Domingo, diciembre 04, 2016

TÚ ME HAS SEDUCIDO

TÚ ME HAS SEDUCIDO


(Jeremías 20, 7-9)
"Juan, no sabía que regalarle a su novia para el día de su cumpleaños.
Finalmente, con un trozo de corcho le hizo un gran corazón, con un agujero en el medio.
¿Qué quiere decir esto?, le pregunto la chica.
El mirándola con gran ternura le respondió:
Raquel, tú y yo nos amamos mucho,
pero en tú corazón y en mi corazón siempre habrá
un agujero, un vacío, una soledad,
que sólo el amor de Dios puede llenar completamente.
¡Gracias por colmar mi corazón, Jesús!"

Tú Señor, me has seducido y yo me dejé.
Me has forzado y has sido más fuerte, más fuerte que yo.
Pero ves Señor, ahora soy motivo de risa,
todo el día se burlan de mí,
porque yo me he enamorado de Ti.
Tú me has seducido Señor y yo me dejé seducir.
Me has forzado y has sido más fuerte que yo,
ahora soy sólo para Ti.

Ya ves, Señor, tu palabra ha sido humillación y sacrificios,
por eso resolví no hablar más en tu nombre, ni volverte a mencionar.
Pero había en mí como un fuego ardiente en mi corazón,
prendido a mis entrañas,
y aunque ahogarlo yo quería, no podía contenerlo.

Tú me has fascinado Jesús y yo me dejé enamorar.
He luchado contra Ti, contra todo lo que siento,
pero has vencido Tú, pero has vencido Tú.

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Salmo 92

1 Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
2 publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
3 Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

4 Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
5 «¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
6 El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

7 Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
8 Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
9 Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.
10 Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
11 Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
12 Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.
13 Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
14 Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
15 Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

Salmo 95

1 Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
2 con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
3 Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;
4 en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
5 suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
6 Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

Salmo 150

1 Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
2 Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
3 Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,
4 alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
5 Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
6 ¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.

TÚ ME HAS SEDUCIDO

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