacía presente y los invitaba a vivir en paz, les daba la paz y los animaba al perdón, a salir y a predicar.

Cuando llegan los 40 días, el día del regreso, el día de las Ascensión, es normal que los discípulos estén tristes, se vuelvan a llenar de dudas y tengan miedo, pero Jesús los anima. Es necesario regresar al Padre pero no se quedarán solos. Vendrá el Espíritu Santo que enviará el Padre. En su recepción está la fuerza y el poder y la Palabra de Dios mismo. El Espíritu será Dios en cada uno amando, salvando, luchando por el reino, es Dios confortando, creando y llenando todo de esperanza.

La Ascensión es como el último recodo del camino que nos lleva a la meta. Es la etapa obligatoria, el umbral que todos debemos cruzar hacia el cielo que es la meta que todos debemos anhelar. El cielo es el lugar donde Dios nos habita y desde donde ha redimido nuestra humanidad. El ser humano es el que está invitado a regresar al Padre, a su origen. La Ascensión es el inicio del culmen de una vida que se vive a plenitud y que marca no el final de la existencia y si el regreso al Padre; la vida es eterna pero después de la propia Ascensión es una vida en el Padre y desde el Padre.

De hecho la oración colecta de este domingo nos dice que nosotros esperamos llegar, después de la Ascensión de Jesús, al lugar donde éste llegó. Y la espera está llena de santa alegría. No estamos solos, Jesús desde el cielo nos sigue acompañando y llenando de esperanza, nos regala su Espíritu para que en el Padre todos seamos fortalecidos para seguir en la vida luchando por el bien de los demás.

Sigamos disponiendo el corazón para asumir la tarea que el Señor nos encomienda de ser sus testigos. Abrámonos al don del Espíritu que llega para darnos fuerza y sabiduría y no dejemos que el anuncio se calle. Hoy más que nunca el mundo necesita de la Buena Noticia del reino.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd

PARA ESTA SEMANA: MAYO 9 DE 2016.