Domingo, diciembre 11, 2016

HOMILÍA PARA EL 1 DE JULIO DE 2007

Misioneros Oblatos de los cc.ss de Jesús y María
Hechos 12,1-11; Salmo responsorial: 33; 2Timoteo 4,6-8.17-18; Mateo 16,13-19
Domingo 01 de Julio de 2007
13º domingo de tiempo ordinario

Esta fiesta es de una importancia enorme para la Iglesia, se trata de dos pilares fundamentales en la edificación y sustento de la misma, con razón canta bellamente la segunda estrofa de las primeras vísperas: "Hoy lleváis la corona de la gloria Padres de Roma y jueces de los pueblos: el maestro del mundo, por la espada, y por la cruz el celestial portero".

Efectivamente San Pedro, el celestial portero, un hombre muy primario pero elegido por el mismo Jesús fué y es para la Iglesia el signo elocuente del seguimiento de Cristo en medio de sus traiciones; mientras que Judas lo vendió una sola vez a Jesús, Pedro al negarlo tres veces, tres veces lo vendió; en todo caso después de esto Pedro se levanta airoso y dice: A QUIEN IREMOS SEÑOR, TU TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA; nosotros hoy como el celestial portero venimos a decirle al Señor te hemos ofendido y nos hemos apartado de tus juicios y de tus mandamientos, pero a quién iremos Señor tu tienes palabras de vida eterna y es que la Palabra del Señor aunque es espada de doble filo, es viva y eficaz, es causa de alegría para el triste, es causa de fortaleza para el enfermo y seguramente será causa de serenidad y garante de perdón en el corazón y en la vida nuestra. Que el Celestial portero, Piedra sobre la cual se edificó la Iglesia tenga ampliamente abiertas las puertas del cielo para darnos abrigo.

Por otro lado, Pablo el maestro del mundo, con su tajante palabra así como su espada, es para la Iglesia la efigie de la conversión y del verdadero apóstol que de perseguidor pasó a ser perseguido por amor a Jesucristo. San Pablo con su palabra afilada pronunció, "no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi", con esta frase nos lanza a la configuración con Jesucristo, nos lanza a ser tabernáculo de él, casa de él, posada de él.

San Pablo el enviado a predicar a los paganos, no obstante su investidura de maestro y rabino, predicó con la sencillez del que ama, enseñó con la ternura de un padre y corrigió como lo hizo con los Corintios, con la elocuencia de que dice la verdad sin hacer daño. Éste es el apóstol de la evangelización sin límites; para él, el único límite fue la muerte y tal vez la espada; lástima que para muchos de nosotros las fronteras aún sean importantes.

Encarnemos hoy hermanos y hermanas la sencillez de Pedro y la agudeza de Pablo, en nuestra tarea como Consagrados o como Laicos de anunciar a un Cristo vivo que sigue dando la vida por los suyos, pues los ama.

Que a ejemplo de estos dos baluartes y príncipes del cristianismo, podamos nosotros también ser pregoneros del Reino de Dios aquí en la tierra.

Que Nuestra Reina del Tránsito, conmueva nuestro corazón para decirle siempre SI a Jesús que nos invita a diario a seguir sus pasos.

P. Ernesto León D. o.cc.ss