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lunes, septiembre 25, 2017

PARA EL FIN DE SEMANA: MAYO 26 DE 2016.

PARA EL FIN DE SEMANA: MAYO 26 DE 2016.

Dios asumiendo nuestra condición humana.
Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo cordial con los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús que en su amor nos llena siempre de oportunidades para que algún día logremos desde el amor cambiar muchas cosas nuestras que en poco nos ayudan a la paz en la relación con los demás.

El domingo estaremos celebrando la Solemnidad del Corpus Christi o del Cuerpo y Sangre del Señor, la fiesta que nos recuerda que Jesús resucitado sigue con nosotros, se hace alimento para nosotros y desde nosotros asume, en cada comunión, la condición humana que en un misterio de amor, se hace arca de alianza, sagrario que lleva la presencia divina a todos los lugares a donde vamos. Dios caminando con nosotros, asumiendo nuestra carne, amando y salvando nuestra condición pecadora.

La Eucaristía es la fiesta en la que Jesús, se ofrece de nuevo al Padre como pago o víctima por nuestro rescate, la fiesta en la que Él muere en el altar para nuestra salvación (esto será hasta que entremos en la dinámica de sentirnos y sabernos salvos y por lo tanto lleguemos a vivir como tales) y en la que resucitado se hace presencia y compañía en el caminar de la vida. Ahora, como a los discípulos que iban a Emaús, Él nos explica las escrituras y parte para nosotros el Pan y como nos lo cuenta el Evangelio con el que nos encontraremos el próximo domingo (Lc. 9, 11b-17) Él con nuestro poco hace grandes cosas y en el camino de la vida, nos alimenta para que no desfallezcamos. La Eucaristía hará que nosotros también le demos de comer a la multitud; cada uno aporta lo suyo y cada quien tendrá de sobra.

En cada Eucaristía que celebramos, por decirlo de alguna manera, tanto la humanización de Jesús, como la divinización del ser humano son obra del Espíritu Santo y por eso cada Eucaristía es una bendición, un regalo, una donación del mismo Dios que sigue amando nuestra realidad y sigue, a través de quien se siente amado, salvando a la humanidad.

Jesús se dona, se entrega en cada Eucaristía para ser comido, para ser bebido, para dar vida eterna, para seguir existiendo en nuestra carne y en nuestra sangre, para que nos fundamos en Él y para que quien coma su cuerpo asuma la condición de ser salvación para los demás y se haga, él mismo, desde Jesús, sacrificio agradable al Padre.

Mi invitación para este fiesta es a la toma de conciencia del sacramento que recibimos, reconocer que somos nuevos después de cada Eucaristía, que la presencia de Jesús en la vida de la humanidad se prolonga en cada persona que comulga y que tomando conciencia de la salvación que recibimos vivamos como tales. Hombres y mujeres dando lo poco para que haya mucho y haciendo que la multitud se pueda alimentar del pan, que bendecido por Dios y siendo carne de salvación, redime al mundo y lo llena de divinidad.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd