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miércoles, septiembre 20, 2017

PARA ESTA SEMANA: AGOSTO 22 DE 2016.

PARA ESTA SEMANA: AGOSTO 22 DE 2016.

Que todo sea para amarnos más y más.
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo que lleva los mejores deseos para la semana que comenzamos, deseos de paz y de que cada cosa que hagamos esté marcada por el amor. Dios que nos ha colmado con su misericordia nos ayude a vivir en un espíritu de compasión y también de misericordia con los demás.

De un momento a otro las cosas en la vida nos cambian, casi todos hemos tenido esa experiencia y hemos tenido tiempos de dolor y de alegría, tiempos de abundancia y también de escases y ahora el Evangelio (Lc. 13, 22-30) nos presenta otro tiempo y es el del final, el del paso de esta vida a la eterna, tiempo del banquete, del encuentro con el Señor. Y Jesús no invita a esforzarnos, a estar preparados, tarde que temprano nos llegará ese día, y no sé si cabremos por la puerta que es angosta. El tiempo de Dios está próximo y que nos encuentre preparados, ligeros de equipaje, con el traje de fiesta bien puesto.

Estamos invitados a la fiesta de la eternidad y solo se nos pide conversión, una nueva mentalidad frente al otro y frente al mundo. Nueva mentalidad que nace no de un pensamiento sino de un sentimiento. Algún día el dueño de la casa se levantará y cerrará la puerta, que ese día no sea demasiado tarde en la cantidad de propósitos y de promesas que hacemos, que ese día no sea justo el día en el que íbamos a cambiar, a mejorar, a dejar tantas cosas; que ese día no nos sorprenda lleno de iras o encerrados en un orgullo que de nada servirá.

Ya sabemos lo que Dios quiere, lo que nos pide, sabemos lo que hay que dejar para ser en Dios y desde Dios. El anhelo más grande es que el haber sido creyentes, el haber cenado tantas veces con el Señor, el haber comulgado y escuchado su Palabra sea realmente para algo, que nos sirva para lo que Dios quiere y espera, para amarnos más y más y unirnos al proyecto salvador del mundo.

Esforzarse no es más que un cambio de actitud, de mentalidad. Es aprender a meternos en la dinámica del que ama y que enamoradamente busca a su amado. Es vivir con alegría cada instante y con la satisfacción de sentirse capaz de amar, de dar, de quedarse en el corazón de los demás. No hagamos el mal, tenemos un Padre al que debemos imitar en su amor, en su compasión y sobre todo en su santidad. El Padre misericordioso que dando expresa todo su amor pero que también expresa que el amor con el que somos amados es el mismo con el que debemos amar a los otros.

Los invito a esforzarnos; vamos a trabajar todos juntos por llevar una vida muy sencilla, ligera de equipaje, libre de rencores y llena de amor. Una vida en la que solo llevemos el deseo de amar y de respetar a los demás, de ser cada día más y más de Dios y desde Él tratar de entender a cada persona que nos encontramos por el camino.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd.