Lunes, diciembre 05, 2016

RETRATO DE UNA MADRE

RETRATO DE UNA MADRE

Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados.

Una mujer que, siendo una joven, tiene la reflexión de una anciana y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud. Una mujer que, si es ignorante, descubre todos los secretos de la vida con más acierto que un sabio y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños.

Una mujer que, siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama y siendo rica, daría con gusto su tesoro, por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.

Una mujer que, siendo vigorosa, se estremece con el gemido de un niño, y siendo débil, se reviste a veces con la bravura del león.

Una mujer, que mientras vive, no la sabemos estimar porque a su lado, todos los dolores se olvidan, pero después de muerta daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un sólo instante, por recibir de ella un sólo abrazo, por escuchar un sólo acento de sus labios.

De esa mujer, no me exijan el nombre, si no quieren que empape con lágrimas, vuestro álbum, porque yo la vi pasar en mi camino.

Cuando crezcan vuestros hijos leedles esta página y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero, en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí, para vosotros y para ellos, un boceto del retrato de su madre.