Jueves, diciembre 08, 2016

ADAPTACIÓN

Adaptacion

Adaptación. f. Acción y efecto de adaptar o adaptarse. Adaptarse. prnl. Dicho de una persona: Acomodarse, avenirse a diversas circunstancias, condiciones, etcétera. Flexibilidad. f. Cualidad de flexible. Flexible. adj. Susceptible de cambios o variaciones según las circunstancias o necesidades. Aceptación. Acción y efecto de aceptar. Aceptar 1. tr. Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.4. tr. Asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación.
—Diccionario de la Lengua Española, Vigésimo segunda edición.

Un río que no se detiene

Decía un viejo sabio griego llamado Heráclito que nadie se baña dos veces en el mismo río. ¿Por qué? Porque su agua fluye y todo cambia constantemente. Piensa en tu propio caso, ahora eres diferente a como eras hace tres años, más alto, más gordito (si comes muchos dulces), con conocimientos e ideas distintos. Las personas cercanas a ti también están cambiando: quizá papá tiene nuevas canas o tu hermanito ya aprendió a caminar. Además, también cambian las situaciones: el mundo se modifica día a día y hay transformaciones en tu familia; tus papás pueden tener un nuevo trabajo, decidir cambiarse de casa, o ir a vivir a otra ciudad. Lo mismo ocurre con tus propias actividades y entorno: pasas de año, algunos chicos se van de la escuela y llegan otros nuevos que no conocías.
Ir comprendiendo esos cambios no siempre es sencillo. Lo más fácil es cuando son para mejorar y, por ejemplo, entras a una escuela más bonita que la anterior. Lo más difícil es cuando no son para mejorar y, por ejemplo, pierdes algo valioso para ti, tus papás deciden separarse o tu mascota favorita se muere. En todas esas circunstancias interviene el valor de la adaptación: aunque las cosas se modifiquen tú permaneces firme y lleno de esperanza, aceptas lo que pasa y logras que las experiencias te hagan más rico. Con entereza, templanza y fuerza de voluntad sabes aprovechar los cambios para fortalecerte y sigues navegando en el río.

Mini-sección
Extremos contrarios

Un pequeño mundo a tu gusto

El valor de la adaptación no consiste solamente en aceptar todo lo que pasa, en algunas ocasiones también te llama a que modifiques lo que hay a tu alrededor según tus gustos, sentimientos e intereses. Por ejemplo, si no te sientes contento en la escuela donde estás, puedes hablar con tus padres para que te cambien a otra. Si tu grupo de amigos no te hace feliz, puedes buscar a otros con quienes te la pases mejor. Si no te gusta la forma en que convive tu familia (tal vez hay muchas discusiones y pleitos) puedes expresarles tus puntos de vista sobre cómo te gustaría vivir.

Lo importante en todos estos casos es que comprendas que los cambios son una gran oportunidad de hacer nuevos descubrimientos y desarrollar nuevos talentos, como quien va a otro país, conoce nuevas costumbres, aprende a hablar un nuevo idioma, prueba alimentos diferentes y, a la vez, comparte todo lo que lleva de su lugar de origen.

Muchas veces el secreto de la felicidad está en la capacidad de adaptarnos. Las personas inflexibles, que rechazan el cambio, se van quedando atrás y, en ocasiones recurren a malas estrategias (como el alcoholismo o el uso de drogas) para vivir en un mundo de mentiras. Eso nunca pasará contigo si tienes un corazón grande, te entrenas para ser resistente y das la bienvenida a todo lo que la vida te ofrezca. A veces los cambios que te dan más miedo pueden convertirse en el inicio de la mejor parte de tu vida. Espéralos siempre con emoción.

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¿Ya lo sabías?

En biología la adaptación es el mecanismo mediante el cual los organismos vivos logran responder a las presiones y tensiones del ambiente. Los que la realizan exitosamente pueden obtener aire, agua y nutrimentos; hacen frente a las variaciones de la temperatura y la luz; pueden defenderse de los depredadores y enemigos naturales; responden bien a los cambios del entorno y facilitan la supervivencia de su especie.

LA HISTORIA DE LUCAS

Lucas pasó una noche terrible en su colchoncito de paja. El ruido que hacían los grillos no le permitió dormir. A la mañana siguiente, se incorporó ojeroso y desvelado.
—Mi distinguido y fino primo carnal, el campo no es para mí… ¿Cómo ves si mejor te invito a mi residencia en la ciudad?—dijo Lucas, presumido.
—Me has contado tantas cosas que se me antoja conocer —respondió Jerónimo.

