Lunes, diciembre 05, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: MAYO 29 DE 2014.

La Ascensión nos dice que Jesús existe en todo lugar y en todo tiempo.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús que nos recrea en constante bondad. Que el fin de semana que llega le sorprenda a cada uno haciendo muy bien las cosas que está llamados a hacer y regale un poco de felicidad a tanta gente que lo necesita.

Aprovechemos estos días para que el encuentro en familia sea una oportunidad de mostrarnos el amor que nos tenemos los unos a los otros. Un fin de semana cargado de amor y de ternura.

El próximo domingo estaremos celebrando la solemnidad de la Ascensión del Señor, ese momento tan especial en el que Jesús, se despide de sus apóstoles, regresa al Padre y todo queda dispuesto para recibir el Espíritu Santo.

Si la unción, el don, el regalo del Espíritu Santo fue o no en este momento o antes o después no es lo importante porque lo que importa es que el Evangelio, la Iglesia, el proyecto de Dios, el Reino, deben continuar. Jesús ha regresado al Padre pero no abandona a la comunidad, la obra de Dios no termina en este acontecimiento. Siempre estará con nosotros. Ascensión es una manera de hacernos entender que Jesús ha sido glorificado por el Padre, que tiene todo poder y que lo regala a los suyos para que vayan por el mundo y anuncien y acompañen con signos este anuncio de la buena noticia. La Ascensión nos dice ahora que Jesús existe en todo lugar y en todo tiempo como Hijo amado de Dios.

Los apóstoles deben abrirse, anunciar, contar al mundo que el Señor ha vencido la muerte, que ha resucitado y que lo prometido por Dios se sigue cumpliendo: ahora en el nombre de Jesús se perdonan los pecados, en el nombre de Jesús se sana, se libera y se invita a vivir en paz y en amor volviendo el rostro a Dios, convirtiendo la mente y el corazón para aceptar el mensaje liberador del Señor. Jesús es el centro y el contenido de la fe.

Jesús con su poder envía a los apóstoles a bautizar en el nombre de la Trinidad, a que enseñen a cumplir los mandatos del mismo Jesús, que permanezcan en su amor para que den frutos abundantes y que duren para siempre. Todo lo que se hace desde Dios permanece y produce frutos.

La Ascensión nos sirve para que caigamos en cuenta de nuestras responsabilidades como discípulos y el compromiso que tenemos con el presente.

No es quedarnos contemplando, es trabajar por un mundo de amor, un mundo mucho más justo. Es hora de invitar a la humidad a la conversión.

El envío de Jesús es en Galilea donde todo termina y donde todo comienza. Galilea, que es el lugar del primer amor, en donde fuimos llamados, se convierte también en el lugar donde Jesús llena de fuerza a los suyos y los envía por el mundo. Él también un día salió de Galilea a predicar el Evangelio y a dar testimonio del amor de Dios. Así nosotros debemos salir de la admiración, del amor primero a contar, anunciar y sobre todo a contagiar el mundo de Jesús. Que muchos le conozcan y que otros tantos reflejen en sus vidas el rostro y la acción de Jesús. No estamos solos, no luchamos solos. Tenemos el Espíritu que nos hace capaces.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd