Domingo, diciembre 11, 2016

OBLATIVIDAD 8

 

El perdón es un elemento esencial de convivencia ciudadana y de una cultura de paz; el perdón es una realidad con dos dimensiones: una interna, propia de cada creyente que le permite aceptarse a sí mismo como condición necesaria para aceptar al otro  y obtener  la misericordia de Dios: “perdona la ofensa a tu prójimo y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas”.  

Por otra parte la dimensión externa o social del perdón está en acercarse al otro, en este sentido pregunta Pedro: “¿cuántas veces le tengo que perdonar? y la respuesta de Jesús es hasta que uno se considere sin culpa y sin pecado, Jesús dice: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” es decir, hasta crear una cultura de perdón.

De los textos de la liturgia se desprende que las sociedades necesitan crear, fortalecer y optimizar una cultura de perdón, como elemento fundamental para garantizar la seguridad y la convivencia ciudadana. 

El perdón no es olvido, es saber reconocer las consecuencias de los actos y de las conductas, y asumir con responsabilidad humana y social el compromiso de reparar a las víctimas ya sea repartiendo los bienes o desarrollando actividades sociales que lleven al perdón social.

El perdón es el otro lado del amor, solamente quien ama sabe perdonar y quien perdona sabe amar y valorar al otro como un sujeto capaz de ser mejor. El perdón es el antídoto en las sociedades violentas y el amor es la calma a los espíritus rebeldes. 

Fuente: Oblatividad  No 8,  Septiembre  14 de 2008. Publicación de la Congregación de Misioneros Oblatos de los corazones santísimos de Jesús y María.