Se bañaron (a jicarazos), y se vistieron. Lucas, de saco y corbata; Jerónimo, de overol y camisa a cuadros.
—Mira qué fachas. Parece que vas a ir a vender queso en los altos de los cruceros. En fin, mi sastre hará maravillas contigo —comentó Lucas.

Para llegar a la ciudad se subieron a la cajuela de un auto y allí empezaron las molestias de Jerónimo. El humo le pareció insoportable y se resistió a probar la torta de jamón que hallaron entre las maletas.

La “residencia” de Lucas era una caja de dos pisos, en el sótano de una casa. No tenía ventanas y el ruido del televisor que un humano estaba viendo en la habitación de arriba nunca se interrumpía. Lucas propuso que salieran a pasear. La primera escala fue en el patio trasero de un restaurante donde le ofreció a Jerónimo sobras de los platillos.
—¡Qué pésimos cocineros! Todo está muy condimentado y sabe a refri. Necesito una sal de uvas —se quejó Jerónimo.
—No, no, espérate a que conozcas a mis amigas. Vamos a tomar un trago —lo alentó Lucas mientras lo conducía al interior de una sala a media luz donde se leía un aviso: el centro nocturno carrusel presenta a sus hermosas bailarinas.

Se escondieron bajo una mesa a esperar el espectáculo, pero un mesero los vio:
—¡Ya se volvieron a meter los ratones! —gritó enojado y los sacó a escobazos.
De nuevo en casa, se pusieron a conversar:
—No aguanto la ciudad —dijo Jerónimo.
—No aguanto el campo —comentó Lucas.
—¿Y qué podemos hacer para seguir juntos? —se preguntaron.

Después de hacer cuentas decidieron ir a la playa… y tampoco les gustó: había demasiado sol, muchas olas, demasiada agua, muchos cocos y demasiada arena. Sin embargo, se echaron un clavado a la alberca y nadaron un rato. Saliendo, mientras bebían una piña colada, resolvieron buscar lo mejor del campo, lo mejor de la ciudad y lo mejor de la playa para disfrutarlo juntos.

—Adaptación de una fábula atribuida a Esopo.

Para reflexionar...

 Mini-relato: El ratón de campo y el ratón de la ciudad


raton

Los ratones dan mucha importancia a la familia: los padres educan a los hijos, los abuelos acurrucan a los nietos y los hermanos se ayudan cuando tienen trabajo. Por las noches hacen fiestas y van al supermercado. También les gusta recibir en casa a sus parientes.

En unas vacaciones, Jerónimo, un ratoncillo güero que vivía en el campo, invitó a Lucas, su primo de la ciudad. Para llegar a la madriguera de Jerónimo, Lucas tuvo que subirse a una carreta llena de heno.
—¡Qué vehículo espantoso! Se tropieza a cada momento. No hay servicio de bebidas ni películas de estreno —se quejó Lucas.
—Agradece que no te estamos cobrando —le respondió el carretero.
Cuando llegó a casa de Jerónimo todo le pareció terrible.
—Yo pensé que tenías mejor gusto. Tus muebles son de madera sin tallar y tu alfombra es de musgo ¿no estás suscrito a alguna revista de decoración? —lo criticó Lucas.
—Ándale, pásale a la mesa, que te preparé consomé —respondió Jerónimo.
El consomé estaba hecho con hierbas y ramitas. Al probarlo, Lucas hizo gestos.
—Uuugh. Si vieras lo que yo como en los grandes restaurantes… Lo de diario es langosta y caviar servidos en fina platería con servilletas bien almidonadas. Bueno, mejor dime ¿A dónde saldremos a pasear esta noche? —le preguntó a su primo.
—Te llevaré a ver las estrellas que se reflejan en el lago —respondió Jerónimo.
—¿Pero qué aquí no hay antros? ¿Pero dónde están los cabarets? —inquirió Lucas.
—No sé qué es eso primo, y quizá lo mejor es que nos vayamos a dormir —comentó Jerónimo ya medio enojado.

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Sabiduría popular

O te aclimatas o te aclimueres…
Si no logramos adaptarnos al clima de un lugar (a las circunstancias de una situación o ambiente) estamos es riesgo de perder hasta la vida. ¡Hay que reaccionar pronto!

Problemas para pensar: Para padres y maestros
Un mensaje para los padres

Uno de los temas que más inquieta a los padres es la conducta de sus hijos y si su comportamiento se adapta o no al promedio de los demás. Estos fenómenos no son hereditarios ni forman parte de la propia naturaleza del pequeño: son producto de experiencias anteriores, el sistema de “premios y castigos” y el aprendizaje en la casa, la escuela o la comunidad. Por esa razón, los comportamientos desadaptados pueden modificarse.

Acciones a seguir

  1. Renuncie al sistema tradicional de premios y castigos, pues se ha comprobado que el efecto de éstos es pasajero y se disipa con el tiempo.
  2. No le dé demasiada importancia a los miedos del niño pues contribuye a reforzarlos. Tampoco lo enfrente intencionalmente a lo que teme. Trate, más bien, de que aumente la seguridad que tiene en sí mismo.
  3. No dicte “sermones”. Platique siempre en una forma cordial, amable y sincera con su hijo para lograr el acercamiento que permite el trabajo conjunto.
  4. Evite la competitividad y la comparación especialmente entre hermanos. Si respetamos la individualidad de cada niño lo haremos responsable de sus acciones y le brindaremos mayor confianza en sí.

Un mensaje para los maestros

Aunque en su salón coincidan niños de la misma comunidad, con recursos y origen social similares y dentro del mismo rango de edad, es sorprendente descubrir las peculiaridades de cada uno de ellos, la diversidad de sus intereses, conductas y capacidades. En esa medida, resulta difícil lograr la plena adaptación de cada uno al conjunto de normas, programas y políticas que se siguen en cada centro escolar. Si intenta forzar la adaptación total los efectos pueden ser perjudiciales y contraproducentes.

Acciones a seguir

  1. Aprenda a ser sensible a cada caso en el aspecto académico (algunos alumnos son mejores para las ciencias y otros para las humanidades) y en el emocional (algunos son más vulnerables que otros). Deles un trato personalizado.
  2. Reconozca y atienda aquellos casos que atraviesen por un momento difícil en lo personal (abuso, muerte o separación de los padres) y deles un soporte especial.
  3. Tenga paciencia con los “niños problema” del salón: no los segregue, evite cualquier tipo de señalamiento o rechazo que sólo refuerzan la mala conducta.
  4. Usted debe trabajar “hombro con hombro” con los padres y hacerles sentir su apoyo en bien del menor con problemas. No se trata de abandonarlos a su suerte con la expulsión que es sólo el último recurso.

Actividades

Ya viste cuántos problemas tuvieron los dos ratoncillos que no sabían adaptarse y se quejaban de todo. Ya conociste la historia de la “China poblana” y cómo logró reunir lo mejor de tradiciones muy diferentes cuando llegó a nuevas tierras. También sabes qué peligroso es no saber adaptarse a los cambios. Tienes en tus manos información sobre los valores de adaptación, flexibilidad y aceptación. Es momento de hacerlos parte de tu vida.

  1. Acércate a tu adulto más querido (tu hermano mayor, tu padre o tu abuela, por ejemplo) y pregúntale cuál fue el cambio más importante que vivió. Hazle muchas preguntas más: ¿por qué fue tan importante?, ¿fue bueno o malo?, ¿le costó trabajo aceptarlo?, ¿cómo lo logró?
  2. Piensa (y escribe) cuáles aspectos de tu vida serían más sencillos si fueras una persona más flexible, por ejemplo, tus actividades escolares o tus relaciones con los demás.
  3. Escoge en un mapa el país más raro y lejano que encuentres. Investiga cómo es y todos los detalles de la vida de sus habitantes. Trata de imaginar cómo sería tu vida allí y qué deberías hacer para salir adelante.
  4. Busca a alguna persona discapacitada de tu comunidad y, con todo respeto, pregúntale cómo le ha hecho para adaptarse a una vida normal, y qué adaptaciones le gustaría que se hicieran en la comunidad para que todo le resultar más fácil.

Experiencias que valen

Escribe qué aprendiste en este capítulo. ¿Qué te llamó más la atención?

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Escribe una experiencia que tuviste con los valores de adaptación, flexibilidad y aceptación después de leer este capítulo.
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Frases

“No sobrevive la especie más fuerte, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio.”
Charles Darwin

“La aceptación es una puerta mágica que se cierra a los problemas y se abre a las oportunidades.”
Rafael Hernán Pérez

“No puede impedirse que sople el viento. Pero pueden construirse molinos.”
Proverbio Holandés

“La negación es un buen comienzo, la aceptación un excelente avance.”
Luis de Landa

“El hombre debe ser siempre flexible como una caña, no rígido como el cedro.”
Johann J. Engel

“Las personas más exitosas son aquellas que saben aplicar el plan B.”
James Yorke

“Bienaventurados los flexibles porque no se romperán cuando los doblen.”
Michael Mcgriff

“Prepárate para el mundo como lo hacen los atletas para el ejercicio; aceita tu mente y tus modales para darles la suficiente elasticidad y flexibilidad. La pura fuerza no es suficiente.”
Lord Chesterfield.

Fuente: www.valores.com.mx