Domingo, diciembre 04, 2016

ÚLTIMA CENA

LA COMIDA CELEBRADA POR CRISTO Y SUS DISCÍPULOS LA VÍSPERA DE SU PASIÓN EN LA QUE INSTITUYÓ LA SAGRADA EUCARISTÍA.
TIEMPO

Los Evangelios y críticos coinciden generalmente en que la Última Cena fue el Jueves, que Cristo padeció y murió el Viernes, y que resucitó de entre los muertos el Domingo. Con respecto al día del mes aquí parece haber una discrepancia entre lo registrado en los Evangelios Sinópticos y el de San Juan. En consecuencia algunos críticos han rechazado la autenticidad de un relato o de ambos. Como los cristianos, que aceptan el carácter inspirado de las Escrituras, no pueden admitir contradicciones entre los autores sagrados, se han hecho varios intentos para reconciliar las afirmaciones. Mateo,26,17, dice “El primer día de los ázimos”, Marcos,14,12 “En el primer día de los ázimos cuando se sacrificaba el cordero pascual”, Lucas, 22,7, “Llegó el día de los ázimos en el que se había de inmolar el cordero de Pascua”. De estos pasajes parece deducirse que Jesús  y sus discípulos siguieron la costumbre ordinaria, que la Última Cena tuvo lugar el 14 de Nisán, y que la Crucifixión fue el 15, la gran fiesta de los judíos. Esta opinión, mantenida por Tolet, Cornelius a Lápide, Patrizi, Corluy, Hengstenberg, Ohlshausen y Tholuck, se ve confirmada por la tradición de la primitiva Iglesia Oriental que, mirando el día del mes, celebraba la Última Cena del Señor el 14 de Nisán sin prestar atención al día de la semana. Esto se hacía conforme a la enseñanza de San Juan Evangelista. Pero en su Evangelio, San Juan parece indicar que el viernes era el 14 de Nisán, pues (18,28) en la mañana de este día los judíos “no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder así comer el cordero pascual”. En este viernes se hicieron varias cosas que no podían hacerse en una fiesta, esto es, Cristo fue detenido, juzgado, crucificado; Su cuerpo es retirado (porque era la parasceve) “ya que los cuerpos no podían permanecer en la cruz el sábado (pues aquel era un sábado muy solemne)”; se compra el sudario y los ungüentos, y así sucesivamente.

Los defensores de esta opinión sostienen que hay sólo una aparente contradicción y que las diferentes afirmaciones pueden ser conciliadas. Pues los judíos calculaban sus fiestas y sabbaths de puesta de sol a puesta de sol: así el sabbath comenzaba después de la puesta de sol del viernes y terminaba con la puesta de sol del sábado. Este estilo es empleado por los Evangelios sinópticos, mientras que San Juan, escribiendo unos veintiséis años después de la destrucción de Jerusalén, cuando la ley y las tradiciones judías ya no prevalecían, puede muy bien haber usado el método romano de computar el tiempo de medianoche a medianoche. La palabra pascua no se aplica exclusivamente al cordero pascual de la víspera de la fiesta, sino que es usada en las Escrituras y en el Talmud en un sentido más amplio para la festividad en su conjunto, incluyendo el chagigah; cualquier impureza legal podía haber sido purificada por las abluciones vespertinas; los juicios, e incluso las ejecuciones y muchos trabajos serviles, aunque prohibidos en el sabbath, no estaban prohibidos en las fiestas (Núm.,28,16, Deut.,16,23). La palabra parasceve puede significar la preparación de cualquier sabbath y puede ser la designación común de cualquier viernes, y en relación con la pascua no significa necesariamente preparación para la Pascua sino viernes del tiempo de Pascua y de ahí que ese Sabbath fuera un Sabbath muy solemne. Además parece bastante seguro que si San Juan pretendiera dar una fecha diferente de la dada por los Sinópticos y consagrada por la tradición de su propia iglesia de Éfeso, lo habría dicho así expresamente. Otros aceptan la aparente afirmación de San Juan de que la Última Cena fue el 13 de Nisán e intentan conciliar esto con el relato de los Sinópticos. A esta categoría pertenecen Pablo de Burgos, Maldonado, Petau, Hardouin, Tillemont, y otros. Pedro de Alejandría (P.G. XCII,78) dice “En los años anteriores Jesús había guardado la Pascua y comido el cordero pascual, pero el día antes de que sufriera como el verdadero Cordero pascual, enseñó a sus discípulos el misterio que prefiguraba” Otros dicen: Puesto que la Pascua, al caer ese año en viernes, se contaba como sabbath, los judíos, para evitar la inconveniencia de dos sabbaths seguidos, habían pospuesto la Pascua un día, y Jesús la celebró el día fijado por la ley; otros creen que Jesús anticipó la celebración, sabiendo que en el tiempo apropiado estaría en la tumba.


LUGAR

El propietario de la casa en la que estaba el cenáculo no es mencionado en la Escritura; pero debe haber sido uno de los discípulos, puesto que Cristo ordena a Pedro y Juan que digan, “El Maestro dice”. Algunos dicen que era Nicodemo, o José de Arimatea, o la madre de Juan Marcos. La sala era amplia y amueblada como un comedor. En ella se presentó Cristo tras su Resurrección; aquí tuvo lugar la elección de Matías al Apostolado y el envío del Espíritu Santo; aquí se reunían los primeros cristianos para la fracción del pan; Pedro y Juan vinieron aquí cuando dieron testimonio tras la curación del cojo de nacimiento, y Pedro tras su liberación de la prisión; aquí quizá se celebró el concilio de los Apóstoles. Fue por un tiempo la única iglesia de Jerusalén, la madre de todas las iglesias, conocida como la Iglesia de los Apóstoles o de Sión. Fue visitada el año 404 por Sta. Paula de Roma. En el Siglo XI fue destruida por los sarracenos, posteriormente reconstruida y dada al cuidado de los agustinos. Restaurada tras una segunda destrucción, fue puesta a cargo de los franciscanos que fueron expulsados en 1561. En la actualidad es una mezquita musulmana.
SECUENCIA DE LOS ACONTECIMIENTOS

Algunos críticos dan el siguiente orden armonizado: lavado de pies de los Apóstoles, predicción de la traición y partida de Judas, institución de la Sagrada Eucaristía. Otros, creyendo que Judas hizo una comunión sacrílega, colocan la institución del sacramento antes de la partida de Judas.

EN ARTE

La Última Cena ha sido un tema favorito. En las catacumbas encontramos representaciones de comidas dando al menos una idea del ambiente de un antiguo salón comedor. Tienen un bajorrelieve del Siglo VI en la iglesia de Monza en Italia, una pintura en un códice sirio de la Biblioteca Laurenciana de Florencia, y un mosaico en San Apollinare Nuovo en Ravenna. Una de las representaciones más populares es la de Leonardo da Vinci en Santa María delle Grazie, Milán. Dentro de la escuela moderna de artistas alemanes, la Última Cena de Gebhardt se considera una obra maestra.
Fuente: Enciclopedia Católica
 
FOUARD, The Christ, the Son of God, tr. GRIFFITH, II (Londres, 1895), 386; MADAME CECILIA, Cath. Scripture Manuals; St. Matthew, II, 197; The Expository Times, XX (Edimburgo, 1909), 514; Theolog. praktische Quartalschrift (1877), 425; LANGEN, Die letzten Lebenstage Jesu (Friburgo, 1864), 27; KRAUS, Gesch. der chr. Kunst, s. v. Abendmahl; Stimmen aus Maria Laach, XLIX, 146; CHWOLSON in Mém. de l'Acad. impér. des Sciences de St. Pétersbourg, 7th ser., XLI, p. 37; VIGOUROUX, Dict. de la Bible (Paris, 1899), s. vv. Cène; Cénacle, donde se puede encontrar una bibliografía completa.

FRANCIS MERSHMAN
Transcrito por Scott Anthony Hibbs
Traducido por Francisco Vázquez