Viernes, diciembre 09, 2016

LIBROS PROCANONICOS, Daniel

 


Daniel significa: "Dios es mi juez".
Los datos acerca de este santo los sabemos por el libro de Daniel, en la S. Biblia.(año 585 a. Jc.)

Pertenecía a una familia importante de Jerusalem. Era muy inteligente y estudioso y de agradable presencia. Cuando el rey Nabucodonosor invadió a Jerusalem se lo llevó prisionero a Babilonia junto con otros jóvenes. Al darse cuenta de las cualidades de este adolescente, Nabucodonosor lo hace instruir en todas las ciencias políticas y sociales de su país.

El  Libro de Daniel, según aparece hoy en la Biblia hebrea ordinaria, se divide generalmente en dos partes principales. La primera incluye una serie de narraciones hechas en tercera persona (capítulos 1-4), y la segunda una serie de visiones, descritas en primera persona (capítulos 7-12). El capítulo inicial de la primera serie puede considerarse como el prefacio de todo el trabajo. Presenta al lector a los héroes hebreos del libro: Daniel y sus tres compañeros cautivos, Anananías, Misael y Azarías, y registra la manera en la que esos jóvenes nobles obtuvieron un alto rango al servicio de Nabucodonosor a pesar de que se negaron a mancharse comiendo los alimentos reales. El segundo capítulo relata un inquietante sueño del rey que sólo Daniel pudo interpretar adecuadamente. El sueño de Nabucodonosor consistió en una enorme estatua elaborada con varios materiales y luego reducida a pedazos por una piedrecilla que luego se convirtió en una montaña y llenó toda la tierra. La interpretación de Daniel explicó que las diversas partes de la estatua, con sus diferentes materiales, simbolizaban igual número de monarquías con sus respectivos poderes, mientras que la piedra pequeña que los destruyó y creció hasta ser una gran montaña prefiguraba un reino universal y eterno que convertiría en pequeños trozos los demás reinos y el cual, claro, no es otro que el del Mesías.

La siguiente sección (3, 1-30; Vulgata 3, 1-23; 91-97) narra cómo los tres compañeros de Daniel, habiendo rehusado adorar una estatua colosal levantada por Nabucodonosor, fueron arrojados dentro de un horno ardiente del que fueron preservados a salvo, y a raíz de lo cual el rey emitió un decreto a favor de su Dios y los promovió a puestos de dignidad. La siguiente sección (3, 31- 4; Vulgata 3, 98-4) contiene la carta de Nabucodonosor a todos los pueblos y naciones, en la que les cuenta su sueño de un árbol gigante que era cortado por orden de Dios, y la interpretación que Daniel hizo del mismo. Así mismo, del cumplimiento de dicho sueño en forma de una locura que afectó al rey por siete años y cuya curación era la ocasión de esa carta de agradecimiento. El capítulo quinto (Biblia hebrea, 5-6,1) describe el banquete profano de Baltasar, la misteriosa escritura en el muro, la interpretación que Daniel hizo de tal escritura, y el derrocamiento, esa misma noche, del reino de Baltasar. En el sexto capítulo Daniel aparece presentado como objeto especial del favor de Darío el Meda y también de los celos de otros oficiales de la corona quienes finalmente terminaron por echarlo a la jaula de los leones a causa de su fidelidad en orar a Dios tres veces al día. Luego de su milagrosa salvación, Darío decreta que todos en su reino deben “temer al Dios de Daniel”.

La segunda parte del libro en la Biblia hebrea (7-12) la ocupan las cuatro visiones que Daniel describe en primera persona. La primera de esas visiones (cap. 7) se refiere al primer año del reino de Baltasar, y ofrece un cercano paralelo al sueño que se narra y explica en el capítulo segundo del libro.  La visión nocturna versaba sobre cuatro bestias que salían del mar, simbolizando las fuerzas gentiles que serán juzgadas a su debido tiempo por el “anciano de días” y finalmente substituidas por el reino mesiánico, universal y eterno. Del mismo modo que la primera, la segunda visión (cap. 8) se atribuye al reino de Baltasar y representa las fuerzas mundanas bajo figuras animales. Daniel ve un carnero con dos cuernos (los medos y los persas) que avanza victorioso hacia el occidente, al norte y al sur, hasta que es atacado por el macho cabrío (los griegos) con un gran cuerno (Alejandro) que tiene entre los ojos. Este cuerno da origen a otros cuatro (los reinos griegos de Egipto, Siria, Macedonia y Tracia), y de uno de ellos crece un “cuerno pequeño”, a saber, Antíoco Epifanes. Definitivamente este príncipe no es mencionado por el ángel Gabriel, quien  explica la visión a Daniel, pero sí está claramente señalado por la descripción de las acciones del “pequeño cuerno” contra los ejércitos celestiales y su príncipe (Dios), desacrando “el santuario”, interrumpiendo los sacrificios diarios por tres años y medio y, finalmente “quebrado sin intervención de mano alguna”

Género y dificultad

Por su género literario, pertenece al género apocalíptico, siendo uno de sus principales representantes. Pero el libro de Daniel es extremadamente complejo por razones históricas, lingüísticas y religiosas, y es fácil perderse en su lectura.

Orden Los judíos no lo colocan entre los Nevi'im o Profetas sino entre los Escritores o Ketuvim, lo que parece dar a entender que la colección de libros proféticos ya estaba completa y cerrada cuando se escribió Daniel. En la biblia hebrea se ubica en una situación muy extraña para un Profeta Mayor: entre Ester y Esdras.

Los LXX va sexto entre los profetas, luego de Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc y Ezequiel. Esta ubicación la heredaron luego todas las demás biblias cristianas.

Canonicidad

Hay tres secciones de este libro que no figuran en el original hebreo, y por lo tanto se consideran deuterocanónicas. Las versiones judías y protestantes no las incluyen y sólo se encuentran en la Biblia católica. Son:

Cántico de los tres jóvenes en el horno (Dan. 3:24-90);
Historia de Susana (13); y
Bel y el Dragón (14).

Idiomas

El libro de Daniel fue escrito en tres lenguas diferentes:

Hebreo: (1:1-2, 4a y 8-12);
Arameo: (2, 4b, 7 y 28);
Griego: las partes deuterocanónicas mencionadas arriba.
El origen multilingüístico del libro ha sido confirmado por el hallazgo de los Manuscritos del Mar Muerto. Esta circunstancia es muy extraña, porque se produce a través de las dos partes del libro que, en cuanto al contenido, son completamente distintas. Hasta el día de hoy nadie ha conseguido explicar esta discordancia.

La primera parte del libro narra la historia del profeta Daniel, quien según el mismo libro, vivió en Babilonia como exiliado junto con el resto del pueblo hebreo en el siglo VI adC. En esta parte se narran las viscisitudes de Daniel y otros tres compañeros por ser fieles a Dios, al contrario de lo mandado por Nabucodonosor II, rey de los babilonios. Igualmente se narra la sabiduría de Daniel al interpretar correctamente los sueños y visiones del rey. Por último, la primera parte también narra lo sucedido con Daniel cuando los babilonios fueron conquistados por los los medos, comandados por Dario el Medo, los cuales mas tarde fueron sometidos por los Persas.

La segunda parte del libro históricamente puede referirse a lo sucedido en Medio Oriente (particularmente en el territorio de Palestina) cuando la Dinastía Ptolemaica y la Dinastía Seléucida peleaban por el territorio, y cuando Antíoco IV Epífanes intentó suprimir el culto judío en Jerusalén y reemplazarlo por un culto helenista.

Existen además relatos deuterocanónicas, cuyos originales sólo se conservan en griego, por lo que no todas las iglesias las aceptan como parte del canon bíblico. Estas secciones son:

La oración de Azarías.
El cántico de los tres jóvenes.- el canto que entonan dentro del horno los compañeros de Daniel.
La historia de Susana.
Daniel y los sacerdotes de Bel.
Daniel y el Dragón.

Fecha

Daniel tiene que ser más reciente que los profetas postexílicos, ya que ninguno de ellos lo cita, menciona ni le hace referencias. El texto contiene multitud de vocablos persas y griegas, lo cual hace pensar que es posterior a las invasiones de Ciro y de Alejandro Magno. El estilo y la redacción de esos pasajes confirman tal hipótesis.

Los autores conocen muy bien la historia de la rebelión macabea, y, como profecía apocalíptica, incluyen en ella el estudio de los ángeles y el concepto de resurrección, que indudablemente aparecieron mucho después del Exilio.

Por consiguiente, el libro debe haber sido compuesto antes de la muerte de Antíoco IV Epífanes, que persiguió a los hebreos entre 167 y 164 adC.

Autor

Aunque este libro se ha atribuido tradicionalmente a la pluma del profeta Daniel, no tenemos la certeza de que esto sea cierto.

Contexto histórico

A partir del Exilio, Israel nunca ha conseguido recobrar la libertad como nación independiente. Sucesivamente han estado bajo el dominio de caldeos, persas y griegos, de los lágidas egipcios y los sirios seléucidas .

Grecia intenta imponerles el culto a sus dioses paganos y el judío común debe elegir entre adorar a Zeus o morir.

Antíoco quiere ser divinizado y obliga a los judíos a que lo adoren como dios-rey. Entonces, Israel espera ansiosa y angustiada a su Libertador, no en el sentido mosaico, sino como aquél que vendrá a anunciar el nacimiento del Mesías.

En esta difícil situación se ambienta el Libro de Daniel.

Géneros literarios  
Según su aspecto literario, puede decirse que los seis primeros capítulos son narrativos y los seis últimos son apocalípticos y proféticos, configurando, entre ambos, una solemne afirmación de la majestad de Dios. Forma parte de la apocaliptica judia En cuanto a literatura apocalíptica, debe muchísimo al Libro de Ezequiel.

Objetivos

El libro intenta conformar una guía y una esperanza para los judíos perseguidos por el rey Antíoco. La historia que narra Daniel es prueba inequívoca de la fortaleza y el sostén que Dios ofrecerá a los hebreos, y los sueños y visiones del texto prefiguran el fin de la tribulación e investigan las causas y orígenes de los males presentes.

Exhorta a la fe y a la paciencia, autotitulándose el medio por el que Dios ofrece un refugio ante los daños y promete la próxima y final liberación.

Sentido religioso
Hace, como otros libros del período, una teología histórica que estudia y explica los hechos desde un punto de vista religioso. Al ser un libro mesiánico, impetra la confianza y la esperanza en un futuro mejor, y representa la lucha entre el Bien y el Mal como los padecimientos del Pueblo del Pacto a manos de sus opresores.

El Apocalipsis de Juan utilizará el mismo método, corregido, aumentado, modernizado y adaptado a la realidad de varios siglos después.