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Domingo, Julio 23, 2017

TIEMPO LITÚRGICO - LA CUARESMA

TIEMPO LITÚRGICO - LA CUARESMA

¿QUÉ ES LA CUARESMA?

Es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes Viviendo la Cuaresma como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el Morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

40 DÍAS

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. El Antiguo Testamento, usa el número cuatro en el sentido tradicional, pero sin las connotaciones astrológicas. El cuatro simboliza así la totalidad y universalidad indeterminada o indefinida, en extensión espacial (los cuatro vientos/los cuatro puntos cardinales); véase Ez 1,5: «En medio de éstos [los relámpagos] aparecía la figura de cuatro seres vivientes»; 37,9: «Ven, aliento, desde los cuatro vientos, y sopla en estos cadáveres para que revivan»; Zac 2,10: «Yo os dispersé a los cuatro vientos -dice el Señor-»; 6,5 (de cuatro carros tirados por caballos, que expresan la omnipotencia de Dios, efectiva en todas direcciones): «Están al servicio del Dueño de todo el mundo y salen a los cuatro vientos»; Dn 8,8 (de los imperios): «[Al macho cabrío] se le rompió el cuerno grande y le salieron en su lugar otros cuatro orientados hacia los cuatro puntos cardinales.»

Los cuatro ríos del paraíso rodean las cuatro partes de la tierra en Gn 2,1 ss: «En Edén nacía un río que regaba el parque y ,después se dividía en cuatro brazos, etc.» Los cuatro vientos o puntos cardinales se mencionaban con frecuencia, por ejemplo, en Is 11,12: «Congregaré a los dispersos de Judá de los cuatro extremos del orbe», y en Jr 49,36: «Conduciré contra Elam los cuatro vientos, desde los cuatro puntos cardinales.»

Un múltiplo de cuatro, en particular «el cuarenta», se usa como número redondo para indicar una totalidad limitada; por ejemplo, una generación o la edad de una persona (Gn 25,20: «Cuando Isaac cumplió cuarenta años tomó por esposa a Rebeca»); indica repetidamente períodos de tiempo (Gn 7,4: «Haré llover sobre la tierra cuarenta días con sus noches»); se asocia con largos períodos de sufrimiento y con la duración de fases sucesivas del plan salvador de Dios. Cuarenta años duró la travesía del desierto (Ex 16,35: «Los israelitas comieron maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada»). Cuatrocientos años equivalen a diez generaciones (Gn 15,13: «Tu descendencia ... tendrá que servir y sufrir opresión durante cuatrocientos años»).

Según estos datos, cuando en los evangelios aparece el número cuatro hay que preguntarse si indica alguna totalidad. Este es el caso de los «cuatro» portadores del paralítico, señalados únicamente por Marcos (Mc 2,3: «Llegaron llevándole un paralítico transportado entre cuatro»), que representan a la humanidad pagana que vive en el mundo entero. El manto de Jesús, que representa su reinado a través del Espíritu, se divide en cuatro partes por estar destinado a la humanidad entera ( Jn 19,23 ).

Lo mismo puede decirse del «cuarenta»: Jesús está en el desierto cuarenta días (Mc 1,13; Mt 4,2; Lc 4,2), en paralelo con los cuarenta años del éxodo de Israel; los «cuarenta días» representan así el tiempo del éxodo de Jesús, es decir, la duración de su vida pública. Después de la resurrección permanece con los discípulos también «cuarenta días», que indican el tiempo en que han de superar la prueba (Hch 1,3; cf. Dt 8,2).

«Cuatro mil», múltiplo de cuatro, señala que el éxodo liberador significado por el reparto del pan está destinado a toda la humanidad. Así, en Mc 8,9 par.: «Eran unos cuatro mil, y él los despidió»; cf. en 8,20 el número exacto: «Cuando partí los siete [ panes ] para los cuatro mil.»

TIEMPO LITÚRGICO - LA CUARESMA

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