Domingo, diciembre 04, 2016

REFLEXIÓN PARA EL 7 DE JUNIO

REFLEXIÓN PARA EL 7 DE JUNIO

¡CUIDA TU CORAZÓN!

Cuida tu corazón para que sea siempre una permanente fuente de amor y no de egoísmo.

Si tu corazón es bondadoso y acogedor, tus expresiones, en las relaciones con tus semejantes, serán acariciantes y animadoras.

Habla con amor para que siembres alegría.

El amor es la base de la alabanza sincera, de la aprobación oportuna y de la acogida cordial.

Las manifestaciones de cariño y el reconocimiento de los meritos ajenos son factores eficaces de integración comunitaria.

Alegría compartida es doble alegría”

Tiberio López Fernández

EPÍSTOLA DE SANTIAGO

CAPÍTULO  3

 1     No os hagáis maestros muchos de vosotros, hermanos míos, sabiendo que nosotros tendremos un juicio más severo,
2     pues todos caemos muchas veces. Si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto, capaz de poner freno a todo su cuerpo.
3     Si ponemos a los caballos frenos en la boca para que nos obedezcan, dirigimos así todo su cuerpo.
4     Mirad también las naves: aunque sean grandes y vientos impetuosos las empujen, son dirigidas por un pequeño timón adonde la voluntad del piloto quiere.
5     Así también la lengua es un miembro pequeño y puede gloriarse de grandes cosas. Mirad qué pequeño fuego abrasa un bosque tan grande.
6     Y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos.
7     Toda clase de fieras, aves, reptiles y animales marinos pueden ser domados y de hecho han sido domados por el hombre;
8     en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento; está llena de veneno mortífero.
9     Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios;
10     de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así.
11     ¿Acaso la fuente mana por el mismo caño agua dulce y amarga?
12     ¿Acaso, hermanos míos, puede la higuera producir aceitunas y la vid higos? Tampoco el agua salada puede producir agua dulce.
13     ¿Hay entre vosotros quien tenga sabiduría o experiencia? Que muestre por su buena conducta las obras hechas con la dulzura de la sabiduría.
14     Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad.
15     Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoníaca.
16     Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad.
17     En cambio la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía.
18     Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz.

REFLEXIÓN PARA EL 7 DE JUNIO

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