Domingo, diciembre 11, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: SEPTIEMBRE 3 DE 2015.

Jesús ha venido, acerquémonos con confianza.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz en el Señor para el fin de semana que comenzamos.

Un fin de semana para que nos acerquemos a Jesús que con su toque delicado nos sana y nos abre a una vida de plenitud y de relación con los demás.

Nos dice Marcos que un hombre que está incomunicado con los demás es llevado a Jesús. Es sordo, tartamudo (7,31-37) Es llevado porque difícilmente se podrá acercar al maestro o le podrá explicar qué es lo que le pasa. YJesús no solo le impone las manos sino que, aparte, le hace todo un proceso que el mismo sordo puede entender. Jesús toca nuestros límites, termina con ellos.

Jesús nos abre el oído y nos suelta la lengua. El anuncio llena de alegría. Ábrete dice Jesús mirando al cielo. Salga fuera, desaparezca todo aquello que en nosotros impide comunicarnos, anunciar, darnos a los demás. Jesús nos saca de nuestra soledad, del ruido constante de nuestro interior que nos aturde. Jesús nos abre al mundo y nos hace capaces de la escucha y de la palabra, del anuncio.

Jesús hace todo bien, la gente se maravilla porque el Señor hace bien todo. Jesús está convencido de dónde viene su grandeza, su poder, su capacidad de transformar las vidas de tantas personas que se acercan a Él bien para verle, para escucharle, para quedar sanos, para interceder o sencillamente para arrojarse a sus pies y pedir perdón.

Jesús no deja de mirar al cielo cuando se encuentra con la debilidad humana sobre todo esa debilidad que aísla, que priva de toda experiencia de paz o de alegría, que margina o nos hace vivir como tales.

Jesús mira al cielo, siente la cercanía del Padre y sabe que en Dios todo es posible. Todo lo hace en el Padre, en su nombre. El Padre nos ama y quiere nuestra salvación. Y es en el amor del Padre que Jesús se entrega, lo entrega todo.

Jesús ordena al hombre que se abra. Hay que comenzar a salir del aislamiento. Hay una palabra que debe ser escuchada y pronunciada. Un mundo nos espera abiertos.

Ante las dificultades: ¡Ánimo! Pongamos de parte de quien nos puede llevar a Jesús; dispongamos el corazón para que las cosas buenas sucedan. El Señor ha venido a salvarnos y todo desde su amor, desde su presencia, cambiará. Por eso que no se nos pase la vida añorando cosas mejores. Tomemos la decisión de ir, de llevar a quien lo necesite. Tomemos la decisión de acercarnos y de permitir, a los que no pueden porque tienen miedo o están impedidos, se acerquen a Jesús.

Muchos sordos que oyen, muchos incrédulos que no quieren acercarse a Jesús, muchas personas necesitando conversión. Y Jesús ha venido, está aquí para curarnos, para ser la razón de la fe y de la esperanza, para hacer de nosotros hombres nuevos.

Vayamos a Jesús, dejemos llevar a Jesús y que Él nos toque delicadamente para liberarnos y abrirnos al mundo de otra manera.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd