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jueves, octubre 28, 2021

BEATO JESÚS EMILIO JARAMILLO 2 DE OCTUBRE

2 DE OCTUBRE BEATO JESÚS EMILIO JARAMILLO

BEATO JESÚS EMILIO JARAMILLO

El Papa Francisco autorizó, el 7 de julio de 2017, la promulgación del decreto en el que se reconoce el martirio del Beato.

Nació en Santo Domingo Antioquia, el 14 de febrero de 1916. Realizó los estudios de primaria en su pueblo natal, cuando apenas iba a cumplir los 13 años, en febrero de 1929 ingresa al Seminario de Misiones Extrajeras de Yarumal fundado por Mons. Miguel Ángel Builes, obispo de Santa Rosa de Osos. Allí cursa humanidades y filosofía.

Estudios y ensayos literarios

El año de 1934 inicia los estudios propios de la carrera sacerdotal con el ciclo de filosofía, durante dos años. Cada día escaló situaciones mejores entre sus compañeros y superiores; sus dotes de escritor y orador eran innegables, sus estudios y ensayos literarios deslumbraban ciertamente, la seriedad de su pensamiento y su entrega a los estudios más profundos fue de todos reconocida.

Terminado el ciclo de su formación académica con el bachillerato y la filosofía, los aspirantes ingresaban al año de noviciado. Por muchos años, el de los misioneros no se diferenció del noviciado canónico de los religiosos; un año completo de profundización espiritual en la escuela de San Ignacio de Loyola; sus famosos Ejercicios se hacían, sin omitir las directrices del gran Fundador, durante cuatro semanas, con acentuado énfasis en la de elección de estado. Era un año de total aislamiento de los demás seminaristas. Silencio, oración y penitencia será el espacio suficiente para conocer el Instituto al que se integrarían por la Profesión, las Constituciones, la historia y la presencia del Fundador, la historia del Instituto que ellos mismos estaban escribiendo y legando a posteriores generaciones y, el fin, la misión, objeto y razón de los Misioneros de Yarumal.

Promesa Jurada de Obediencia

El 3 de diciembre de 1936 emite la Promesa Jurada de Obediencia que lo incorpora al Instituto. Cursa luego estudios teológicos. Ordenado sacerdote el 1 de septiembre de 1940.

Si de la abundancia del corazón hablan los labios, es evidente que el alma del neo sacerdote, aquella mañana del día de su ordenación estuvo saturada de infinita luz y del profundo gozo que produce la sensación del Dios cercano. Esa mañana luminosa, las manos patriarcales del Padre Fundador, con su característica actitud de infundir y trasmitir la gracia del Espíritu Santo, que sintió cuando, al imponerlas, hizo una presión que casi sensiblemente infundía el carisma sacramental, transformando al seminarista en sacerdote, al escogido en enviado.

Primera Misa

Su primera Misa, que es el misterio gozoso familiar, fue cantada en el pueblo natal de Santo Domingo el 8 de septiembre, colmó las naves del querido templo parroquial. El Padre Juan J. Arroyave, su promotor vocacional, predicó esa Eucaristía con la satisfacción de ver realizada su previsión sobre aquel pequeño que conoció once años atrás y que ahora veía subir al altar participante de su misma gracia sacerdotal. Fiesta familiar inolvidable: alegría conmovedora de sus padres y orgullo fraternal de su hermana María Rosa y de sus paisanos. El supremo honor de una auténtica familia antioqueña era tener un hijo sacerdote.

Su ministerio

Después de unas semanas pasadas con su familia, el Padre Jaramillo es enviado por los Superiores a sus primeras experiencias pastorales: fue en Sabanalarga, Diócesis de Barranquilla. Aquí inició su servicio pastoral bajo la gula del Padre Heriberto Correa, su gran amigo desde niño, ordenado el año anterior y ya párroco en aquella región caldeada y de ruda ignorancia religiosa.

Este primer fogueo misionero duró sólo cuatro meses. Ya para 1941 los superiores lo designaron Profesor del seminario, oficio que desempeñaba con mucha competencia; con un entusiasmo contagioso dictaba su cátedra, espacio, el mejor, para comunicar todos sus gustos académicos.

