Jueves, diciembre 08, 2016

PARA ESTA SEMANA NOVIEMBRE 14 DE 2016

PARA ESTA SEMANA NOVIEMBRE 14 DE 2016

“Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, de Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor. Para todos una nueva semana llena de posibilidades y que la conversión del corazón siga siendo la lucha de cada día para que humildes y sencillos demos lo mejor de cada uno.

La soberbia y la maldad son grandes obstáculos en el proyecto que Dios tiene para la humanidad, proyecto en el cual Él quiere que nos involucremos con todo lo que tiene de renuncia, de pérdida y de ganancia cualquier plan que sea para el bien de los demás y más, si este plan, tiene que ver con la consecución de la paz, de la justicia, de la creación de un mundo que desde el amor sea armónico.

El proyecto de Dios tiene que ver con los demás y por eso mismo es que la soberbia, cerrada en sus propias razones y caprichos, buscando solo el propio interés no sirven en el plan de Dios; soberbia que, junto con la maldad, son obstáculos y por lo tanto las personas que actúan así están siendo invitadas a cambiar la actitud para que teman al Señor, se conviertan y se hagan humildes y sencillas.

Alguna vez en la vida hemos tenido la oportunidad de encontrar personas soberbias y nos consta que ante ese tipo de gente cualquier propuesta es fallida, que las personas que se creen las dueñas de la verdad son arrogantes y acaban humillando a los demás porque generalmente los consideran más débiles e ignorantes. Por eso es dichoso ante Dios es el que solo presume de las propias debilidades, aquel que se humilla y deja que Dios lo enaltezca; los pequeños y sencillos a los que Dios da como herencia el reino de los cielos. Y de los maldadosos… también hay que alejarse, dejarlos solos con el veneno que han bebido para dañar su corazón y matar toda esperanza.

Orar por los que generan maldad, ser astutos y esperar que algún día ellos y los soberbios se dejan tocar el corazón por el amor de Dios. El plan de Dios necesita de testigos valientes, sencillos, que dejen actuar el Espíritu que Jesús da a los que llama, a los que elige para que vivan conforme al querer de Dios. El Reino y por lo tanto el mundo, necesitan de hombres y mujeres que, siendo conscientes de la temporalidad de esta vida, viven atentos y preparados dando lo mejor de sí, regalando al Dios que llevan en el corazón y haciendo todo lo posible por no obstaculizar el plan del Señor que se ejecuta en cada persona que, amándose ama, que siendo perdonada perdona y que siendo grande engrandece.

Seamos santos como el Padre es santo y seámoslo en la cotidianidad de la vida; seamos testigos del amor y de la comunión cada vez que tengamos la oportunidad de perdonar y de ayudar.

Vivamos con la esperanza del encuentro definitivo con Dios, con la esperanza de la resurrección y con la alegría de saber que, aunque muramos somos eternos. Mantengámonos firmes para tener la vida que no acaba.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.