CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CORAZONES SANTÍSIMOS

EL CANCER EN LA TERCERA EDAD

EL CANCER EN LA TERCERA EDAD

La edad no es un obstáculo para tratar al anciano con cáncer. Una adecuada selección de los pacientes puede hacer que una persona de más de 70 ó 75 años de edad pueda recibir un tratamiento activo como cualquier otro enfermo más joven.

El tipo de tratamiento que reciben los pacientes oncológicos en edades avanzadas no depende necesariamente de su envejecimiento, más bien es su estado general de salud el factor que determina el grado de “agresividad” de las terapias. “Sólo si el paciente es mayor de 80 años se le considera como un paciente frágil donde hay que determinar muy bien lo que se hace”, explica Gumersindo Pérez Manga, coordinador científico del ‘IV Simposio Internacional de Cáncer en el Anciano’. Si el enfermo oncológico se encuentra aún por debajo de los 80 y tiene buen estado de salud suele ponerse el mismo esquema de tratamiento, “en todo caso lo que se haría es disminuir la primera dosis para observar cómo reacciona”, añade.

Antes de elegir un tratamiento lo que hay que tener en cuenta es el concepto de fragilidad que tiene el enfermo. Así, “aplicar quimioterapia en un paciente de 95 años sería devastador por la toxicidad. En estos casos habría que aplicar tratamientos de soporte o paliativos”, señala Pérez Manga. Según los expertos, en la actualidad se está estableciendo muy bien qué pacientes deben tratarse de forma activa antitumoral y cuáles no. “Por ejemplo, en el cáncer de mama cuando se trata de una mujer anciana el tratamiento adyuvante tiene una eficacia similar al de la mujer adulta”.

Una atención multidisciplinar

Lo que es un hecho es que tratar a un anciano supone tener en cuenta una serie de factores que el oncólogo no suele considerar. Para evitar esto, resulta esencial la colaboración entre oncólogos y geriatras, para que el abordaje del enfermo sea íntegro y no se trate exclusivamente la enfermedad. “Debemos potenciar la colaboración entre ambos, ya que los geriatras tienen mucha experiencia en la selección de pacientes por sus condiciones físicas y fragilidad y además deben ser ellos quienes detecten el tumor y quienes tengan un conocimiento adecuado de qué pacientes podemos tratar”, explica Pérez Manga.

¿Es frecuente el cáncer en las personas de edad avanzada?

Desafortunadamente, la enfermedad cancerosa, es más frecuente en la gente de mayor edad. De hecho, es una de las causas primarias de muerte en los países desarrollados, entre los que se encuentra España. Evidentemente existen patrones característicos de acuerdo al tipo específico de cáncer, pero en general, hay una mayor prevalencia de cáncer a mayor edad de la población. En los últimos registros del INE correspondientes a 1998, se contabilizaron más de 91.000 fallecimientos a causa de tumores malignos, de los que la mayor parte ocurrió en personas de edad avanzada.

¿Lo anterior significa que ha aumentado la mortalidad por cáncer?

Es conveniente hacer una distinción. Con los constantes avances en la ciencia médica y sus especialidades, cada vez existen más tratamientos para la enfermedad neoplásica lo que implica, para muchos tumores, una mayor supervivencia. Dicho de otro modo, a igual número de pacientes con cáncer la mortalidad real ha descendido, pero el aumento considerable de la población mayor, con relación a otros grupos de edad, aparece el cáncer como que provoca mayor mortalidad global.
Sin embargo, mientras mayor es el anciano, parece que la prevalencia de cáncer disminuye, lo que hace pensar en un proceso de selección natural, es decir, van sobreviviendo los más resistentes. Así, tenemos una prevalencia de cáncer en autopsias:

  • 75 a 85 años = 36 %
  • > 95 años = 20 %
  • >100 años = < 10 %

Con la excepción del cáncer de vía biliar, todas las demás neoplasias disminuyen al avanzar la edad, dentro del grupo de los ancianos. Es la segunda causa de muerte entre los 65 y 85 años, y sólo la 4ª en los mayores de 95 años. Sólo el 40 % de los cánceres en viejos muy viejos, están implicados en la muerte del paciente.

¿Por qué aumenta la prevalencia de cáncer en las personas mayores respecto de grupos más jóvenes?

Se han barajado varias explicaciones, entre las cuales destacan: la acumulación de errores en la reproducción celular, con la consiguiente generación de tejidos defectuosos y la potencial degeneración a tejidos neoplásicos o malignos. Otra teoría es la de la activación de genes potencialmente malignos, previamente presentes, denominados oncogenes, producto de la influencia de factores ambientales cancerígenos. En ese sentido, se podría decir que una teoría no excluye a la otra y que la aparición de tejidos cancerígenos tiene un componente genético y otro ambiental, cuyo equilibrio varía notablemente de forma individual.

¿Cómo es la presentación clínica del cáncer en el adulto mayor?

Antes se pensaba que el cáncer era una enfermedad menos agresiva en los ancianos que en otras edades, lo que de cierta forma podía llevar a una cierta pasividad en el enfrentamiento diagnóstico y terapéutico. Hoy se sabe que eso no es así, y que dependiendo del tipo específico de tumor la agresividad y la rapidez de la progresión de la enfermedad puede ser muy alta.

Evidentemente hay algunos cánceres que son más agresivos como algunos de la piel, el tiroides, los órganos genitales tanto femeninos como masculinos, o las mamas. En cualquier caso, es preciso señalar que los síntomas por los que se comienzan a manifestar la mayoría de los tumores son absolutamente vagos e inespecíficos, razón por la cual, muchas veces el diagnóstico se hace cuando la enfermedad está más avanzada.

¿Qué síntomas puede tener el cáncer?

Como ya se ha mencionado, los síntomas suelen ser muy inespecíficos, es decir demasiado generales. Sin embargo, a veces, un descenso significativo de peso sin una causa clara puede esconder una enfermedad cancerosa. También la desgana y la falta de apetito, en personas que previamente no los padecían y en los que no se encuentra una explicación lógica, deben hacer pensar en una neoplasia detrás. En general, cualquier signo o síntoma cuyo origen no esté claro, y en especial en este grupo de edad, obliga a descartar al cáncer. En cualquier caso el diagnóstico de cáncer no se realiza nunca por la historia o por la clínica.

¿Cómo se hace el diagnóstico de cáncer?

En esto, indudablemente no hay diferencias con las personas de otros grupos de edad. Al ser el cáncer una enfermedad en la que un conjunto de células, es decir, tipo de tejido, se reproduce en forma repetida, degenerada y sin control, sustituyendo al tejido sano de esa localización y en cierto modo consumiéndolo, entonces el diagnóstico de certeza para cualquier cáncer es identificar ese tejido maligno con una biopsia. Esta prueba dirá qué tipo de tejido es el que ha degenerado y orientará sobre la agresividad del tumor, es decir, sobre la rapidez con la que se reproduce.

CANCER MÁS FRECUENTES EN LA TERCERA EDAD

La diferencia principal del cáncer en las personas mayores con respecto a los más jóvenes es su localización. Así, en los hombres maduros los cánceres más frecuentes son el cáncer de próstata, de colon y recto y de pulmón. En las mujeres de más de 50 años el cáncer más frecuente es el de mama, seguido del de ovario, pulmón, colon y recto.

PRECAUCIONES

  • No fumar previene el cáncer de pulmón, boca, esófago
  • Consumo reducido de alcohol para evitar el cáncer de hígado, estómago
  • Tomar adecuadamente el sol para prevenir el cáncer de piel.
  • Evitar el consumo excesivo de ahumados y embutidos ayuda a luchar contra el cáncer de hígado y estómago.
  • Las mujeres, auto explorándose adecuadamente y consultando con el ginecólogo periódicamente prevendrán el cáncer de cuello uterino y de mama.
  • No abusar de los azúcares añadidos a los alimentos reduce el riesgo de cáncer.
  • Llevar una dieta rica en frutas y verduras evitaría un 20% o más de todos los tipos de cáncer.
  • Cumplir el calendario de vacunación de la Hepatitis B nos prevendrá de un posible cáncer de hígado.
  • Mantener una vida activa físicamente puede proteger, fundamentalmente, frente al cáncer de colon y de mama.
  • Respete estrictamente las normas sobre exposición a sustancias cancerígenas como níquel, plomo, etc.
  • Consulte a un médico si nota algún bulto, herida que no cicatriza (incluida en la boca), lunar que cambia de forma, tamaño o color u otros problemas persistentes como tos, ronquera

CANCER DE COLON

Causas

  • Edad. La mayor parte de los casos de cáncer de colon se presenta en pacientes mayores de 50 años.
  • Dieta. El cáncer de colon parece estar asociado a dietas ricas en grasas y pobres en fibra. En este sentido, actualmente se están llevando a cabo numerosas investigaciones.
  • Herencia. En el cáncer de colon desempeña un importante papel la herencia familiar, ya que existe la posibilidad de que se transmita hereditariamente y predisponga a la persona a sufrir la enfermedad. Sin embargo, esto puede detectarse y el cáncer tratarse de manera precoz.
  • Historial médico. Se ha demostrado que quienes tienen una mayor predisposición a padecer esta enfermedad son las personas que tienen o han tenido: pólipos (crecimiento benigno) de colon o recto; Colitis ulcerosa (inflamación o ulceración del colon); Cáncer como mama, útero u ovario.
  • Parientes que también han sufrido de cáncer de colon.
  • Estilo de vida. Existen ciertos factores que dependen del estilo de vida y que predisponen a la aparición del cáncer de colon, como, por ejemplo, la obesidad, la vida sedentaria y el tabaquismo.

Síntomas de Cáncer de colon

El cáncer de colon tiene una larga evolución. Empieza con la formación de un pólipo (bulto que se forma junto a alguna membrana corporal) de carácter benigno. Las molestias más frecuentes aparecen en la fase avanzada de la enfermedad y pueden ser las siguientes:

  • Cambios en los ritmos intestinales.
  • Diarrea o sensación de tener el vientre lleno.
  • Estreñimiento.
  • Sangre en las heces.
  • Cambios en la consistencia de las heces.
  • Dolor o molestia abdominal.
  • Pérdida de peso sin causa aparente.
  • Pérdida del apetito.
  • Cansancio constante.
  • Vómitos
  • Alteraciones intestinales o urinarias, pérdida de peso.

CANCER DE PROSTATA

¿Qué es?

La próstata es la glándula sexual del hombre encargada de producir el semen. Es del tamaño de una nuez y se encuentra debajo de la vejiga de la orina, rodeando a la uretra. A diferencia de otro tipo de cáncer, el de próstata se caracteriza por evolucionar de forma muy lenta. El cáncer de próstata es extremadamente frecuente, aun cuando su causa exacta sea desconocida. Cuando se examina al microscopio el tejido prostático obtenido tras una intervención quirúrgica o en una autopsia, se encuentra cáncer en el 50 por ciento de los hombres mayores de 70 años y prácticamente en todos los mayores de 90.

Causas

Sobre la base de las observaciones epidemiológicas se han sugerido cuatro causas principales del cáncer prostático:

  • Factores genéticos: Aunque existen indicios que involucran a los factores genéticos en la causa del cáncer prostático, es difícil separar estos factores de los factores ambientales. Estudios genéticos han mostrado que existe un gen específico del cromosoma 1 ó gen HPC-1 que aumenta la probabilidad de contraer cáncer de próstata.
  • Factores hormonales: Varias estudios han sugerido que los factores hormonales pueden tener importancia en el desarrollo del cáncer de próstata. Éstos incluyen:
    • La dependencia de las hormonas andrógenas (masculinas) de la mayoría de los cánceres de próstata.
    • El hecho de que el cáncer prostático no aparece en los eunucos.
    • El hecho de que el cáncer prostático puede ser inducido en ratas mediante la administración crónica de estrógenos y andrógenos (hormonas femeninas y masculinas).
    • La frecuente asociación de cáncer prostático con áreas de atrofia prostática esclerótica.
    • Factores ambientales: Quienes emigran de regiones de baja incidencia a regiones de alta incidencia mantienen una baja incidencia de cáncer prostático durante una generación y luego adoptan una incidencia intermedia. También se han identificado varios factores ambientales que podrían ser promotores del cáncer de próstata. Éstos incluyen:
    • Dieta alta en grasas animales.
    • La exposición al humo del escape de los automóviles.
    • La polución del aire, cadmio, fertilizantes y sustancias químicas en las industrias de la goma, imprenta, pintura y naval.
    • Agentes infecciosos: Se ha considerado que los agentes infecciosos transmitidos por vía sexual podrían causar cáncer prostático, sin embargo, los estudios epidemiológicos, virológicos e inmunológicos han brindado resultados contradictorios. Los estudios epidemiológicos han sugerido un aumento en el riesgo de cáncer prostático asociado con un mayor número de compañeros sexuales, una historia previa de enfermedad de transmisión sexual, frecuencia del acto sexual, relación con prostitutas y edad temprana de comienzo de la actividad sexual.

En contraste, otros estudios han sugerido que existe un mayor riesgo de cáncer prostático asociado con la represión de la actividad sexual, como un comienzo en edad más tardía, un pico más temprano y una cesación prematura de la actividad sexual. Por otra parte, algunos trabajos han mostrado un mayor riesgo entre los pacientes que nunca estuvieron casados y un riesgo aún mayor entre aquellos que tuvieron niños, pero otros estudios no han mostrado una correlación significativa con el estado marital o con el número de hijos. De forma similar, los estudios de potenciales agentes infecciosos no han brindado resultados concluyentes, como tampoco proporcionan pruebas concretas para una causa infecciosa de cáncer prostático.

Síntomas de Cáncer de próstata

Los síntomas de la enfermedad pueden tardar mucho tiempo, incluso años, en manifestarse. Por lo general, pasado un tiempo el cáncer se puede manifestar mediante alteraciones en la función de orinar (incapacidad para hacerlo, efectuarlo de forma muy frecuente, sentir dolor o padecer incontinencia). Junto con estos síntomas, el paciente puede padecer un dolor frecuente en la parte baja de la espalda, tener una vida sexual problemática e incluso expulsar sangre en la orina o en el semen. No obstante, estas alteraciones físicas no siempre implican la existencia de cáncer.

Prevención

Esta enfermedad presenta unos síntomas que tardan muchos años en manifestarse. Por este motivo, es muy importante que las personas que tienen posibilidades de contraer la enfermedad se sometan a exámenes médicos de forma frecuente. Es importante recordar el hecho que el hombre tiene mayores posibilidades de padecer la enfermedad a medida que envejece

CANCER DE PULMON

cancer¿Qué es?

Los pulmones son un par de órganos que dan oxígeno al cuerpo y expulsan el dióxido de carbono, un producto de desecho producido por las células del cuerpo. Los bronquios, por su parte, son unos tubos a través de los cuales llega el aire inspirado desde la boca a los pulmones; se dividen en otros tubos cada vez más pequeños, denominados bronquiolos, hasta formar los alveolos que es dónde se produce el intercambio de gases con la sangre venosa. El cáncer de pulmón se produce por el crecimiento exagerado de células malignas en este órgano, y que si no se diagnostica a tiempo puede desplazarse hacia otros órganos del cuerpo.

La mayoría de las formas de cáncer de pulmón se origina en las células de los pulmones; sin embargo, el cáncer puede también propagarse (metástasis) al pulmón desde otras partes del organismo. El cáncer de pulmón es el más frecuente, sea en varones o en mujeres, y lo más importante, es que es la causa más frecuente de muerte causada por cáncer tanto en varones como en mujeres.

Causas

  • Tabaco. Es la principal causa. El humo de tabaco, con su elevada concentración de carcinógenos, va a parar directamente al aire y es inhalado tanto por los fumadores como por los no fumadores. Dejar de fumar también reduce de manera significativa el riesgo de contraer otras enfermedades relacionadas con el tabaco, como las enfermedades del corazón, el enfisema y la bronquitis crónica.
  • Efectos del radón. El radón es un gas radiactivo que se halla en las rocas y en el suelo de la tierra, formado por la descomposición natural del radio. Al ser invisible e inodoro, la única manera de determinar si uno está expuesto al gas es medir sus niveles. Además, la exposición al radón combinada con el cigarrillo aumenta significativamente el riesgo de contraer cáncer de pulmón. Por lo tanto, para los fumadores, la exposición al radón supone un riesgo todavía mayor.
  • Exposición a carcinógenos. El amianto es tal vez la más conocida de las sustancias industriales relacionadas con el cáncer de pulmón, pero hay muchas otras: uranio, arsénico, ciertos productos derivados del petróleo, etc.
  • Predisposición genética. Se sabe que el cáncer puede estar causado por mutaciones (cambios) del ADN, que activan oncogenes o los hacen inactivos a los genes supresores de tumores. Algunas personas heredan mutaciones del ADN de sus padres, lo que aumenta en gran medida el riesgo de desarrollar cáncer.
  • Agentes causantes de cáncer en el trabajo. Entre las personas con riesgo se encuentran los mineros que inhalan minerales radiactivos, como el uranio, y los trabajadores expuestos a productos químicos como el arsénico, el cloruro de vinilo, los cromatos de níquel, los productos derivados del carbón, el gas de mostaza y los éteres clorometílicos.
  • Marihuana. Los cigarrillos de marihuana contienen más alquitrán que los de tabaco. Igualmente, el humo se inhala profundamente y se retiene en los pulmones por largo tiempo. Además, los cigarrillos de marihuana se fuman hasta el final, donde el contenido de alquitrán es mayor.
  • Inflamación recurrente. La tuberculosis y algunos tipos de neumonía a menudo dejan cicatrices en el pulmón. Estas cicatrices aumentan el riesgo de que la persona desarrolle el tipo de cáncer de pulmón llamado adenocarcinoma.
  • Polvo de talco. Algunos estudios llevados a cabo en mineros y molineros de talco sugieren que éstos tienen un mayor riesgo de desarrollar dicha enfermedad debido a la exposición de los mismos al talco de calidad industrial. Este polvo, en su forma natural, puede contener amianto.
  • Otros tipos de exposición a minerales. Las personas con silicosis y beriliosis (enfermedades pulmonares causadas por la inhalación de ciertos minerales) también tienen un mayor riesgo de padecer de cáncer de pulmón.
  • Exceso o deficiencia de vitamina A. Las personas que no reciben suficiente vitamina A tienen un mayor riesgo de padecer de cáncer de pulmón. Por otra parte, tomar demasiada vitamina A también puede aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón.
  • Contaminación del aire. En algunas ciudades, la contaminación del aire puede aumentar ligeramente el riesgo del cáncer de pulmón. Este riesgo es mucho menor que el causado por el hábito de fumar.

Personas que lo padecen

  • Personas mayores de cincuenta años de edad que han fumado cigarrillos durante muchos años.
  • La incidencia de cáncer de pulmón entre las mujeres en general ha aumentado, lo cual puede atribuirse claramente al aumento del número de mujeres que fuman.

Síntomas

  • Tos o dolor en el tórax que no desaparece y que puede ir acompañada de expectoración.
  • Un silbido en la respiración, falta de aliento.
  • Tos o esputos con sangre.
  • Ronquera o hinchazón en la cara y el cuello.
  • Sensación de falta de aire

Prevención

La principal forma de prevenir el cáncer de pulmón es dejar de fumar o evitar el humo del tabaco, en el caso de no fumadores. También es importante evitar los posibles productos cancerígenos que puedan haber en el ambiente habitual (trabajo y hogar).

CANCER DE SENO

¿Qué es?

Las mamas o senos se componen de grasa, tejido conectivo y glandular. En este tejido se encuentran las glándulas productoras de leche de las que nacen unos 15 ó 20 conductos mamarios, para transportar la leche hasta el pezón, rodeado por la areola. Estos lobulillos y conductos se encuentran en el estroma, un tejido adiposo, en el que también están los vasos sanguíneos y linfáticos. Los tejidos mamarios están conectados, además, con un grupo de ganglios linfáticos, localizados en la axila. Estos ganglios son claves para el diagnóstico del cáncer de mama, puesto que las células cancerosas se extienden a otras zonas del organismo a través del sistema linfático. Cuando se habla de ganglio centinela se alude, precisamente, al ganglio más cercano al lugar donde se localiza el cáncer.

Síntomas de Cáncer de mama

Diversas investigaciones han encontrado un grupo de factores de riesgo, o circunstancias, que hacen a una persona más propensa para desarrollar el tumor.

  • Edad: el riesgo aumenta con la edad. La mayoría de cánceres de mama se produce sobre los 50 años; a los 60 el riesgo es más elevado y resulta muy poco frecuente por debajo de los 35 años, aunque también es posible.
  • Sexo: las mujeres son las más propensas a desarrollar cáncer de mama. Los hombres también pueden sufrirlo, pero la probabilidad es de uno por cada cien mujeres.
  • Antecedentes familiares: las posibilidades aumentan si una hermana, madre o hija ha sufrido esta enfermedad. Además este riesgo se eleva si el familiar que ha padecido cáncer lo ha hecho antes de la menopausia, o si ha afectado a los dos senos.
  • Haber sufrido otro cáncer: el riesgo de cáncer de mama aumenta si se ha sufrido previamente otro cáncer, especialmente de ovario o de colon, o un carcinoma lobular o ductal in situ (dos tipos de tumor maligno que aparecen en los lóbulos o en los conductos galactóforos de los senos, o conductos mamarios). Otro posible factor de riesgo es una hiperplasia benigna, una especie de tumor no maligno, que altera el tejido del seno.
  • Menopausia tardía (posterior a los 55 años)
  • No haber tenido hijos, o el primer parto a partir de los 30 años.
  • Factores medioambientales: se está investigando la posible influencia de pesticidas, campos electromagnéticos o contaminantes en agua y comida.
  • Estilo de vida: algunas investigaciones han hallado un posible vínculo entre el consumo de alcohol y el desarrollo de cáncer de mama.
  • Obesidad: A pesar de no tener ninguna constatación científica definitiva, muchos investigadores indican que seguir una dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras, así como practicar ejercicio físico de forma regular pueden ayudar a prevenir la aparición del cáncer de mama.
  • Estrés: Una vida activa hasta límites excesivos no es conveniente ni beneficiosa. Llevar una vida estresante es nocivo para la salud y, en consecuencia, puede favorecer la aparición de enfermedades
  • THS: Ciertos investigadores indican que a partir de los 10 años con terapia hormonal sustitutiva (THS) puede aumentar el riesgo de cáncer, mientras que otros destacan que no importa durante cuánto tiempo se ha tomado en el pasado, puesto que el riesgo de cáncer existe entre las que siguen la terapia hormonal, no entre las que la siguieron en un pasado.

Prevención

La autoexploración y las mamografías son las herramientas más útiles para encontrar bultos sospechosos en los pechos. En general, la técnica de la mamografía facilita la detección de pequeños bultos, difíciles de predecir mediante la palpación de la mama. Este tipo de prueba debe repetirse anualmente a partir de los 45 años.

Tipos de Cáncer de mama

No todos los bultos que aparecen en las mamas son un síntoma de cáncer. De hecho, nueve de cada diez bultos son benignos. Estos bultos no cancerosos pueden ser fibrosis o tumores de tejido conectivo y glandular, o bien, quistes o bolsas llenas de líquido. Los tumores benignos de mama (fibroadenomas) no constituyen un peligro para la vida y suelen tener fácil tratamiento. El principal tipo de cáncer de mama es el adenocarcinoma, que se produce en tejidos glandulares de cualquier parte del organismo. Los tumores específicos del seno son Carcinoma ductal (Localizado en los conductos).

El carcinoma ductal in situ se encuadra en los conductos mamarios o galactóforos, a través de los cuales la leche llega hasta el pezón. Si no se trata, puede extenderse más allá de los conductos mamarios y originar metástasis. Por esto es muy importante detectar a tiempo su presencia, para evitar la progresión hacia el cáncer. Esta detección sólo puede realizarse a través de pruebas específicas, como una mamografía, puesto que el carcinoma in situ no suele producir ningún síntoma.

El carcinoma ductal invasor, o infiltrante invade el tejido adiposo del seno, desde uno de los conductos. El carcinoma invasor es el más frecuente de los cánceres de mama; supone aproximadamente el 80 por ciento de todos los que se producen.

  1. Carcinoma lobulillar o lobular
    Dentro de este tipo se encuentra el carcinoma lobular in situ, también llamado neoplasia lobular. El carcinoma lobular invasor sigue el mismo proceso de filtración que el carcinoma ductal invasor hacia el tejido adiposo, pero desde los lobulillos.
  2. Cáncer inflamatorio de mama
    Menos frecuente. Se trata de un cáncer bastante agresivo, que crece rápido. Se denomina inflamatorio porque las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos y esto se manifiesta en la piel, que adquiere una apariencia gruesa y ahuecada, similar a la de una cáscara de naranja.
  3. Otros tipos
    También poco frecuentes de cáncer de mama son el mucinoso o coloide, en el que las células cancerosas producen cierta mucosidad, y el medular, un tumor infiltrante, pero con mejor pronóstico que otros cánceres invasores.
  4. Cáncer de Paget
    Se propaga por la piel del pezón y de la areola. En este tipo de cáncer, la piel del pezón y de la areola aparece escamosa y rojiza, con ocasionales pérdidas de sangre. En ocasiones, la enfermedad de Paget puede estar asociada con un carcinoma in situ o infiltrante.

Efectos secundarios del tratamiento

  • Náuseas y vómitos: para evitarlos se pueden requerir medicamentos antieméticos (contra los vómitos). El médico le indicará no sólo los que debe tomar antes de la sesión de quimio, sino también los que tendrá que tomar en su casa. Procure beber mucho líquido, pues es útil frente a las náuseas. Irán remitiendo cuando pasen unos días tras el tratamiento.
  • Pérdida de cabello: a pesar de no ser un efecto grave, es motivo de angustia e insatisfacción para la mayoría de las pacientes, pues influye en la percepción de su propia imagen. Generalmente, la caída del cabello comienza a las dos o tres semanas del primer ciclo de terapia, remite al finalizar el tratamiento y el pelo vuelve a crecer a su velocidad normal.
  • Irritaciones en la boca: con la quimioterapia son frecuentes las mucosistis o irritaciones bucales. Es un trastorno más molesto que preocupante pues produce ardores en la boca. Para reducir esta alteración se recomienda extremar la higiene bucal y emplear cepillos de dientes con cerdas suaves, que no dañen las encías. También ayudan los enjuagues antisépticos.
  • Anemia: uno de los efectos secundarios más importantes en la quimioterapia es la reducción de la cantidad de glóbulos rojos en sangre. La anemia se manifiesta a través del cansancio, la debilidad y la palidez extrema. En ocasiones puede requerir una transfusión de sangre. También puede aparecer plaquetopenia o disminución excesiva de las plaquetas (las células sanguíneas que coagulan la sangre en caso de heridas). Este efecto produce un aumento de los hematomas (cardenales) o sangrado en encías y nariz.
  • Neutropenia: es otro de los efectos más vigilados por los médicos debido a la gravedad. Consiste en la reducción de los glóbulos blancos o leucocitos (las células que nos defienden de la intrusión de elementos patógenos, como virus o bacterias). La neutropenia favorece la aparición de infecciones (fiebre, infección de orina, dolor de garganta). Cáncer de mama en hombres Uno de cada 100 casos de cáncer de mama se produce en un varón.
    Pese a que la frecuencia es menor que entre las mujeres, los hombres que sufren un cáncer de mama suelen tener un peor pronóstico de la enfermedad. Esta diferencia no se debe a que el tumor mamario en los hombres sea de un peor tipo, sino sencillamente a que se diagnostica bastante más tarde que entre las mujeres sobre todo por desinformación.
    El riesgo de que un hombre desarrolle cáncer de mama aumenta si lo ha padecido alguien en su familia directa y también si ha sufrido el llamado síndrome de Klinefelter, una alteración por la que no se produce testosterona. Otros factores de riesgo son haber padecido enfermedades testiculares o sufrir sobrepeso. Los tratamientos que recibe un varón afectado por este tumor son los mismos que los aplicados a las mujeres.

CANCER DE OVARIO

¿Qué es?

Las mujeres tienen dos ovarios que se encuentran en la pelvis y que se comunican con el resto del aparato reproductor femenino por las trompas. Su función principal es la reproducción y, supeditada a ésta, la producción de hormonas femeninas. Los ovarios tienen un recubrimiento formado por células epiteliales. De la transformación maligna de estas células surgen la inmensa mayoría de los cánceres de ovario.

Se desarrolla sobre todo en las mujeres de entre 50 y 70 años; globalmente, alrededor de 1 de cada 7 mujeres desarrolla esta enfermedad. Es el tercer cáncer más frecuente del aparato reproductor femenino, pero en cambio mueren más mujeres de cáncer de ovario que de cualquier otro que afecte al aparato reproductor.

Causas

Actualmente, se desconoce cómo y porqué aparece el cáncer de ovario. Sin embargo, se conocen diversos factores hormonales y reproductivos que pueden favorecer su aparición como la infertilidad o un número pequeño de embarazos. Los factores genéticos son determinantes tan sólo en un 10-15% de los casos. En estos casos se asocian el cáncer de mama y el de ovario en una misma familia o, incluso, en una misma persona.

Se sospecha que algunos factores ambientales como la grasa de la dieta, la utilización de polvos de talco o algunas infecciones por virus, pueden tener alguna importancia en la aparición de esta enfermedad. Se estima que el 1.5% de las mujeres son diagnosticadas de esta enfermedad a lo largo de toda su vida. Aunque el cáncer de ovario se puede presentar en la juventud, la inmensa mayoría de los casos ocurren después de la menopausia.

