Viernes, diciembre 02, 2016

PARA ESTA SEMANA: JULIO 13 DE 2015.

Dios nos ha elegido por amor.

 


Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Bendiciones y que durante esta semana, en la que continuamos con la novena en honor a nuestra Madre del Carmelo, cuya solemnidad celebraremos el próximo 16, vivamos en la alegría de sabernos amados y enriquecidos por Dios.


Al comenzar la reflexión de esta semana me siento en la necesidad de insistir en lo que san Pablo recuerda en su carta a los Efesios (1,3-14): Que Dios nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales y celestiales; que por amor nos ha elegido en Cristo para ser santos e irreprochables a sus ojos y que además determinó que por medio de Cristo, que fuéramos sus hijos.

Y para que este proyecto se realizara y nosotros viviéramos como hijos, santos, irreprochables y no tuviéramos disculpas diciendo que es que somos humanos, somos pecadores, lo hemos intentando, el mismo Dios nos redimió  por la sangre de su Hijo y nos perdonó los pecados.

Hay un proyecto de salvación para toda la humanidad, es un proyecto que nace del amor de Dios y que tiene a la base no solo el amor sino también la justicia. El amor a Dios, así mismo y al prójimo son las columnas que soportan todo este proyecto que no es más que un estilo de vida que se hace palabra y testimonio y  por lo tanto invita a una apertura a Cristo que es la cabeza de este proyecto, del Reino.

El acto más significativo es que nosotros nos amemos y amemos con un amor que se hace ternura, misericordia, cercanía y reconocimiento de la dignidad de sí mismo y de los demás.

Esto es todo un banquete, una fiesta, unas bodas. Es un revestirse de Cristo y de sus sentimientos. Es un tratar de no manchar el vestido de gala con el que fuimos revestidos el día de nuestro bautismo y en lo posible conservar la gracia que Dios nos ha regalado. Vivir santamente la existencia siendo conscientes que para ser santos e irreprochables Él nos eligió.

Y es que el mundo necesita de nuestra santidad; de hombres y mujeres comprometidos consigo y con los demás. Dios quiere cristianos que propaguen la buena noticia, que inviten a la  conversión, que hablen del amor. Necesita de ti y de mí y no para crear “iglesias” que generen divisiones sino amigos y amantes de Dios que llenen el mundo de amor, de paz y de bondad.

El mundo necesita de Dios y de líderes religiosos capaces de trabajar por la unidad respetando siempre la experiencia de Dios que los demás tienen. Somos invitados por Dios a predicar la conversión y el arrepentimiento, a sanar y a liberar.

Hagamos de Cristo el centro de la experiencia de la fe, el vínculo de la unidad; prediquemos la verdad que es el amor en Cristo y llenemos de vida todo lo que por el pecado se ha hecho muerte.

Un verdadero cristiano tiene que partir de varias certezas: 1. Que es amado por Dios desde siempre. 2 que tiene la dignidad de hijo y con esa misma dignidad mira y acoge a los demás. 3. Y  que la santidad marca un estilo de vida. Demos lo que tenemos que dar y que todo sea para alabanza y gloria de Dios

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd