Sábado, diciembre 03, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. 20 DE FEBRERO (Mc 9,14-29)

"Yo creo, pero dudo, ayúdame", fue la expresión del joven del evangelio de hoy, quien estaba poseido por un espíritu inmundo. Frases como esta, salen de nuestra mente y de nuestro corazón; y esto es normal, porque en ocasiones confundimos la fe con nuestros estados de ánimo, asociamos la fe con el exito o el fracaso en nuestras vidas, o lo que es peor, creemos que un sinónimo válido de la fe es la magia. Estas consideraciones son equivocadas, pues la fe debe considerarse como el permanecer unidos a Cristo en toda circunstancia, es decir cuando la vida nos hace reir y cuando ella nos hace llorar.

Hermanos y hermanas, nosotros como el joven del evangelio y como su padre, creemos en el Señor, de eso no cabe duda, pero también es cierto que dudamos de él; esperamos en él, pero fácilmente desconfiamos de su amor y de su misericordia; decimos estar cerca de él, pero lo experimentamos lejano; a nosotros como a este joven y a los apóstoles nos falta fe para creer en en Jesucristo con todo el corazón.

Por qué nosotros no pudimos expulsar a aquel demonio, preguntaron los apóstoles y la respuesta de Jesús fue porque no ayunaron y no oraron, es decir porque no tuvieron fe.

Que nosotros al empezar este tiempo de cuaresma y asistidos por la presencia amorosa del Corazón Inmaculado de María, fortalezcamos nuestra oración, elevando al Señor una sola plegaria: "AUMÉNTANOS LA FE".

"Ob amorem dei"