Sábado, diciembre 03, 2016

23.5 TE DEUM

 TE DEUM

(Hacia la capilla.)

 

P. A Ti, ¡Oh Dios, te alabamos!; a Ti Señor, te reconocemos.

T. A Ti, Eterno Padre, te venera toda la tierra.

P. A Ti, Los angeles todos, los cielos y todas las Potestades te honran.

T. A Ti, Los Querubines y Serafines te cantan sin cesar.

P. Santo,

T. Santo,

P. Santo es el Señor Dios del universo.

T. Llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria.

P. A Ti, ensalsa el glorioso coro de los Apóstoles, la multitud admirable de los Profetas, el brillante ejército de los Mártires.

T. A Ti, te glorifica la Santa Iglesia por todo el orbe de la tierra

P. A Ti, Padre de majestad inmensa, a tu adorable, verdadero y único Hijo; también al Espíritu Santo Paráclito.

T. Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.

P. Tú eres el Hijo único del Padre.

T. Tú, al hacerte hombre para salvarnos, no desdeñaste el seno de la Virgen.

P. Tú, quebrantado el aguijón de la muerte, abriste a los creyentes el Reino del cielo.

T. Tú estás sentado a la derecha de Dios, en la gloria del Padre.

P. Creemos que un día has de venir como juez.

T. Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos, a quienes redimiste con tu preciosa sangre. 

P. Haz que, en la gloria eterna, nos contemos entre tus santos.

T. Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad.

P. Gobiérnalos y ensálzalos para siempre.

T. Todos los días te bendecimos y alabamos tu nombre por eternidad de eternidades.

P. Dígnate, Señor, en este día (tarde, noche...) conservarnos sin pecado.

T. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.

P. Desciende tu misericordia sobre nosotros, Señor, según hemos esperado de Ti.

T. En Ti, Señor, he confiado, no me veré confundido eternamente.

P. Pon, Señor, guardas en mi boca, y cierra con tus puertas mis labios para que mi corazón no caiga en palabras de maldad, ni en hacer iniquidades. Bendigo al Señor en todo momento.

T. Tu alabanza está siempre en mi boca.

P. Dios te salve...

T. Santa Maria... .

P. Que nos bendiga la Virgen María

T. Con su Hijo benditísimo.

 

Durante el tiempo de cuaresma, en lugar del TE DEUM se dirá:

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra Ti, contra Ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón, en el juicio brillará tu rectitud. Mira, que en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mi toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso; enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a Ti.

Los sacrificios no te satisfacen; si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado: un corazón quebrantado y humillado Tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos.

 

 Fuente: Manual de Piedad Misioneros Oblatos

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