Sábado, diciembre 10, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: JUNIO 25 DE 2015.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo que lleva los mejores deseos de paz en el Señor. Un fin de semana colmado de bendiciones y sobre todo para vivirlo en la experiencia de la fe. “Basta con que tengas fe” será el pensamiento que ilumine estos días de compartir en familia. Volvamos a creer, volvamos a Jesús y a Él dejemos nuestro sufrimiento y encomendemos nuestras necesidades.

Hay mucha gente, multitudes siguen a Jesús, pero hay dos personas que se acercan a Él de manera especial. Un jefe de la sinagoga que con sencillez y humildad le pide que vaya a sanar a su hija y una mujer que padece de flujos de sangre. (Mc.5, 21-43) Dos personajes que se acercan con fe, que permiten que la fe “arrebate” los milagros de Jesús. Y es que con fe no hay enfermedad, no hay muerte. Jesús, centro y razón de la fe es vida, resurrección, salud, paz.

A Jesús nos tenemos que acercar sin prevenciones pero dispuestos a dejarlo todo, dispuestos a un cambio real y radical de vida. Los milagros no ocurren sin razón, la razón del milagro es corresponder a un gesto de profunda fe y a una capacidad de abandonarse en Dios. La confianza, la seguridad, mueve montañas.

Los dos personajes de los que nos habla el Evangelio, al acercarse a Jesús, se expusieron a las críticas de los demás. Pero algo más que la enfermedad de la hija del jefe de la sinagoga  o la propia enfermedad de la mujer,  les llevó al encuentro con Jesús y les dio la fuerza que necesitaban para romper miedos y pre juicios: la certeza que Él podría hacer lo que humanamente ya no era posible. Jesús les devolvió la esperanza perdida, la alegría entristecida, la salud y sobre todo la vida.

No temas, basta con que tengas fe.

Llegan las malas noticias, ya no vale la pena insistirle a Dios, ya todo se ha terminado. Nos toca asumir esa realidad.  Pero el primero que no se da por vencido es Jesús. Él es Dios, Él sabe que el Padre es vida. Por eso con la misma certeza que el jefe de la sinagoga se acercó a él ahora Jesús mismo lo anima: “No temas, basta con que tengas fe”. Para los hombres todo está perdido, para Dios no. Para todos ya es tarde, pero Dios tiene su tiempo.

El jefe de la Sinagoga con su silencio, ante la invitación de Jesús a no temer, deja que Jesús obre, que haga lo que tiene qué hacer. Lo nuestro es disponernos, aceptar con confianza las palabras de Jesús y continuar la lucha, seguir viviendo. Jesús toma nuestros problemas cuando se los confiamos con fe.

La mujer en su fe quedó curada, la hija del jefe de la sinagoga despertó del sueño que en los amigos de la familia ya era eterno. Toquemos a Jesús, hablemos a Jesús. Rompamos los paradigmas del miedo y ante la crisis y la dificultad también aprendamos a confiar. Dejemos que Dios obre. Cuando realmente tenemos fe las cosas suceden.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd