Domingo, diciembre 04, 2016

PARA ESTA SEMANA: JULIO 15 DE 2013.

Los muchos amores se hacen uno solo en el Amor, en Dios.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana y de tantos lugares del mundo. Desde ahora muchas felicidades por la fiesta de nuestra Madre María del Carmen. Que ella con su intercesión nos ayude a ser fieles discípulos que escuchan la Palabra y la ponen en práctica. Que ella nos lleve de su mano por el camino del servicio y la fidelidad en el amor y que como ella, con valentía, aprendamos a enfrentar las tristezas de la vida. María del Carmen nos alcance la bendición y que bajo la protección del escapulario nos veamos libres del mal y de toda persona que quiera hacernos daño.

Para esta semana seguimos gustando el texto del Lucas que nos presenta la parábola del buen Samaritano (10, 25-37). Estamos siendo invitados a demostrar el amor espontáneamente y con desinterés. El amor es un patrimonio que se lleva en el corazón, una riqueza divina que viene dada a cada uno y que no depende de nadie más que de Dios. El amor es mío y es para amar, para darlo, para alegrar la vida de las personas. El amor es el que le da color a las relaciones y hace que cada uno sea importante así esté tirado, abandonado, asaltado al borde del camino. Mi amor no depende del tuyo, lo complementa. Los dos amores, los muchos amores, se hacen uno solo en el amor mismo. Por eso al final de la vida seremos lo que fuimos al principio uno solo en el amor de Dios.

Todo amor expresa el origen y la fuente. Todo ser enamorado nos habla de Dios, nos lleva a Dios y nos muestra a Dios.

Nos amamos como nos pide Jesús y por eso podemos amar a los demás como a nosotros mismos. Así te amo yo como me amo a mí y como en mí amo a Dios que es mi fuente de amor.

La parábola nos habla del amor con ternura, del amor que se manifiesta en el servicio, sin pedir nada a cambio. El amor tiene cara de misericordia, se expresa en la misericordia y se hace creíble en la misericordia. Quien no perdona es que nunca ha amado. El amor recupera de la muerte, de la exclusión, da salud. ¿Eres misericordioso?

Todo viene de Dios, se nos es dado para que podamos ser y existir en relación con los demás y con lo creado. Somos parte de una única realidad que se llama creación, gloria, manifestación de Dios. Todo tiene que ver con todo y con el Todo. Todo tiene el mismo origen y todo se nos ha dado para que seamos señores, imagen de Dios para lo creado. Somos responsables de lo que suceda con la salvación de lo creado.

Cuando algo falta; cuando nos falta algo, no es por Dios sino por todos los egoístas, insensibles, soberbios, orgullosos, prepotentes…, por ti o por mí, por los dos; por los que no te quieren ver, que no se dan cuenta de tus necesidades, por los que te han quitado lo que te pertenece, por los que no saben o no quieren saber que lo que Dios ha dado es para todos y que esta tierra está llamada a que sea el paraíso. Todos tenemos que ver con esta historia de gracia y de pecado; con esta historia de amor y desamor, de búsqueda y de encuentro. Y por eso Dios se ha hecho hombre, nos ha buscado, nos llama a la conversión y nos invita al amor.

Cuando Dios nos pide algo es porque lo podemos dar, cuando nos manda algo es porque lo podemos hacer. Dios sabe de lo que cada uno es capaz, lo que cada uno puede.

Dios es palabra que se hace carne, vida, resurrección. Palabra que sana, que libera, que levanta, que perdona. Dios ha hablado en su Hijo, nos habla a cada uno, pero la Palabra hay que ponerla en práctica. Así como María que era dichosa porque escuchó y puso en práctica la Palabra de Dios.

Para terminar los invito a que nos unamos al espíritu de la oración colecta que nos habla de Dios que nos muestra su verdad y que se convierte en el faro, en la luz en medio de la oscuridad de la vida.

La verdad de Dios está en su Palabra y en su Hijo que es la Palabra pronunciada por excelencia y en la que nos lo dijo todo. La idea de mostrarse, de enseñarnos cómo vivir, de sus mandatos, es que volvamos al camino. A su camino. De hecho Jesús se identificó con el camino y con la verdad.

Llevemos una vida conforme al nombre de cristianos. Hombres y mujeres llamados al amor.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd