Viernes, diciembre 02, 2016

LECTIO DIVINA PARA EL 19 DE FEBRERO DE 2012

Estudio Bíblico Dominical
Un apoyo para hacer la Lectio Divina del Evangelio del Domingo
7mo del Tiempo Ordinario – 19 Febrero de 2012

LA NOVEDAD SORPRENDENTE DE JESÚS (I):
El perdón que restablece la comunión con Dios y los hermanos
Marcos 2, 1-12

Introducción

Este es ya el cuarto domingo consecutivo en que leemos un relato de milagro. Curiosamente, en esta ocasión, se juntan dos temas: la sanación física y el perdón. Todo ello como signo de que está aconteciendo el Reino de Dios: el novedoso actuar de Dios en la persona de Jesús, que beneficia a unos, escandaliza a otros y sorprende a todos.

Con el relato de hoy el Evangelista Marcos nos invita a entrar en una nueva etapa de la misión de Jesús. Una serie de cinco episodios conflictivos nos enseñan que la misión de Jesús encuentra resistencias, oposiciones, objeciones.

Con todo, vemos cómo el Reino de Dios se está realizando mediante acciones liberadoras de Jesús que restablecen la comunión de las personas con Dios y con los hermanos.

En este nuevo abordaje de la misión de Jesús tenemos que preguntarnos: ¿En qué condiciones Jesús encuentra a las personas y qué cambios obra en ellas? 

Notemos que ahora ya no se trata solamente de personas víctimas de enfermedades y posesiones demoníacas, sino de situaciones en las que se interponen obstáculos en la relación con Dios y en la relación fraterna. Jesús viene a ofrecer el don de una nueva comunión.

Esto lo vamos a aprender con la curación del paralítico.

1. El texto, su contexto y su estructura

1.1. El texto

Leamos Marcos 2,1-11

“1Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa.
2Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra.
3Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. 4Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.
5Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico:
‘Hijo, tus pecados te son perdonados’.
6Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones:
7 ‘¿Por qué éste habla así? Está blasfemando.
¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?’
8Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice:
‘¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?
9¿Qué es más fácil, decir al paralítico:
«Tus pecados te son perdonados»,
o decir: «Levántate, toma tu camilla y anda? »
10Pues para que sepáis que el Hijo del hombre
tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -:
11«A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».’
12Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo:
‘Jamás vimos cosa parecida’.”

1.2. Contexto

Después de la narración de la primera jornada misionera de Jesús (Marcos 1,21-39) y del relato de la curación del leproso (1,40-45), el evangelista Marcos nos presenta una serie de cinco controversias en torno al novedoso actuar de Jesús.

El puente entre el primer día, en el cual Jesús llegó a la cúspide de la fama, en el cual no hubo críticas, y la nueva sección, donde cada episodio tiene en el centro una crítica a la persona y la misión de Jesús, lo encontramos en 1,45. Después que el leproso –desobedeciendo la orden de Jesús- les anunció a todos la persona de Jesús y que de “toda Galilea” vinieran donde él, el panorama cambió: Jesús debe mantenerse a distancia de los pueblos.

Las cinco controversias que siguen, abarcan Marcos 2,1 a 3,6:
(1) Mc 2,1-12. La controversia sobre el perdón:
“¿Por qué éste habla así? Está blasfemando.
¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?” (2,7)
(2)  Mc 2,13-17. La controversia por la cena con pecadores:
“¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?” (2,16).
(3) Mc 2,18-22. La controversia sobre el ayuno:
“¿Por qué mientras los discípulos de Juan
y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?” (2,18).
(4) Mc 2,23-28. La controversia sobre el cumplimiento de la ley (I):
“¿Mira ¿Por qué hacen en sábado lo que no es lícito?” (2,24).
(5) Mc 3,1-6. La controversia sobre el cumplimiento de la ley (II):
“Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle” (3,2)
En cada uno de estos cinco episodios se destaca un aspecto de la sorprendente “novedad” de Jesús. La “Buena Nueva” efectivamente es “nueva”. Y esto requiere una “nueva” mentalidad: “El vino nuevo, en odres nuevos” (2,22).

Vamos a detenernos en el primer episodio que trata sobre un rasgo de la novedad de Jesús: el perdón de los pecados.

1.3. Estructura

Podemos distinguir en este relato cinco partes:
(1) Introducción: lugar y circunstancia (2,1-2)
(2) El encuentro del paralítico con Jesús (2,3-5)
(3) Crítica de los fariseos (2,6-7)
(4) Respuesta de Jesús (2,8-11)
(5) Curación del leproso y alabanza coral (2,12)

2. A manera de síntesis

Nos preguntamos al principio: ¿En qué condiciones Jesús encuentra a las personas y qué cambio obra en ellas? Una vez leído el pasaje respondamos.

La primera gran palabra pronunciada por Jesús en este episodio fue un ofrecimiento de comunión: “Hijo, tus pecados te son perdonados” (2,5). La expresión “Hijito” (literalmente en griego) pone de relieve el don lleno de amor. La afirmación de la remisión de los pecados muestra que Jesús tiene poder, tiene capacidad para operar un cambio en quien se lo solicita (2,7). Esto es confirmado en la curación del paralítico: Jesús tiene capacidad (2,8-11).

Con nuestro actuar pecaminoso, uno rechaza el caminar en sintonía con Dios. Es un “no” a la obediencia a Dios, para dejarnos llevar más bien por nuestras tendencias y proyectos. De esta forma destruimos nuestra comunión con Él, terminamos separándonos de Él y ya no podemos más –con nuestras solas fuerzas- reconciliarnos con Él.

La reconciliación solamente sólo se puede lograr cuando la recibimos como un don gratuito: “¿Quién puede perdonar pecados sino solamente Dios?” (2,7). Distanciarse de Dios es la mayor pérdida que uno puede tener.

Pero es aquí donde Jesús interviene: su palabra con poder libera al hombre de las consecuencias más funestas de su libertad y le da una vida nueva mediante la comunión con Dios.

Y no sólo con Dios. El envío final que Jesús le hace al paralítico es: “Vete a tu casa”. El perdón que reconcilia con Dios, encuentra su lugar más apropiado en la reconciliación familiar y con todos los que hacen parte de nuestro tejido relacional.

3. Releamos el Evangelio con un Padre de la Iglesia

“Con sus palabras y con el hecho [de la curación del paralítico], Jesús aclara bien que, si realizaba aquellos prodigios en los cuerpos, era para que se creyera que liberaba las almas con la remisión de los pecados; o sea, para que, con base en el poder visible, el poder invisible obtuviese la fe.
Por consiguiente, dado que realizaba todas aquellas acciones en el Espíritu de Dios, para conceder a los hombre la gracia y la paz –la gracia en la remisión de los pecados, la paz en la reconciliación con Dios, del cual apenas los pecados separan- habiendo dicho a los judíos que Él expulsaba los demonios en nombre de Belcebú, quiso exhortarlos misericordiosamente para que no hablaran ni blasfemaran contra el Espíritu Santo, o sea, para que no se opusieran a la gracia y a la paz de Dios, que el Señor había venido a ofrecer por medio del Espíritu Santo”

(San Agustín, In Rom, 23)

4. Cultivemos la semilla de la Palabra en la vida

4.1. ¿Cómo se correlaciona este pasaje con el del leproso?
4.2. ¿Cuáles son las cinco controversias que Marcos nos presenta en esta nueva página de su Evangelio? ¿De qué tratan? ¿En qué está la novedad de Jesús?
4.3. ¿Qué representan aquellos que cargan al leproso y abren el hueco en el techo de la casa de Jesús? ¿Qué le admira a Jesús?
4.4. ¿Cuál es la actitud de los fariseos? ¿Qué crítica le hacen a Jesús? ¿Es válida?
4.5. ¿Cómo entender la frase que coloca al mismo nivel la curación de la parálisis y el perdón de los pecados? ¿Qué me enseña a mí? ¿Qué parálisis le pido Jesús que sane en mí?

P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM

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