Parte muy importante de su ministerio pastoral lo constituye su servicio de Capellán de la Cárcel de Mujeres de Bogotá, barrio de Las Aguas. Su actividad catequística y de consejero espiritual entre las reclusas, le hicieron penetrar en el misterioso ambiente del pecado y de la misericordia y convertirlo en un auténtico Pastor, sin temor de amar mucho a sus ovejas. Dios le concedió allí inmensas satisfacciones espirituales y grandes experiencias pastorales.

Doctorado en Teología Dogmática

En el año de 1942 y hasta 1944, frecuentó la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá para optar por el Doctorado en Teología Dogmática. Su Tesis, laureada con la máxima calificación, que tituló “La Libertad de Nuestro Señor Jesucristo según Santo Tomás” mereció el siguiente elogio del jurado calificador:

“Terminado el tiempo de la sustentación, los examinadores propusieron los temas para controvertir con cuya defensa dio pruebas del notable conocimiento de esta ciencia y le adjudicaron la nota diez (10) o Summo cum laude”.

Así, en 1944 obtuvo el doctorado en teología.

1945 se reincorpora como Profesor en el Seminario Mayor de los Misioneros de Yarumal.

1950, durante el primer Capítulo General del Instituto, se le nombró Segundo Asistente del Superior General y Rector del Seminario.

Vicario Delegado con funciones de Ordinario de Buenaventura

En 1956 es nombrado Vicario Delegado con funciones de Ordinario de Buenaventura.

En junio de 1959, ante la renuncia de Monseñor Valencia como Superior General, un capítulo extraordinario eligió como tercer Superior General al Padre Jaramillo para un período constitucional de diez años.

Ingreso al Episcopado

El 8 de enero de 1970 la Santa Sede elevó la Prefectura Apostólica de Arauca al rango de Vicariato Apostólico. Como primer Vicario, el Papa Pablo VI eligió al Padre Jaramillo el 11 de noviembre de 1970, quien fue ordenado Obispo el 10 de enero de 1971 en la capilla del colegio La Inmaculada de las Religiosas Terciarias Capuchinas, comunidad muy unida a los Misioneros de Yarumal.

El servicio pastoral que a Monseñor Jaramillo le señaló el Santo Padre, además de ser Obispo de la Iglesia universal, debería prestarlo en el territorio de los Llanos Orientales y en la selva del Sarare, incluidos en la circunscripción del ahora Vicariato Apostólico de Arauca: dos sectores social, geográfica y pastoralmente muy diferentes, que exigen cada uno conducción específica.

Trabajo en el Llano Colombiano

En el Llano Colombiano vive una comunidad activa, evangelizada, de precaria asistencia espiritual dadas las distancias en esa llanura ilimitada y con pocos centros urbanos. A la evangelización se procedía por largas correrías misionales desde Arauca, la capital eclesiástica y civil.

En la región del Sarare, sector casi inexpugnable de la selva colombiana, llevan su vida primitiva los indios Tunebos, dispersos en varias familias o tribus, con su dialecto peculiar y su rechazo atávico, como ningún otro, a la irrupción y más a la comunicación con los colonizadores: “el blanco”, como dicen, es un ser abominable para su cultura. Y aún hoy los grupos más auténticos quieren vivir en paz, aislados en su propio territorio que exigen ser inviolable.

Desde el comienzo de su servicio en Arauca, trabajó y realizó el llamado “Equipo del Indio”, organización pastoral especializada en la evangelización de los indígenas del Sarare. Fue una acción sin descanso. Grupos apostólicos del interior del país apoyaron muchas veces este servicio pastoral. Trabajo humilde, silencioso, producto de una fe sencilla y en la visión de la esperanza cristiana, es el común denominador de esta Iglesia que peregrina en Arauca.

La vivencia de su episcopado, desde su consagración hasta el final de su vida, fue un testimonio continuado de celo ardiente y entrega generosa que corona con su muerte heroica el 2 de octubre de 1989 durante una visita pastoral a algunas parroquias rurales de su diócesis por una célula guerrillera del ELN (Ejercito de Liberación Nacional).

Fuente: https://es.catholic.net

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