CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CC.SS DE JESÚS Y MARÍA HOMILÍA PARA EL V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Is 6, 2ª, 3-8; Sal 137. 1Cor 15, 1-11; Lc 5, 1-11 Hermanos y hermanas. En el evangelio del domingo pasado encontramos a Jesús en su tierra, en Nazaret, enseñando en la sinagoga, escena que terminó […]
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lunes, noviembre 23, 2020

HOMILÍA PARA EL 7 DE FEBRERO DE 2016

CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CC.SS DE JESÚS Y MARÍA
HOMILÍA PARA EL V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Is 6, 2ª, 3-8; Sal 137. 1Cor 15, 1-11; Lc 5, 1-11

Hermanos y hermanas.
En el evangelio del domingo pasado encontramos a Jesús en su tierra, en Nazaret, enseñando en la sinagoga, escena que terminó con la expulsión de Jesús por parte de la gente, hasta el punto de llevarlo a un barranco para despeñarlo;

en el caso del evangelio de hoy lo encontramos situado en Cafarnaúm, en el lago de Genesaret; y a diferencia de la escena pasada, la gente lo siguió hasta el lago y se agolpó alrededor de él para oír su palabra como seguramente nosotros lo hacemos cada domingo en la celebración de la Sagrada Eucaristía, cuando con un corazón y una mente bien dispuestos acudimos presurosos a alimentarnos del banquete de la palabra y del banquete de la Eucaristía.

Jesús se encontraba en el lago y como hemos dicho en otras ocasiones, la montaña y el lago constituyen el lugar privilegiado para la comunicación con el Padre; para el evangelio de San Lucas el Lago es el escenario para concretar las acciones de poder por parte de Dios a través de Jesucristo, recordemos la escena de la tempestad calmada y el milagro de hoy que lo conocemos como la pesca milagrosa, pues en medio del fracaso de los hombres expertos en el arte de la pesca, aparece una palabra de esperanza y de consuelo, la palabra poderosa de Jesús que transforma nuestras vidas y al mismo tiempo las situaciones más difíciles: “remad mar adentro y echad las redes para pescar”; y el asombro no se hizo esperar, pues la pesca fue abundante.

Posiblemente en este tiempo y con mayor fuerza en el ambiente de CUARESMA, que empezaremos este miércoles 10 de febrero de 2016, nuestra vida sea el lago, lugar privilegiado en donde se manifiesta el poder de Dios, posiblemente el lago sea hoy su familia, su trabajo, su estudio  o su empresa en donde se concrete el poder de Dios, entendido éste no como un acto mágico, sino como un acto de amor de Dios Padre para con sus hijos; ojalá nuestra vida sea el lugar en donde acontezca el poder de Dios es decir, su ternura, su consuelo, su amor y su esperanza.

Llama la atención por otro lado en el marco de este evangelio el salto conceptual de MAESTRO  a SEÑOR, el término “maestro” o “rabbí” es utilizado en un contexto de aprendizaje, en el cual aflora la presencia de los discípulos, se trata de una categoría que pertenece a la literatura mateana sin que sea exclusiva; en el caso de la acepción “Señor”, podemos decir que se trata de una confesión de fe; pues maestros hay muchos pero el Señor es uno solo y es Jesucristo; en realidad lo que encontramos en este evangelio es la identificación de Jesús como el Señor por parte de Pedro, que más tarde se convertiría en un credo absoluto: “Tu eres el Mesías, el Señor, el Hijo de Dios”; y en este sentido podemos afirmar también que la palabra “Señor” manifiesta el temor religioso de Pedro ante la presencia del Hijo de Dios en su contexto cotidiano; situación que nos permite concluir que mientras no profesemos nuestra fe en Jesús diciéndole “Señor”, difícilmente nuestro corazón podrá aferrarse a Él.

Terminemos esta meditación ampliando la significación sobre la expresión: “De ahora en adelante….. serás pescador de hombres”. A nuestro modo de ver se trata de un texto generador de crisis en la vida de Pedro, el profesional de la pesca, el que había construido su vida sobre la cotidianidad de su oficio; el que se manifestaba como el dueño y señor de su vida,  el que cumplía la ley, pero que le faltaba la asunción del evangelio; a ese Pedro, Jesús le cambió la vida, lo transformó, convirtiéndolo en Pescador de hombres, lo cual significó para él, ser instrumento de salvación para los demás, pregonero de esperanza y peregrino de la paz. De acuerdo con lo expuesto, lo que hace San Lucas es presentar el tema “del seguimiento de Cristo” como un acto heroico, el cual lleva consigo abandonarlo todo sin consideración alguna, tal es la explicación de que en medio de una pesca abundante y exitosa, Jesús saque a Pedro de ese medio para convertirlo en su Vicario aquí en la tierra con su contundente palabra: “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

Hermanos y hermanas que animados por la presencia maternal del Corazón Inmaculado de María, nosotros como Pedro nos dejemos tocar por Jesús con el fin de asumir su voluntad sin reparos y sin objeciones.

P. Ernesto León D. o.cc.ss