Síntomas de Cáncer de ovarios

Es una enfermedad que suele producir pocos síntomas, pudiendo alcanzar tamaños muy grandes antes de causarlos. El primer síntoma puede ser un ligero malestar en la parte inferior del abdomen, similar a una indigestión; la hemorragia uterina no es frecuente. El hecho de que una paciente posmenopáusica tenga ovarios de mayor tamaño puede ser un signo precoz de cáncer, a pesar de que su crecimiento también puede deberse a quistes, a masas no cancerosas y a otros trastornos. Así mismo, puede aparecer líquido en el abdomen y éste puede hincharse, debido a ello o al aumento de tamaño del ovario. En esta fase, la mujer puede tener dolor en la pelvis, anemia y pérdida de peso. En algún caso excepcional, el cáncer de ovario secreta hormonas que producen un crecimiento excesivo del revestimiento interno uterino, un aumento en el tamaño de las mamas.

Prevención

El cáncer de ovario es menos frecuente en las mujeres que han tenido varios hijos. También es menos frecuente entre las mujeres que han tomado anovulatorios orales durante años. No obstante, ningún estudio ha demostrado que esa menor probabilidad de cáncer de ovario en las mujeres que han tomado anticonceptivos se vea compensada por otros efectos secundarios como el aumento de incidencia de enfermedades cardiovasculares y, posiblemente, de otros tumores. Por eso no está justificado su uso preventivo en la población general. Un caso especial son las mujeres de muy alto riesgo, como aquellas con un síndrome hereditario de cáncer de mama y ovario (BRCA), en las que se está estudiando el papel protector de los anovulatorios e incluso, puede proponerse a la paciente, la extirpación de ambos ovarios a los 35 años si ya ha cumplido sus deseos de descendencia.

Una adecuada selección de los pacientes puede hacer que una persona de más de 70 ó 75 años de edad pueda recibir un tratamiento activo como cualquier otro enfermo más joven. El tipo de tratamiento que reciben los pacientes oncológicos en edades avanzadas no depende necesariamente de su envejecimiento, más bien es su estado general de salud el factor que determina el grado de “agresividad” de las terapias.

“Sólo si el paciente es mayor de 80 años se le considera como un paciente frágil donde hay que determinar muy bien lo que se hace”, explica Gumersindo Pérez Manga, coordinador científico del ‘IV Simposio Internacional de Cáncer en el Anciano’. Si el enfermo oncológico se encuentra aún por debajo de los 80 y tiene buen estado de salud suele ponerse el mismo esquema de tratamiento, “en todo caso lo que se haría es disminuir la primera dosis para observar cómo reacciona”, añade.

Antes de elegir un tratamiento lo que hay que tener en cuenta es el concepto de fragilidad que tiene el enfermo. Así, “aplicar quimioterapia en un paciente de 95 años sería devastador por la toxicidad. En estos casos habría que aplicar tratamientos de soporte o paliativos”, señala Pérez Manga. Según los expertos, en la actualidad se está estableciendo muy bien qué pacientes deben tratarse de forma activa antitumoral y cuáles no. “Por ejemplo, en el cáncer de mama cuando se trata de una mujer anciana el tratamiento adyuvante tiene una eficacia similar al de la mujer adulta”.

Una atención multidisciplinar

Lo que es un hecho es que tratar a un anciano supone tener en cuenta una serie de factores que el oncólogo no suele considerar. Para evitar esto, resulta esencial la colaboración entre oncólogos y geriatras, para que el abordaje del enfermo sea íntegro y no se trate exclusivamente la enfermedad. “Debemos potenciar la colaboración entre ambos, ya que los geriatras tienen mucha experiencia en la selección de pacientes por sus condiciones físicas y fragilidad y además deben ser ellos quienes detecten el tumor y quienes tengan un conocimiento adecuado de qué pacientes podemos tratar”, explica Pérez Manga.

En una sociedad cada vez más anciana, la formación de todos los especialistas en el trato de ancianos resulta fundamental. Para Pérez Manga, “resulta imprescindible que el oncólogo conozca el deterioro funcional, cognitivo y los problemas nutricionales del enfermo porque son factores que influyen mucho en la toma de decisiones y en la mejoría de la respuesta y la tolerancia de determinadas terapias”, añade.

Una adecuada selección de los pacientes puede hacer que una persona de más de 70 ó 75 años de edad pueda recibir un tratamiento activo como cualquier otro enfermo más joven. El tipo de tratamiento que reciben los pacientes oncológicos en edades avanzadas no depende necesariamente de su envejecimiento, más bien es su estado general de salud; el factor que determina el grado de “agresividad” de las terapias.

EL CANCER EN LA TERCERA EDAD