Jueves, diciembre 08, 2016

A NUESTRA SEÑORA DEL TRÁNSITO

NUESTRA SEÑORA DEL TRÁNSITO

¡Te vas, y en el suelo,
Nos dejas, María!
Llévanos al Cielo
En tu compañía,
No nos dejes, no.

 

Los cielos se entreabren,
Rásganse las nubes,
Y alados querubes
De níveo fulgor
“Ya es hora, te dicen,
Vámonos a Dios!”

Ígneos  serafines
En cuadriga hermosa
Fulgente carroza
Arrastran en pos:
En ella triunfante
Subes al Señor.

Ya surcas el éter
Sembrado de estrellas;
Ya lucen tus huellas
Más allá del sol:
¡adiós, Madre amada!
¡Reina hermosa, adiós!

Desde el alto empíreo,
De Dios a la diestra,
Vuelve, ¡oh, Madre nuestra!,
Hacia el pecador,
Esas tus miradas
Radiantes de amor.

¡Este triste valle
De luto y quebranto,
Regamos con llanto
De acerbo dolor!
¡Ay!, ¡cuándo veremos
El rostro de Dios!

Cual náufragos tristes
Y en el mar bravía,
Te hallamos, María,
¡puerto y salvación!;
¡en la eterna playa
Sálvenos tu amor!
Cuando llegue la hora
Postrer de la vida,
¡ay, Madre querida!
¡ay Madre de amor!
Guárdanos entonces
En tu corazón!

Y al dejar el valle
De llanto y abrojos,
Y al cerrar los ojos
A la luz del sol,
Haz que los abramos
Para ver a Dios.

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