Lunes, diciembre 05, 2016

PARA ESTA SEMANA: OCTUBRE 21 DE 2013.

Dios en nosotros dando el Agua Viva y el Pan de vida eterna.

 

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana y de tantas partes del mundo. Reciban mi saludo cordial con los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús. Dios siempre dispuesto a colmarnos de bendiciones y a salir en ayuda de nuestras necesidades, cuando clamamos con confianza, nos conceda una semana de amor y de plenitud en la entrega y servicio a los demás.

En el mensaje de la Palabra que escuchamos en este domingo XXIX del tiempo Ordinario nos damos cuenta que cuando vamos de camino, en el pasar de las horas y de los días, estamos expuestos a muchos peligros, al acontecer de las cosas que menos nos esperamos y cuando menos las esperamos. De un momento a otro la vida nos ha cambiado, cambia y nos seguirá cambiando. Estamos inmersos en un mundo de contradicciones, de ires y venires, de contrastes. En mundo en movimiento y eso hace que nosotros también estemos en constantes cambios, en movimiento; debemos estar siempre atentos, vigilantes. Debemos mantenernos fuertes. Pero también debemos saber que no estamos solos ni en las luchas ni en los problemas, tenemos cómo enfrentar cada cosa desde la fuerza de Dios con mucha fe y esperanza. Debemos tener quién nos defienda, quien ore, quien esté dispuesto a interceder. Unos para otros en el camino de la fe, otros para nosotros en el camino de la vida de fe.

La vida de fe, la vida desde Jesús, nos enseña también que debemos ser perseverantes. Es verdad que nos podemos cansar de hacer el bien, pero también es verdad que debemos sentir a los demás como propios, como prójimos, como semejantes. Nos cuesta el cansancio, el sacrificio; pero nos alegra la felicidad y la paz que por nuestro medio, intercesión u ayuda pueden encontrar o alcanzar los demás.

Dios es un continuo darse, un constante amar. Dios es un recibir y un transformar. Dios es para los demás nuestras manos, nuestro ser, nuestra oración y sobre todo nuestro amor. Por eso debemos estar muy cerca de Dios; por eso muy sumergidos en Dios. Por todo muy cercanos, muy orantes. Dios y nosotros, nosotros en Él bebiendo de la fuente y Él en nosotros dando el agua de vida y el Pan de Salvación a los demás. Un maravilloso intercambio. Dios hombre y el hombre Dios.

Dios sigue haciendo las cosas por nosotros y a través de nosotros. Importante hacernos uno con Él disponiendo la voluntad, los caprichos, los egoísmos y terquedades para entonces servirle con sincero corazón. Lo que se le pide a Dios acaba siendo para el bien y para ayudar a los demás. Es verdad que el esfuerzo lo hacemos nosotros pero Dios nos tiene, nos ha creado, amado y redimido, para que en el amor ayudemos en todo lo que podamos y esté a nuestro alcance a los demás, lo que haga falta Él lo complementa.

“El que sirve a Dios está dispuesto para toda obra buena” (2Tm 4, 2)

Y cuando vengan los cansancios no bajes las manos, busca la ayuda de alguien que amando también te ayude a mantenerlos levantados. En el bien debemos ayudarnos y apoyarnos.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd